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Este 2015, ¿qué nos depara?

Este 2015, ¿qué nos depara?
Sumida la Isla en una crítica situación, la salida ya no depende de la
(falta de) voluntad política de su gobierno, sino –lamentablemente– de
la astucia de actores políticos internacionales. Tras 56 años de
autoritarismo, el precio a pagar no dependerá de los cubanos, pero, el
pago correrá a nuestra cuenta
lunes, enero 5, 2015 | Miriam Celaya

LA HABANA, Cuba. — Casi finalizando el año 2014, el anuncio oficial del
17 de diciembre sobre el restablecimiento de relaciones diplomáticas y
la eventual “normalización” de las relaciones bilaterales entre los
gobiernos de Cuba y Estados Unidos sacudió todos los vaticinios para el
2015, despertando algunas esperanzas entre los cubanos “de a pie”,
abrumados por décadas de carencias y frustrados tras varios años de
fallidos experimentos raulistas.

Para un pueblo económicamente agobiado y políticamente apático, cuyas
expectativas actuales se mueven entre las opciones de emigrar o
mantenerse condenado a una existencia de sobrevivencia permanente, la
esperanza es más que un regalo capital: es casi una chispa subversiva.
Más aún cuando esta vez la ilusión no provino de los desgastados
discursos oficiales y de las eternas promesas incumplidas del mismo
“gobierno revolucionario” que ha arrastrado la Nación a la ruina física
y moral, sino –quién nos lo iba a decir apenas unos días atrás – del
“enemigo empeñado en derrotar a la revolución cubana”, el siempre
pérfido gobierno estadounidense, contra el cual ha sido movilizado este
mismo pueblo en innumerables marchas combatientes a lo largo de más de
medio siglo.

En los corrillos disidentes la noticia fue acogida con más escepticismo
que entusiasmo, sin embargo, para muchos significó un paso importante
que colocaba el balón en terreno de la dictadura cubana. Los más
críticos objetaron que el presidente Barack Obama estaba “ofreciendo
mucho a cambio de poco o nada”. Algo en lo que todos coinciden, sin
embargo, es en que el régimen cubano no tiene voluntad política para
realizar aperturas democráticas al interior de la Isla.

De hecho, el 30 de diciembre último, a solo trece días del anuncio de
ambos gobiernos, se produjo otra razia represiva en La Habana, con la
detención de varias decenas de disidentes, bajo el pretexto, en esta
ocasión, del performance que la artista Tania Bruguera se había
propuesto realizar en la Plaza “de la Revolución”. Esta reafirmación de
la índole represiva del régimen es también una señal de su debilidad
política. Obviamente, la añeja dictadura sabe que ya no puede contar con
el apoyo de la “abrumadora mayoría”, y que el equilibrio social es tan
precario que incluso un sencillo performance en una plaza pública podría
ser la grieta por la que se precipitara el descontento popular
largamente contenido.

Laberinto de conjeturas

Adelantar algo de lo que nos deparará el 2015 a los cubanos es una
misión plagada de incertidumbres. Nada certero puede inferirse del que
podría ser un escenario completamente nuevo, que corrobora el fracaso de
la “implementación de los lineamientos” –carta astral del derrotero
económico raulista– y la incapacidad del régimen para realizar
verdaderos “cambios estructurales y de concepto”.

En cualquier caso, el hecho de que la posible solución del diferendo
Cuba-EE UU marque un antes y un después en la vida nacional pone de
relieve la falsedad de la tan cacareada “independencia y soberanía” de
la Isla, en particular cuando el propio General-Presidente declaró que
todavía queda por solucionar “lo principal”, que es el embargo

Obviamente, la volátil situación venezolana, que pone en riesgo no solo
los subsidios petroleros sino también los enormes ingresos derivados de
la subcontratación de profesionales cubanos, fue un importante factor
que forzó al régimen a pactar frente al adversario, tanto más imbatible
por cuanto más conciliador. No obstante, no es probable que cambien de
manera perceptible las condiciones de vida de los cubanos o que éstos
puedan apreciar ventajas económicas a partir de las negociaciones entre
ambos gobiernos, en tanto se mantenga el orden político y jurídico actual.

En el orden económico

Las cifras oficiales reconocieron al cierre del año 2014 el
estancamiento económico, anunciaron un nuevo incumplimiento de los
prodigiosos planes profetizados, así como un incremento alarmante de los
precios de los alimentos, entre otros indicadores igualmente regresivos.

Las limitaciones legales a la iniciativa privada; la elevada carga
impositiva; el exceso de normativas, controles y sanciones al sector
cuentapropista; la corrupción de los funcionarios encargados del
cumplimiento de los reglamentos; y la retracción de este sector,
demuestran sin lugar a dudas la imposibilidad de desarrollar la economía
de una manera encorsetada, en ausencia de un mercado mayorista amplio y
eficiente, y manteniendo el rígido centralismo, sin reconocer derechos
ciudadanos tales como la libertad de asociación y de comercio.

La agricultura, renglón por donde se iniciaron las “reformas” cuatro
años atrás, resulta costosa e insuficiente para cubrir la demanda, lo
que mantiene extremadamente elevados los precios de los alimentos e
impulsa su tendencia alcista. Las autoridades, lejos de flexibilizar los
controles o favorecer la producción privada, recientemente atribuyeron
los altos precios a la actividad de los intermediarios y prometieron
“mayores controles” para impedir la especulación, por lo cual es de
suponer que en tiempos venideros se incrementarán las plantillas
administrativas –más inspectores = más corruptos– y disminuyan los
productores, con el consecuente saldo económico negativo.

Nada indica que esté cercana la muy anunciada unificación monetaria, si
bien el voluntarismo oficial podría eventualmente realizar el proceso
sin previo aviso, con independencia de la afectación que pueda suponer
éste para la mayoría de la población. De cualquier manera, ninguna de
las dos monedas que actualmente circulan en la Isla se apoya sobre la
existencia de un capital real.

En general, y tomando como base las experiencias del año que culminó,
todo sugiere que en 2015 se agudizarán las carencias, agravadas si se
mantiene la tendencia a la baja de los precios del petróleo, lo que
sumado a la profunda crisis interna venezolana afectaría severamente los
petro-subsidios que recibe el gobierno cubano y con ello el
sostenimiento de las ya magras prestaciones sociales.

Las esperadas inversiones extranjeras no se producirán en la cantidad
necesaria para emerger del estancamiento, en tanto se mantenga el
embargo estadounidense y la oposición de importantes grupos del poder
político en ese país, lo que por primera vez en el escenario
“revolucionario” cubano convierte a una ley del país enemigo en un
factor del cual depende en gran medida la supervivencia de la longeva
dictadura Castro.

En lo social

Es de suponer que continúen disminuyendo los subsidios oficiales, quizás
con una nueva contracción de la canasta básica distribuida a través de
la cartilla de racionamiento. Los servicios de salud, severamente
afectados por la masiva sub-contratación de profesionales cubanos en el
extranjero, seguirán deteriorándose de mantenerse dicha estrategia; en
tanto la calidad de la educación también continuará en declive.

No existen planes emergentes oficiales para enfrentar el galopante
envejecimiento poblacional, acentuado especialmente por la creciente
emigración de la fuerza laboral activa. Nada indica que este problema
tenga solución a corto o mediano plazo, sino al contrario: las sombrías
expectativas sobre el futuro y la frustración general apuntan al aumento
del trasvase del capital humano de la Isla, fundamentalmente hacia EE UU.

La polarización continuará acentuándose, marcando cada vez con más
nitidez las diferencias entre los estamentos sociales, según tengan
mayor o menor acceso al dinero y al consumo, y mayor o menor cercanía al
poder. Dichos estratos –o quizás debiera decir “castas”– más claramente
diferenciados son los extremos: la élite de poder y la mayoría sumida en
la pobreza en sus diferentes gradaciones. Entre ambos se encuentra el
sector empresarial militar, que constituye una “zona de amortiguación”
entre la élite y un pequeño sector de empresarios exitosos, dueños de
restaurantes o de otros negocios lucrativos, que han acumulado un
capital respetable y relativa seguridad gracias a sus relaciones con
elementos influyentes o miembros de la nomenklatura.

Otra tendencia negativa que puede agudizarse es el aumento de los hechos
delictivos y con ello, de la inseguridad ciudadana, además de la
corrupción generalizada y la desconfianza en la capacidad gubernamental
para dar solución a los más acuciantes problemas sociales.

En lo político

La política exterior es el indicador que pudiera marcar mayor diferencia
durante el próximo año. La enorme dependencia de la política cubana
respecto de la Casa Blanca es ahora más evidente que nunca antes, pese a
los numerosos reconocimientos de organismos internacionales hacia el
régimen y a despecho de las alianzas y apoyos consolidados por el
castrismo, especialmente con países de Latinoamérica.

Pese al anunciado restablecimiento de relaciones Cuba-EE UU, queda mucho
campo por desbrozar para la pretendida “normalización”. El presidente
Barack Obama todavía deberá enfrentar en el Congreso de su país la
fuerte oposición de los sectores políticos pro-embargo y serios
obstáculos a la implementación de su política de acercamiento a La
Habana, gestión boicoteada por el General-Presidente cubano, quien ha
elegido comenzar el año 2015 reafirmando el signo represivo. No
obstante, el primer trimestre del año es un “tiempo de gracia” para que
la dictadura realice algunos retoques cosméticos antes de presentarse a
la cita hemisférica de abril, en Panamá, donde finalmente se estrecharán
las manos, entre sonrisas, la dictadura más larga y el paladín universal
de los derechos humanos.

A nivel interno, es obvio que no habrá cambios desde el gobierno. Por su
parte, el activismo de la oposición y de los grupos de la sociedad civil
independiente –aunque dista mucho de ser una fuerza de consideración o
capaz de influir significativamente en los destinos de Cuba– apunta a un
crecimiento para los tiempos venideros.

Igualmente se ha incrementado el número de activistas de los diversos
proyectos opositores, mientras el periodismo independiente ha ganado
nuevos espacios y podría convertirse en un elemento imprescindible ante
un eventual escenario de cambios. De mantenerse los consensos iniciados
este año, el 2015 pudiera ser propicio para la consolidación de
alianzas, si bien cabe esperar un aumento de la represión, propensión
que se ha estado manifestando desde los meses finales del 2014.

Un dato curioso es la prolongada ausencia mediática del líder histórico
de la revolución y el elocuente silencio oficial sobre él. Quizás es
momento de prepararnos para un 2015 sin Fidel, lo que resultaría otro
asunto a tomar en cuenta, tomando en cuenta la carga simbólica que
representa. Algunos observadores perspicaces creen que el reciente
periplo del General-Presidente por los mausoleos del oriente cubano,
divulgado ampliamente en la prensa con fotografías, responde a los
preparativos del sepulcro del “máximo líder”. Otros, en cambio, señalan
que Castro I sigue siendo el freno a los “avances” de las reformas
raulistas.

Corolario

Los apuntes anteriores son, forzosamente, incompletos e imperfectos.
Apenas resumen la percepción general de un próximo año que se anuncia
difícil, pero quizás será de capital importancia para el futuro de Cuba.
Claramente fracasados los experimentos raulistas y sumida la Isla en una
crítica situación, la salida ya no depende de la (falta de) voluntad
política de su gobierno, sino –lamentablemente– de la astucia, habilidad
y buenos manejos de actores políticos internacionales, así como del
apoyo que reciba la sociedad civil independiente. Tal es la fragilidad y
la precaria condición a que nos han llevado 56 años de autoritarismo. En
tal escenario diríase que el precio a pagar no dependerá directamente de
nosotros, los cubanos, pero –sin dudas– el pago correrá a nuestra cuenta.

Source: Este 2015, ¿qué nos depara? | Cubanet –
http://www.cubanet.org/opiniones/este-2015-que-nos-depara/

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