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Cuando los músicos hablan de política

Cuando los músicos hablan de política
diciembre 17, 2014 2:24 pm·

Cuba actualidad, Arroyo Naranjo, La Habana, (PD) Descemer Bueno llegó a
la conclusión de que los músicos no deben hablar de política. A lo que
agrego yo: Especialmente si lo que van a hablar es mierda. Y peor aun si
luego van a pedir perdón por lo que dijeron, y a intentar rectificar
digo por Diego y viceversa.

Recientemente, en Miami, Descemer Bueno se disculpó por sus
declaraciones a Rusia Today de hace unos meses, en las que condenaba el
embargo norteamericano, al que no llamó así, sino bloqueo, como mismo lo
llama el régimen castrista. Pidió que perdonaran lo que había dicho, y
que en lugar de eso, tuvieran en cuenta toda la felicidad que le había
dado a su público con su música y sus canciones.

No era para tanto. Como mismo él se opone al embargo, muchos más
estaríamos también en contra si no fuera por el hecho de que levantarlo
precisamente ahora, incondicionalmente, sin exigir ni siquiera unos
cuantos pasos hacia la democratización, sería hacerle a la dictadura,
que no ha dejado de serlo, un regalo que no se merece, el mayor de
todos, y que serviría para perpetuarla.

Por lo demás, no habría mucho que objetar a la postura anti-embargo del
cantante si se hubiera limitado a las aristas humanitarias del problema,
como por ejemplo, las dificultades para adquirir en los Estados Unidos
los medicamentos para los enfermos de cáncer y Alzheimer. Pero el
cantante, además de ese argumento, utilizó otros que resultan, en su
caso, ridículos. Como cuando dijo que debido al embargo, su familia en
la Habana Vieja no puede brindar a los que visitan su casa ni siquiera
un vaso de jugo.

No se sabe a qué tipo de frutas para hacer el jugo se refería Descemer
Bueno, si a los albaricoques o las manzanas californianas, porque si
faltan los mangos, las guayabas o las naranjas, o si sus precios están
por las nubes, no es por causa del embargo precisamente, sino por la
ineficacia de la planificación centralizada, la desidia y la ambición de
los burócratas del Ministerio de la Agricultura y la mafia que orbita en
torno a ellos. Pero de eso, Descemer Bueno no dijo ni pitoche.

Sabemos por experiencia propia que cuando llega una visita a un hogar
cubano lo más probable es que no haya jugo que brindar, una taza de café
y tal vez ni un vaso de agua fría, porque hace dos o tres días que no
hay en las tuberías. Pero no debe ser el caso de la familia de Descemer
Bueno, quien tras irse de Cuba en los años 90, logró buenos dividendos
con las canciones que compuso para artistas tan cotizados como Enrique
Iglesias. Será muy tacaño Descemer Bueno, porque dinero tiene como para
que en su casa brinden jugo, café de verdad (no del mezclado con
chícharos) whisky o cerveza Bavaria, ya que escasean la Bucanero y la
Cristal, supongo que también a causa del bloqueo yanqui.

Cuando Descemer Bueno regresó a Cuba, lo hizo con el pasaporte presto
para volverse a ir cuando lo deseara –todavía no habían modificado las
leyes migratorias cubanas- y con dinero suficiente para vivir como
Carmelina la del cuento.

Por todo ello, pero sobre todo, teniendo muy en cuenta que no se
afectara la venta de sus discos en un mercado como Miami, Descemer
Bueno, que antes no hablaba de política ni por casualidad, consideró
prudente volver a la posición anterior y disculparse por todas las
boberías que dijo al periodista de Rusia Today.

A propósito, el arrepentimiento de Descemer Bueno en Miami puso a
rezongar sobre los perdones y las disculpas al bloguero Osmany Sánchez,
de La Joven Cuba. Dijo: “No sé si yo hubiese tirado huevos en el 80. Si
pensara como pienso hoy, no lo haría, pero no me atrevo a cuestionar o
criticar a los que lo hicieron…No sé, repito, lo que es normal ahora no
lo era hace 30 años”.

Osmany Sánchez, que parece considerar que los valores y los principios
tienen época, y que hay contextos históricos que justifican las vilezas,
lo más probable es que hubiera gritado insultos y tirado huevos, piedras
y escupidas a los que se iban de Cuba. Como mismo ahora debe estar
dispuesto a participar en mítines de repudio contra las Damas de Blanco.
Igual que se prestan, él y otros de sus colegas de La Joven Cuba, en el
ejercicio de un supuesto oficialismo por cuenta propia, a pedir paredón
mediático para los periodistas independientes.

Volvamos al tema de los músicos que hablan de política.

Un músico que no seguirá los consejos de Descemer Bueno y seguirá
hablando de política y haciendo papelazos, sin disculparse, es el
pianista Frank Fernández.

La noche del pasado 21 de octubre, Frank Fernández creyó necesario
patentizar ante los espectadores del programa televisivo Piso 6 su
devoción por Vladimir Putin, que no parce ser menor que la de Dimitri
Medvedev. Pero escogió mal el lugar: un programa de reguetoneros y
timberos. Si invitaron al afamado pianista fue con motivo de la Jornada
de la Cultura Nacional. Para que hablase de música. Podía confesar su
amor por Litz o Beethoven, cuyas sonatas interpreta como nadie; si
quería hablar de Rusia, podía referirse a la pianística rusa, a
Tchaicovsky o Rachmaninov, pero la perorata putinesca mejor la hubiese
reservado para la Mesa Redonda o el periódico Granma. Ahí, como si
quería ensalzar, por aquello de las conquistas territoriales, a Tamerlán
o a Iván El Terrible. Pero, ¿en Piso 6?

Sin pestañar ni ruborizarse, parado al lado de su piano Steinway, el
artista dijo: “Putin es un hombre que tiene los pantalones bien
puestos”. Poco faltó para que en su éxtasis, más propio de una descocada
solterona moscovita que de un pianista, agregara: “¡Y la camisa bien
quitada!” Porque Frank Fernández debe ser de los que luego de tanto
tiempo sin un Padrecito de todas las Rusias que valga la pena, se
estremecen al ver las imágenes del rudo Putin que desafía a Occidente,
cuando va de cacería, a caballo, con su fusil automático y el atlético
torso expuesto al aire de la tundra.

“¡Que sepa Putin que no está solo!”, agregó el pianista, tan embullado
que parecía a punto de alistarse en las milicias pro-rusas de Donestk y
Luganks. Solo le faltaba la canana de balas y una camiseta con el rostro
de Putin.

¡Qué vergüenza ajena nos hizo sentir a los que lo admiramos como pianista!

Otro músico arrepentido por haber hablado boberías cuando pensó que
hablaba de política es Aldo Rodríguez, de Los Aldeanos. Luego de haber
expresado su admiración por Che Guevara, recientemente en Miami, que
parece ser un lugar ideal para los arrepentimientos, solo superado
–aunque por otras razones- por Villa Marista, dio marcha atrás y explicó
que debido al adoctrinamiento que recibió desde niño y a que no tenía
acceso a Internet cuando estaba en Cuba –ahora vive en Tampa-, no sabía
bien quién era realmente Che Guevara (¡!).

Y ya debe estar el musculoso, trenzudo y mal hablado rapero preparándose
para el próximo arrepentimiento, luego de que un reportaje de AP, que
parece fue soplado a los periodistas por el Departamento Seguridad del
Estado, lo echó pa’lante como a un carrito de helado, al vincularlo a él
y otros raperos y artistas cubanos con un supuesto plan subversivo de la
USAID, que habría sido implementado, en el año 2009, a través del
promotor musical serbio Rajko Bozic, de Creatives Associates.

Por lo pronto, ya Aldo Rodríguez negó haber recibido dinero del gobierno
norteamericano y aseguró tener la conciencia tranquila. Ojala pronto no
pida disculpas al gobierno cubano por haberse prestado con su hip-hop
para las maquinaciones malévolas de la USAID.

En cambio, los muchachos de Matraka Producciones, a los que los
comisarios anticulturales les robaron descaradamente el Festival Rotilla
y lo convirtieron en una pachanga inocua, no han pedido disculpas ni
buscado justificarse, sino que se han plantado firmes frente al
reportaje de AP, que parece más bien del periódico Granma al servir a
los intereses del régimen de igualar subvención a subversión para
coaccionar y hostigar a los artistas independientes.

En un comunicado, los de Matraka Producciones han dejado claro que no se
sienten culpables de buscar financiamiento para hacer su obra, ni
obligados a buscar “la complacencia o aprobación de nadie”.

¡Bravo por ellos que defienden el derecho a existir del arte
independiente! ¡Ojala no los obliguen a arrepentirse!

Para Cuba actualidad: luicino212@gmail.com

Source: Cuando los músicos hablan de política | Primavera Digital –
http://primaveradigital.net/cuando-los-musicos-hablan-de-politica/

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