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Cuba – Menos regaños, más periodismo

Cuba: Menos regaños, más periodismo
Posted on 19 mayo, 2015
Por Elaine Díaz Rodriguez*

Rolando Alfonso, jefe del Departamento Ideológico del Comité Central del
Partido Comunista de Cuba invitó durante la discusión del informe
presentado por el bloque ramal de la UPEC de la prensa escrita a marcar
“normas” porque, de acuerdo con el funcionario, “uno de nuestros
principales problemas es que hemos estado desarrollando proyectos y
prácticamente no ha habido normativas”. Esta invitación a las normas se
enuncia en un contexto particularmente complejo donde nuevamente se
alude explícitamente a los “colegas [que participan] en colaboraciones
periodísticas con sitios y prensa internacional financiada desde el
exterior”.

Varios años después de la apertura de oficinas en La Habana por parte de
medios internacionales con un perfil muy enfocado en la realidad
socio-política, cultural y económica cubana como OnCuba, Progreso
Semanal, entre otros, resulta alarmante que el debate siga estancado en
el momento-diagnóstico, o sea, en la crítica hacia los profesionales que
realizan periodismo para y desde estos espacios.

Criterios poco transparentes

Durante años, el Centro de Prensa Internacional (CPI) mantuvo el
monopolio de los profesionales que podían escribir para medios
extranjeros desde Cuba, reservándose el derecho de aceptar para su
acreditación a periodistas cubanos y extranjeros de acuerdo con
criterios subjetivos y poco transparentes, y reservándose también el
derecho de retirarles su acreditación y expulsarlos del país cuando lo
publicado cruzaba la línea nunca clara de lo permitido o tolerado, o de
hacer del acceso a fuentes básicas una pesadilla.

Como suele suceder en Cuba cuando la imaginación desborda la norma, y
cuando la oferta estatal no responde a las demandas de la ciudadanía, en
este caso, cuando no responde al derecho básico de acceso a una
información profunda, crítica, poco complaciente, no triunfalista, que
ayude a tomar decisiones informadas, y a mantener la vigilancia sobre la
responsabilidad pública de estructuras, organizaciones, instituciones y
del Partido; aparecieron opciones caseras promovidas o que involucraron
a ciudadanos residentes en otros países.

El paquete semanal es la respuesta al divorcio entre la oferta
informativa oficial y las necesidades de la ciudadanía. Las redes y los
cables que conectan hoy varias ciudades son la respuesta a la falta de
acceso a Internet en los hogares cubanos. Revolico es la respuesta al
desabastecimiento en los mercados estatales. La emigración de jóvenes
profesionales es la respuesta a la falta de opciones para tener una vida
con las necesidades materiales básicas cubiertas en Cuba. Y podría
seguir enumerando ejemplos hasta el infinito.

Un nuevo camino

A OnCuba, Progreso Semanal y Cuba Contemporánea, entre otros, se les
podrá criticar con dureza en el futuro por muchas razones. Como se
critica duramente en la actualidad a los medios de prensa estatales o a
la prensa extranjera acreditada en la isla. Pero habrá que reconocerles
la apertura de un nuevo camino, un camino intermedio que apostó por
incluir a profesionales cubanos, sobre todo jóvenes, entre las voces que
escribían para lo que se reconoce legalmente como “prensa extranjera”.

La calidad de sus contenidos y la seriedad de sus colaboradores -que en
muchos casos crecieron profesionalmente con estas publicaciones- puso en
jaque el hasta entonces monopolio de los profesionales que tenía el
Centro de Prensa Internacional (CPI). A golpe de buen tino e ingenio
desafiaron también la desconfianza y el poco acceso a fuentes de
información oficial. Y fueron remunerados por ello. Atrás quedó la época
de las credenciales retiradas y de los profesionales expulsados del
país. No es posible quitar una credencial a quien nunca la ha tenido, ni
expulsar al ciudadano nacido en esta tierra.

El asunto monetario provoca delirios en varias de estas críticas. No se
debe sentir vergüenza de recibir una retribución monetaria acorde con el
trabajo realizado y la realidad socioeconómica de un país, cuando esta
proviene de fuentes clara y públicamente identificadas. El tema del
salario en los medios de prensa estatales no puede quedar solamente en
los informes en blanco y negro que relee Alfonso Borges en cada uno de
estos encuentros. En este punto, seguimos estancados en la etapa
diagnóstico. En los Congresos de la UPEC se repite una y otra vez este
problema sin que haya aparecido hasta la fecha -al menos públicamente-
un mapa de ruta claro sobre su posible solución. Queda entonces, todo el
debate, condenado al marco de la queja.

En la encrucijada

Los medios extranjeros donde participan los profesionales cubanos que,
según Borges, “se desdoblan” han encontrado oportunidades económicas que
permiten retribuir monetariamente el trabajo realizado, ya sea mediante
el uso de la publicidad u otras variantes. Varias instituciones
estatales también reciben financiamiento de entidades internacionales,
sin que esto llame la atención o genere alarmas. El Centro Nacional de
Educación Sexual, la Universidad de La Habana o el mismísimo Ministerio
de Agricultura, por citar tres ejemplos.

El periodismo estatal cubano se encuentra en una encrucijada. Una
encrucijada que es menos dramática porque los profesionales aún obtienen
determinadas prebendas no monetarias de los medios. Una cuenta a
Internet desde casa, el acceso a un celular con saldo, un carro del
trabajo, un viaje al extranjero, entre otros, constituyen -en muchos
casos- la única atadura a los medios. ¿Qué pasará con estos cuando los
cubanos puedan contratar el acceso a Internet libremente en sus casas,
cuando tener un carro sea una posibilidad real, cuando se naturalice el
hecho de viajar al extranjero y el avión deje de ser el fin y recupere
su función de medio?

La reforma migratoria y la aparición de estos medios que hoy son
tolerados y vilipendiados en el discurso gubernamental ampliaron la
brecha que ya habían abierto los blogueros con varios años de
antelación, la dotaron de profesionalidad y cohesión, de estructuras y
sentidos editoriales, de procesos productivos sostenibles. Pero su mayor
atrevimiento fue haberse convertido en espejo. Un espejo que devolvía
una imagen nada agradable que algunos todavía se niegan a reconocer. Un
espejo que nos obliga a enfrentar urgentes debates sobre la estructura
de propiedad de los medios de comunicación en Cuba, que desafía la ley
de asociación de 1985, y que pone en jaque la política de comunicación
que actualmente se está elaborando.

*Profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana
y autora del blog La Polémica Digital. Actualmente se encuentra en la
Universidad de Harvard como becaria de la Fundación Nieman para el
Periodismo.

Source: Cuba: Menos regaños, más periodismo | Café Fuerte –
http://cafefuerte.com/cuba/24288-cuba-menos-reganos-mas-periodismo/

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