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Pese a trabas, el comercio EEUU-Cuba continúa

Publicado el martes 15 de mayo del 2007

Pese a trabas, el comercio EEUU-Cuba continúa
MARTHA BRANNIGAN
The Miami Herald

solía celebrar la visita de las delegaciones comerciales
norteamericanas con recepciones acompañadas de mojitos en . Su
hermano Raúl ha evitado ese papel desde que asumió el poder de manos del
convalesciente dictador cubano el pasado verano, permitiendo que, en su
lugar, funcionarios como Ricardo Alarcón, de la Asamblea
Nacional, haga las reuniones.

El entusiasmo inicial de que la transición de Raúl Castro al poder
animaría unas relaciones más cálidas y económicas con ha
languidecido mientras la administración Bush mantiene su política de
línea dura. Pero a pesar de los dolores de cabeza que vienen con la
exportación a Cuba de productos alimenticios y agrícolas, continúa el
desfile de empresas estadounidenses que, esperanzadas, siguen tratando.

En marzo, una comisión de Nebraska, liderada por el gobernador Dave
Heineman, propuso la venta de maíz y soya; y Delaware –en su primera
visita comercial– ofreció productos avícolas y trigo invernal. En abril
el gobernador de Idaho, C.L. Butch Otter, estuvo en Cuba al frente de
una delegación de 35 miembros proponiendo arvejas, lentejas y cerdos.

El ascenso de Raúl Castro al poder ''no ha cambiado las cosas en lo
absoluto'', en cuanto al comercio con EEUU, señala Kirby Jones,
presidente de la U.S.-Cuba Trade Association.

El año pasado las exportaciones a Cuba bajaron a $340.4 millones, de los
$350.2 millones en el 2005. La mayoría sostiene que las exportaciones de
productos agrícolas a Cuba seguirán siendo una fracción de lo que
podrían ser si las restricciones comerciales de EEUU continúan y Cuba
tiene amigos como China que pueden ayudar a llenar sus brechas más
severas de alimentos.

''Siempre que Venezuela y China apoyen a Cuba económicamente, la isla
hará pocas reformas para extender su mano a EEUU porque no lo
necesita'', afirmó John S. Kavulich II, alto asesor de política de
US-Cuba Trade and Economic Council. “Cuba quiere más que cualquier otra
cosa ser relevante en el discurso político norteamericano. Todo sobre
las relaciones entre los dos países es político''.

El comercio limitado que se permite ahora surge de la ley de sanciones y
reformas del 2000, llamada US Trade Sanctions Reform and Export
Enhancement Act, que a pesar del embargo norteamericano contra Cuba,
permite la venta de alimentos y productos agrícolas a la isla. Una
medida aparte permite los envíos de medicinas.

Pero en febrero del 2005, la administración Bush redujo los márgenes de
interpretación de la ley, requiriendo que Cuba pague en efectivo por las
compras antes de que los productos salgan de los puertos de EEUU –un
obstáculo bastante costoso. Además, Cuba no puede enviar fondos
directamente a los bancos norteamericanos; en su lugar, debe obtener una
carta de crédito –o enviar fondos– a un banco en un tercer país,
usualmente Francia u otra nación de Europa.

''Cuba compraría más si no tuviera que pagar a través de un costoso y
demorado proceso'', indicó Phil Peters, vicepresidente del Lexington
Institute, un grupo de investigaciones de políticas en Arlington,
Virginia. “Es como un sistema desequilibrado. El comercio es
perfectamente legal, pero tratamos con los pagos como si se tratara de
lavado de dinero''.

Otro obstáculo: los empresarios norteamericanos deben obtener una
licencia para viajar a Cuba a fin de negociar las ventas. La Oficina del
Tesoro para el Control de Activos Extranjeros a veces niega las
licencias sin una explicación, precisa Jones. ''No se dan razones y es
común que las cartas y las llamadas no se contesten, en ocasiones por
meses''. Tales barreras están produciendo más escrutinio en Washington D.C.

La Comisión Internacional de Comercio (ITC), a petición del Comité de
Finanzas del Senado está investigando los efectos del comercio de EEUU y
las restricciones de viajes sobre las exportaciones estadounidenses de
pescado y de productos agrícolas y forestales a Cuba. La ITC emitirá un
reporte el 29 de junio.

El estudio llega mientras se consideran varios proyectos de ley en el
Congreso para levantar o aliviar el embargo, aunque el espectro del
esperado veto del presidente Bush ha obstaculizado en el pasado los
esfuerzos legislativos.

''Las actuales políticas impiden un mayor crecimiento económico a través
del comercio con Cuba'', declaró ante la ITC el 1ro de mayo, Roger
Johnson, comisionado de de Dakota del Norte, que ha dirigido
cinco misiones comerciales a Cuba desde el 2002.

Las ventas de productos de soya de EEUU a Cuba subieron de $40 millones
en el año fiscal del 2002, a $91 millones durante el 2006. Pero la
Asociación Americana de la Soya afirma que EEUU corre riesgos de perder
negocios.

''Mientras que países como Venezuela, Brasil y Canadá pueden comerciar
libremente con Cuba, la industria norteamericana debe trabajar por medio
de terceros bancos, solicitar licencias de viajes y obtener efectivo por
adelantado –todos los cuales son impedimentos al crecimiento económico
en Cuba, así como para los productores de soya de EEUU'', apuntó Richard
Ostlie, presidente de ese grupo de productores, en una carta a la ITC.

Las exportaciones de de EEUU a Cuba aumentaron a 157,744 toneladas
métricas durante el 2006, un aumento de 2.5 por ciento respecto a las
153,855 toneladas métricas un año antes. Pero los productores de arroz
de EEUU dicen que eso es una fracción de los negocios que podrían hacer
con Cuba si las restricciones fueran levantadas.

Cuba, con 11.4 millones de habitantes, es un mercado natural a corta
distancia de los Estados Unidos. La USA Federation, un grupo
comercial basado en Arlington, Virginia, señala que esa proximidad
permite un transporte más barato y rapidez en el envío de cantidades más
pequeñas, reduciendo los costos de almacenaje. Además, muchos cubanos
prefieren la calidad del arroz de EEUU.

Aún así, Cuba compra arroz a países como , en parte porque las
actuales restricciones hacen de EEUU un abastecedor ''en quien no se
puede confiar'', indicó David Coia, portavoz para el grupo arrocero, “y
no podemos ofrecer crédito como China o Vietnam, o casi ningún otro país''.

Kavulich dijo que Cuba usa contratos de alimentos para presionar a las
firmas norteamericanas a apoyar un alivio de las sanciones comerciales.
''Esto comenzó en el 2003, cuando los cubanos comenzaron a conectar el
activismo político con la cantidad de dinero que las compañías podían
recibir de Cuba'', apuntó.

''Las compras cubanas a Estados Unidos están impulsadas tanto por
política como por economía'', expresó William A. Messina Jr, un
economista de Agricultura de la de la Florida. “Tratan de
diseminar estratégicamente las ventas a varios estados para obtener
apoyo del mayor número de delegaciones posibles''.

Actualmente Cuba pa
rece estar haciendo un esfuerzo por llegar a los
exportadores norteamericanos: Alimport, su agencia de importaciones de
alimentos, será anfitriona de una gran feria de comercio con
exportadores de EEUU en La Habana del 28 al 31 de mayo. Será el primer
gran evento dirigido a firmas de EEUU desde que este país apretó las
restricciones hace dos años. Algunos expertos especulan que Cuba podría
sentirse un poco animada por el Congreso demócrata.

Ni el presidente de Alimport, Pedro Alvarez Borrego, ni la Sección de
Intereses Cubanos en Washington D.C. devolvieron las llamadas pidiendo
comentarios. Pero en una carta de invitación a la comunidad agricultora
americana, Alvarez Borrego escribió que la agencia espera obtener ''de
$100 a $150 millones'' en contratos, incluyendo flete, para ayudar a
cumplir con la demanda en la segunda mitad del 2007.

mbrannigan@MiamiHerald.com

http://www.elnuevoherald.com/212/story/40922.html

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