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Cuba – la isla de la infelicidad

Cuba: la isla de la infelicidad
Los números son explícitos: en áreas como la salud y la nutrición, Cuba
no ha tenido un auge extraordinario porque éste se puede encontrar en
otras latitudes con cifras similares e incluso superiores
Ylmer José Aranda Leal, Mérida, Venezuela | 27/08/2014 6:30 pm

La manera más irracional de defender un país o al gobierno que lo rige
es mediante idealizaciones claramente cargadas de prejuicios
excesivamente optimistas, los cuales siempre tuercen la realidad que
tenemos enfrente. En estas idealizaciones, el sesgo político sustituye
los datos sobrios con copas de ideas ebrias en tergiversaciones,
sobresimplificaciones, falacias y mentiras que transforman lo infernal
en paradisíaco. En el caso de Cuba, la izquierda reaccionaria ha gastado
enteros arsenales retóricos en presentar a esta nación como un digno
ejemplo que debe ser seguido por el resto de Latinoamérica para
trascender el esquema del capitalismo norteamericano encabezado por
Estados Unidos. Cuba es, desde este enfoque, un hermoso lugar.
El “sueño cubano” ha sido aupado en Internet con escritos variopintos e
imágenes que circulan a menudo en las redes sociales como la que
acompaña esta entrada; la de un maquiavélico Tío Sam cuyos brazos
bestiales cubren la isla caribeña con una demoníaca mirada. En esto
último he de centrar el análisis de los párrafos subsiguientes, el cual
contrasta las afirmaciones de su texto (a excepción del tema del embargo
de Estados Unidos porque eso es harina de otro costal) con la
información que de verdad circula en la red, principalmente según
fuentes oficiales, las cuales permitirán demostrar que la idílica
perspectiva pro-Cuba está desenfocada y tiene una visión distorsionada
de los hechos a los que presuntamente dice atenerse.
Veamos sin más dilación el nivel de acierto de estas siete afirmaciones
en las que Cuba aparenta ser una nación excelente.
Unicef: “Cuba [sic] el único país latinoamericano sin desnutrición infantil”
No. La Unicef nunca dijo eso. Hay tres (ir) responsables que han
difundido esta patraña: en primer término la web Kaos en la red, en el
segundo la web Cubadebate, y en el tercero unas declaraciones de José
Juan Ortiz ante la BBC en enero del 2010, quien representa este
organismo en Cuba y se las arregló para que su isla no saliera tan mal
parada en las estadísticas porque las otras dos fuentes no dicen la
verdad. Vamos por partes.
Según Kaos en la red, la Unicef dijo que Cuba “es el único país de
América Latina sin desnutrición infantil” de acuerdo a lo sostenido en
su informe Progreso para la infancia: un balance sobre la nutrición,
publicado en abril de 2006. A decir verdad, este informe (del cual esta
web ni escribió bien su título ni dio el año del mismo; vaya magnífico
manejo de referencias bibliográficas, ¿eh?) , si bien señala progresos
en la alimentación de Cuba como la promoción de la lactancia materna (p.
28, col. 2) , no indica eso en lo absoluto sino que la incidencia de
peso inferior al normal ha bajado al 4 %; un récord roto por Chile ya
que llegó al 1 % (p. 22, col. 1). En Tracking Progress on Child and
Maternal Nutrition: A survival and development priority (Unicef,
noviembre de 2009, p. 102 y ss.) hay otros indicadores con números
similares.
Por otro lado, Kaos en la red asegura que la FAO “ha reconocido a Cuba
como la nación con más avances en América Latina en la lucha contra la
desnutrición”. No obstante, al indagar en los perfiles nutricionales por
países (Cuba, agosto de 2003, p. 14) sólo se encuentra que Cuba está “a
la vanguardia entre los países en desarrollo” por su 5 % de desnutrición
infantil; una cifra situada por el boletín Desafíos (CEPAL, abril de
2006, p. 5, gráfico 1) en 4,1 % pero que es disminuida aún más por Chile
a un increíble 0,8 %. En otras palabras, a Cuba no le ha ido mal
combatiendo el hambre (el cual no ha sido eliminado por completo) ,
aunque Chile ha realizado un trabajo mucho mejor.
En vista de la información anterior, las aseveraciones de Cubadebate no
merecen mayores comentarios porque sus farsas son prácticamente iguales.
Lo que nos queda es lo dicho por José Juan Ortiz a la BBC, lo cual es
una verdad a medias aunque admite algunos fallos en la alimentación cubana.
“La desnutrición severa no existe en Cuba aunque hay algunos focos en
las provincias orientales y en los barrios de La Habana con menor
desarrollo, sobre todo en casos de embarazos de adolescentes. Sin
embargo, están muy controlados por los programas de lucha contra la
anemia y de atención a las embarazadas. Además existe un programa de
detección de casos desde la primera infancia en las escuelas.
De todas formas estamos atacando estos focos con un programa dirigido a
24 municipios y un presupuesto de US$8,5 millones. Con la FAO
(Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la
Alimentación) trabajamos para mejorar los hábitos alimenticios de los
cubanos, ya que en Cuba se come mal.
El cambiar hábitos culturales en la nutrición ayuda porque algunas de
las carencias que detectamos no se deben a la falta de alimentos sino a
su mal uso”.
Al revisar los párrafos precedentes, lo que se ha de tener bien claro de
ahora en adelante es que Cuba tiene poca desnutrición infantil, no que
ésta se encuentra al 0 % (como indican las estadísticas de la FAO y la
CEPAL, eso es falso) , ni que en este sentido está al tope del ranking
latinoamericano (pues el trofeo de este campeonato se lo lleva Chile) ,
ni que tal aserción ha sido manifestada por la Unicef cuyos informes
oficiales no poseen ni una afirmación remotamente parecida.
ONU: “Único país de Latinoamérica sin problemas de drogas”
Tampoco. Eso no lo afirma la ONU sino la Red Voltaire y Raúl Castro,
actual dizque “presidente” de Cuba (llamemos las cosas por su nombre:
Raúl es el autoritario sucesor del dictador Fidel Castro, su hermano).
En su discurso de la CELAC 2013, Castro dijo que “en Cuba no hay drogas”
sino “solo un poquito de marihuana que se cultiva hasta en una maceta en
cualquier balcón de cualquier ciudad de Cuba” (p. 5); para solucionar
este embrollo, el jefe de Estado propuso resolverlo todo “a sangre y
fuego” (p. 6). Por ello me intriga conocer la opinión de los
mamertos/ñángaras/chairos castrocomunistas que se proclaman defensores
de los derechos humanos y que abogan por la legalización de las
sustancias estupefacientes; ¿cómo hacen Uds. para resolver esa
contradicción ideológica interna?
Incertidumbre aparte, vale la pena echar una ojeada a lo que realmente
acontece con este asunto en Cuba. En el Informe Mundial sobre las Drogas
de 2014, la ONU discurrió en las tendencias de uso de las drogas en
América Latina y el Caribe (p. 15); allí se reportaron países como
Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia, mas no Cuba. En el Informe de 2010,
empero, esta organización ubicó a Cuba en: a) las rutas de tráfico de
cocaína (p. 70, mapa 6) , con grupos delictivos asociados (pp. 79, col.
1; 80, col. 1); b) los países que han incautado heroína y morfina (p.
148, mapa 15); y c) los países que han vendido estimulantes con récipe
(p. 216, mapa 31). De Cuba no hay estimaciones recientes ni confiables
sobre el consumo de opiáceos, cocaína, cannabis, anfetaminas y éxtasis
(pp. 278, 283, 288, 293, 298).
A la luz de lo verdaderamente expuesto por la ONU, Cuba no tiene tantos
líos con las drogas, pero no exactamente por causa de su feroz guerra
contra el narcotráfico sino porque hay dos Via Appia para transportar
estos productos ilegales hacia Estados Unidos: la primera es la de
Centroamérica, que siendo la más transitada atraviesa México, y la
segunda es la del Caribe, que siendo menos concurrida pasa por Puerto
Rico y las Bahamas. Por tanto, Cuba está flanqueada por un par de sendas
(una terrestre y otra marítima) que le restan —mas no anulan— a la Isla
su importancia como destino comercial para las mafias. Simple geografía.
Onec: “Esperanza de vida más alto de América Latina”
Ni en sueños, y por tres razones. Uno, porque ONEC significa
Organización Nacional de Empresas Comerciales, por lo cual es obvio que
este ente de la República Dominicana no maneja datos vinculados a la
sanidad. Dos, porque en la tierra de José Martí no existe la ONEC sino
la ONEI (Oficina Nacional de Estadísticas e Información) , la cual en
realidad dijo en sus Comentarios sobre los resultados de las tablas de
mortalidad 2005-2007 que Cuba está “entre los países del mundo de más
alta esperanza de vida al nacer” (p. 25). Y tres, porque ninguna
institución seria ha hecho afirmaciones de este tipo sobre Cuba.
A lo sumo, Cuba está entre los puestos más altos del ranking de
esperanza de vida tanto en Latinoamérica como en todo el Nuevo Mundo: el
cuarto después de Chile y Costa Rica, según el Banco Mundial (BM) y la
Organización Mundial de la Salud (OMS) , y el sexto después de Chile,
Panamá y Costa Rica, según The World Factbook. En suma, Cuba empata dos
veces con Estados Unidos (BM y OMS) , mientras que Canadá y Chile se
coronan cómodamente en la cúspide, uno en América y otro en América
Latina. Gráficamente, la tabla de posiciones recoge una muestra de
veintitrés países clave que se pueden representar así:
Y aquí podemos observar la manera en que Cuba tiene otro aspecto menos
del que vanagloriarse; un aspecto que fue fácil de desmentir con unos
cuantos clics. Sin embargo, sigan leyendo que esto se pone interesante.
Unesco: “Escolarización primaria: 100 %, secundaria: 99 %”
Sí, según la Unicef (ver aquí y aquí) y la Unesco, aunque ese número tan
alto tiene un contrapeso negativo: el adoctrinamiento. Cuando a José
Juan Ortiz le hablaron de ello en la susodicha entrevista con la BBC de
2010, sacó esta “joyita”:
“Los niños y las niñas tienen el derecho a ser protegidos y por lo tanto
el Estado y la familia tienen que velar por ellos. No hay ningún Estado
que no ideologice a sus hijos, unos persignándose y otros diciendo
‘seremos como el Che’.
La dirección en la educación existe en todos los sistemas educativos, la
ideologización del niño en todos los países se da desde que nace hasta
que muere. El Estado y la Familia nos dice lo que es bueno y lo que es
malo”.
El descaro de Ortiz está en que él cree que todos son de su condición,
pues él no entiende la diferencia entre la educación y el
adoctrinamiento. Señor Ortiz: enseñarle a la población desde la escuela
o el hogar a distinguir el bien del mal es educar, pero realizar esta
enseñanza dogmáticamente es adoctrinar; instruir reemplazando los hechos
por ideologías y/o creencias religiosas también lo es. Asimismo,
implantarle a un país entero el culto a la personalidad (en Cuba es el
culto a Fidel Castro, José Martí y Ernesto Che Guevara) , además de
fomentarle un mismo pensamiento político del cual no se puede disentir
sin ser silenciado, perseguido o tachado de traidor
contrarrevolucionario, es algo contrario a la educación.
Cuba, en fin, tiene una educación encomiable, pero solo específicamente
en estas cifras porque la calidad narra una historia muy distinta;
cuando mucho es rescatable su carácter público y gratuito. Por lo demás,
la argumentación de Ortiz a su favor es intelectualmente deshonesta, la
cual me recuerda ese espíritu endeble de la crítica “antisistema” cuyo
dictamen se esgrime en el coro de Another Brick in the Wall, de Pink Floyd.
Sí y no. No, porque The Guardian jamás dijo eso ni en sus noticias más
tendenciosas en elogio al gobierno cubano (como esta); de por sí, The
Guardian no es una organización oficial sino un periódico que hasta
donde yo sé tiene fuertes inclinaciones por la política de izquierda,
particularmente la izquierda latinoamericana. Sí, porque en Cuba hay más
médicos que en otros países americanos (ignoro por qué meten a
Inglaterra en esto).
De acuerdo a la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en la
edición de 2012 de su publicación Salud en las Américas, Cuba tiene 6,6
médicos por mil habitantes (p. 101); un número mayor al de Chile y
Canadá que tienen 1,6 y 2 médicos por mil habitantes, respectivamente
(pp. 85, 89) , pero hay paridad en los indicadores de cobertura de
inmunización (96 % vs. 92 % y 92 %) y de atención del parto (99,9 % vs.
99,9 % y 100 %). De hecho, el sistema de salud de Cuba y Canadá es
público, aunque el de Chile es mixto, entre lo público y lo privado
(OPS, op. cit.: capítulo de Cuba, pp. 250-251; capítulo de Chile, pp.
194-195; capítulo de Canadá, p. 177).
¿Cuál es, empero, la diferencia entre Cuba, Chile y Canadá? La más
básica e importante: en Cuba los médicos tienen un salario muy bajo,
trabajan en instalaciones en mal estado y se enfrentan al
desabastecimiento de medicamentos. Aunque la Isla se ha ido actualizando
tecnológicamente (v. OPS, op. cit., cap. de Cuba, p. 253, col. 2) , Cuba
todavía tiene un camino bastante largo por recorrer antes de estar a la
cabeza en materia de sanidad y de ciencias médicas. Si usted es
mamerto/ñángara/chairo, le doy un sincero consejo: piénselo dos veces
antes de gritar a los cuatro vientos que Cuba es la quintaesencia de la
medicina a nivel internacional. Considere que en el globo terráqueo hay
opciones mejores que no necesitaron revoluciones para crear un óptimo
sistema de salud.
Amnistía Internacional: “Cuba es el país latinoamericano que menos viola
los derechos humanos”
Falso. La lista de violaciones a los derechos humanos de Cuba es,
haciendo una búsqueda rápida en la web de Amnistía Internacional (AI) ,
descomunalmente larga, la cual ha registrado tropelías de diversa índole
cuya autoría se puede señalar directamente al régimen castrista; eso de
ningún modo podría conducirnos a sostener que AI tiene a Cuba en buena
estima con declaraciones como las que acabamos de ver arriba. Acá resumo
algunos de estos atropellos denunciados por la organización, así como
dos de sus comunicados:
Roberto de Jesús Guerra Pérez es un periodista independiente que en
junio de 2014 fue agredido físicamente y recibió amenazas de muerte. Al
avisar de estos ataques a la policía, el victimario de Roberto profirió
más amenazas. La esposa de Roberto intentó, pero en vano, pedir ayuda a
las autoridades en la comisaría.
En enero de 2014 hubo represión contra los opositores al gobierno de
Castro antes de la celebración de la CELAC, en La Habana. Hubo
activistas que fueron amenazados y detenidos arbitrariamente, mientras
que otros fueron obligados a no asistir a las actividades de la cumbre.
AI emitió una declaración pública en septiembre de 2013 en la cual se
hizo hincapié en las demoras del gobierno cubano a la hora de poner en
práctica su compromiso verbal en relación a varios pactos firmados que
no se han ejecutado debidamente. AI “lamenta que Cuba haya rechazado las
recomendaciones destinadas a mejorar el respeto del derecho a la
libertad de expresión, asociación y reunión” (p. 1); además, para AI “es
decepcionante que Cuba siga siendo incapaz de aceptar las
recomendaciones que piden la abolición de la pena de muerte” (p. 2).
Meses atrás, en marzo de 2013, AI hizo exhortaciones (pp. 12-14) al
gobierno cubano con el objeto de: a) ratificar tratados internacionales
de derechos humanos, b) adherirse a los convenios con la Corte Penal
Internacional (CPI) , c) abolir la pena de muerte, d) tener mayor
cooperación con la ONU, e) quitar las cortapisas legales a las
libertades fundamentales, f) independizar y sanear el poder judicial, y
g) liberar a los “presos de conciencia”.
Los hermanos Vargas Martín, que fueron detenidos en noviembre y
diciembre de 2012, pertenecen a una organización que trabaja en pro de
las libertades civiles en Cuba. Ellos fueron sentenciados a ir a la
cárcel en un juicio sumario sin testigos de defensa.
Septiembre de 2012: Emilio Planas Robert y Rafael Matos Montes de Oca,
férreos críticos del gobierno cubano, fueron condenados a prisión en
juicios sumarios acaecidos en octubre del mismo año por el cargo de
“estado peligroso”. ¿Hubo evidencias incriminatorias en contra de ambos
individuos? No, ninguna.
En el reporte Un nuevo Castro, la misma Cuba. Presos políticos en la era
post Fidel (2009) la Human Rights Watch (HRW) dijo, a semejanza de AI,
que en este país hay acoso, encarcelamiento, detenciones breves,
violaciones del debido proceso, represión, (auto) censura, juicios en
circunstancias injustas, amenazas, golpizas, represalias, restricciones,
lealtad por coacción y los infames “actos públicos de repudio”. Según la
HRW, estas son, entre otras más, las calamidades sufridas por aquellos
que no están de acuerdo con el gobierno.
Me adelanto, sin embargo, a una objeción. Para quienes crean que la
situación precaria de los derechos humanos en Cuba es una “manipulación
mediática” de AI y de la HRW, les aviso de antemano que la intolerancia
política de esta nación tiene un fundamento jurídico que siempre redunda
en beneficio del castrismo en detrimento de cualquier intento de
disidencia o diferencia de opinión. La Constitución de la República de
Cuba (2003) establece en los artículos 53 y 62 que las libertades
esenciales de todo ciudadano, especialmente las de libertad de expresión
y de pensamiento, son barcos que únicamente pueden navegar con los
vientos de la revolución, la cual no puede ser cuestionada sin acarrear
las terribles consecuencias.
“ARTÍCULO 53. Se reconoce a los ciudadanos libertad de palabra y prensa
conforme a los fines de la sociedad socialista. Las condiciones
materiales para su ejercicio están dadas por el hecho de que la prensa,
la radio, la televisión, el cine y otros medios de difusión masiva son
de propiedad estatal o social y no pueden ser objeto, en ningún caso, de
propiedad privada, lo que asegura su uso al servicio exclusivo del
pueblo trabajador y del interés de la sociedad.
La ley regula el ejercicio de estas libertades.”
“ARTÍCULO 62. Ninguna de las libertades reconocidas a los ciudadanos
puede ser ejercida contra lo establecido en la Constitución y las leyes,
ni contra la existencia y fines del Estado socialista, ni contra la
decisión del pueblo cubano de construir el socialismo y el comunismo. La
infracción de este principio es punible.”
Para colmo, en el código penal de Cuba hay ambigüedades peligrosas que
son más útiles para someter al pueblo que para protegerlo. En los
capítulos I y III del título XI preocupa mucho la presencia de términos
como “estado peligroso”, “moral socialista” y “medidas de seguridad
predelictivas” porque éstos politizan el delito y denotan directrices
para su prevención que se parecen a los de la película de ciencia
ficción Minority Report, en la cual cualquier persona puede ser
arrestada no por haber cometido un crimen sino porque podría cometerlo.
Dicho de otro modo, la legislación cubana no prioriza la presunción de
inocencia sino la de culpabilidad.
Cuba no es para nada un país amigo de los derechos humanos ni de la
democracia sino su más firme enemigo; todavía tiene cuentas pendientes
con la ratificación de tratados y convenios al respecto. Antes de que
usted, lector mamerto/ñángara/chairo, se le venga a la sesera la
ocurrencia conspiranoica de los planes desestabilizadores de la CIA
contra la “magnífica” revolución de Fidel Castro, observe las peripecias
del escritor Reynaldo Arenas y de la bloguera Yoani Sánchez; Arenas y
Sánchez, pese a su diferencia generacional, tienen algo en común: sus
textos están prohibidos porque son anticonstitucionales en el contexto
legislativo cubano. Si aún usted no lo comprende, métase en la piel de
estos dos ciudadanos y sienta en carne viva el hierro caliente de la
estigmatización política. Hágalo en serio, no sea cínico.
WWF: “Cuba es el único país del mundo que cumple la sostenibilidad
ecológica”
Más falso que un billete de tres bolívares. Uno, porque la World Wide
Fund for Nature (WWF) califica de “crítico/en peligro” el estatus
ecológico de Cuba, lo cual no es señal de ninguna ecosostenibilidad, o
al menos de ninguna que sea admirable. Dos, porque la WWF sostiene en su
Living Planet Report 2012 (pp. 42-44) que: a) muchos países tienen
huellas ecológicas por debajo del promedio mundial, no solamente Cuba, y
b) los números más altos de biocapacidad en el caso de América se
encuentran (pp. 47-48) en Bolivia, Paraguay, Uruguay y Brasil. Los datos
de la WWF (pp. 143-144) generan estas gráficas que se muestran a
continuación.
Quizás Cuba no sea un paraje yermo, después de todo. No obstante, si
usted tiene la expectativa de hallar allí un edén ambientalista, no se
entusiasme demasiado; no lo encontrará. Cuba, en cuanto a
conservacionismo se refiere, va a la zaga de otras naciones que le
llevan años de adelanto tecnológico y científico en esta labor. El
planeta “verde” soñado por muchos es un reto difícil al que Cuba todavía
no se ha podido confrontar exitosamente.
¿Por qué al latinoamericano le conviene reflexionar sobre la verdadera
cara de Cuba? Sencillo: porque debe saber que un país puede progresar
sin necesidad de dictaduras ni de sempiternas revoluciones; con la
democracia nos basta. Los números son explícitos: en áreas como la salud
y la nutrición, Cuba no ha tenido un auge extraordinario porque éste se
puede encontrar en otras latitudes con cifras similares e incluso
superiores. Si las estadísticas de América fueran los juegos olímpicos,
Chile y Canadá ostentarían a menudo medallas de oro o de plata mientras
que otras naciones (e.g., Costa Rica, Panamá) se disputarían las de
bronce. Cuba, por su parte, tendría que conformarse con sobradas
medallas de madera, especialmente en derechos humanos, educación y
conservación del medio ambiente.
En efecto, Cuba es un paradigma para Latinoamérica, pero no de lo que
debe ser o hacer sino de aquello en lo que no debe convertirse. Cuba
representa en este subcontinente el atraso tercermundista, además de ser
la nación protagonista en lo concerniente a la política demagógica,
personalista, totalitaria y antidemocrática. En esta isla, en la cual
las leyes son prescritas por tramposos, la libertad popular se finge con
elecciones o se desea, mas no se respira. Para que Cuba revierta esta
distópica circunstancia, es menester que su gobierno reescriba hasta su
Constitución, la cual está tan corrompida como sus autoridades.
Lamentablemente, esto no sucederá pronto porque el reaccionario
castrocomunismo no es conocido por dar su brazo a torcer.
Adicionalmente, y ya para dar clausura a este artículo, es
desconcertante la manera en la cual se ha idolatrado a Cuba con datos
engañosos, sesgados o descontextualizados. Tal como se ha visto en las
afirmaciones que se acaban de desmitificar, lo inquietante no está en
las mentiras per se sobre el ficticio bienestar cubano y sus exagerados
rankings, sino en que éstas nos intentan timar mediante la falsificación
de citas textuales en las cuales se involucraron cuatro entes oficiales
(i.e., Unicef, ONU, ONE, Unesco) , dos ONG (i.e., AI, WWF) y un
periódico (i.e., The Guardian). Y he aquí la duda: ¿quién es más
desvergonzado; el que hizo esa imagen o el que la comparte en Internet,
creyéndosela a pies juntillas, sin investigarla? Personalmente pienso
que son ambos, aunque la figura hegemónica de los Castro adulada
apasionadamente por sus partidarios no es menos insolente.
Tomado del blog Sabiduría Herética. Se reproduce con la autorización del
autor.

Source: Cuba: la isla de la infelicidad – Artículos – Cuba – Cuba
Encuentro –
http://www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/cuba-la-isla-de-la-infelicidad-319994

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