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El totí extraterrestre

Crónicas
El totí extraterrestre

La desaparición de los baños públicos, las tintorerías y las tiendas, y
su regreso en dólares.

Rafael Alcides,

lunes 17 de diciembre de 2007 6:00:00

En Cuba, los restaurantes, fondas, cafeterías y bares estaban por ley
obligados a tener servicio sanitario para uso público, y a mantenerlo
limpio. Después de 1959 fue una ley innecesaria. En La Habana, donde
dicen que por olvido —o por despistar— quedó uno en la pizzería de 23 y
12, debía entrarse en punta de pies, suspendiéndose el pantalón hasta el
tobillo con una mano y con la otra tapándose la nariz.

Quienes antes los limpiaban, ahora si no andaban por las montañas
persiguiendo alzados, o estaban en la costa tirados sobre el diente de
perro esperando a los americanos, andaban por provincias cortando cañas
para las zafras del pueblo. Tal vez por eso desaparecieron.

Sin , es de señalar al respecto, me decía muy entusiasta en una
cola un viejito revolucionario que estuvo en la Sierra y en Girón, el
hecho de que estemos frente a una desaparición coincidente con el boom
de las naves extraterrestres en nuestro planeta; boom, por cierto,
precisó, del que Cuba sólo ha registrado la experiencia de la nave que
un amanecer —hace cuatro o cinco años— se posó, quién sabe si por
reparaciones, en el patio de un solitario bohío de la provincia de
, donde un campesino que estaba colando café habló con uno de
los tripulantes.

Claro que otras naves podrían haber estado aquí sin dejarse ver. Y
empezando a reflexionar al respecto, recordó el viejito que una vez en
la provincia de Camagüey fueron sorprendidos unos piratas que le cogían
dinero a la gente para transportarlas a y cuando el día
acordado para el embarque llegaban a la costa, las mataban y enterraban.

Esto sucedió hace cosa de treinta años. De no ser porque la banda fue
capturada, estadísticamente aquellas víctimas serían cifras, cantidad
incluida en las decenas de miles de cubanos que han perecido en las
aguas del Estrecho de La Florida.

Luego entonces no sería insensato suponer que personas que aparecen en
esas luctuosas estadísticas de la patria escapando, traicionando,
corriendo a comer las migajas que desde su mesa les tiraba el enemigo,
fueran en realidad honestos ciudadanos abducidos. Esto mucho más cuando
la vorágine en que ha debido vivir la Isla se prestaba para, además de
abducirlos, llevárselos sin dejar huellas.

Visto así, quedaría explicada la masividad sin precedentes de aquel
éxodo que tanta lágrima ha arrancado. Y hasta el estrago mismo que han
sufrido las ciudades, la y la economía en general, tendría
sentido.

Arte de magia

Esta idea, que no era de él, me decía, no carecía de fundamento. En la
época en que desaparecen los urinarios, empezaron a esfumarse las
tintorerías, las barberías y las posadas. Podría alegarse que también
los empleados de esos sectores estaban, por esos entonces, de milicianos
en las montañas o en la costa oteando el mar, con no menos arrojo que
los empleados que antes de ser milicianos limpiaban los urinarios. Pero
eso sucedió hace mucho tiempo.

Muchos de aquellos héroes que entonces no tenían hijos, hoy tienen
nietos. Sospechosamente, sin embargo, decía, sus antiguos centros de
trabajo siguen sin reaparecer. Esto parecía decir mucho, ¿no?

Es verdad que con la liberación del dólar y la necesidad de recaudar
divisas han aparecido en La Habana —y quién sabe si en otras ciudades
del país— numerosos kiosquitos coquetones, pintaditos, casi femeninos,
instalados en solares yermos y plazoletas, provistos de sanitario con
candado en la puerta, para uso exclusivo de los consumidores. Y
aparecieron una o dos tintorerías que trabajan en moneda convertible,
sin distinción de nacionalidades, y tiendas elegantes donde pueden
entrar los cubanos.

Son novedades que en lo personal, y sin que lo lamente, para el viejito
no cuentan, puesto que él no tiene divisas para acceder a ellas. Decía
que desde que aparecieron, las dio por desaparecidas, porque quienes
tienen poder para abducir personas y llevárselas a otros planetas
—además de todas las otras tropelías que esos infames han estado
cometiendo contra la revolución cubana, sin lograr vencernos ni
arrebatarnos la fe—, podrían lo mismo llevarse la fortaleza del Morro si
les diera la gana.

Dirección URL:
http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cuba/articulos/el-toti-extraterrestre

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