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‘Más, pero no cumplimos’

‘Más, pero no cumplimos’
DIMAS CASTELLANOS | La Habana | 25 Mayo 2015 – 6:39 am.

La meta era alcanzar los resultados obtenidos en 1912. El incumplimiento
no es noticia, tampoco las causas.

En la clausura del XI Congreso de la Asociación Nacional de Agricultores
Pequeños (ANAP), el 17 de mayo, el segundo secretario del Partido
Comunista de Cuba (PCC), al referirse al plan de azúcar, dijo: “Vamos a
hacer casi 300.000 toneladas más que el año pasado, pero no cumplimos”.

El incumplimiento no es noticia. Ha ocurrido año tras año después del
impacto negativo que tuvo el voluntarismo y la estatización en la
economía del país. En el caso del azúcar la producción disminuyó de 8,2
millones de toneladas en 1989 hasta 1,1 millón de toneladas en la zafra
2009-2010, una cantidad que se producía en 1904.

Las medidas implementadas para detener el declive, a la vez que atacaron
la improductividad y la desorganización, soslayaron las causas
fundamentales. En 2001, año en que se produjo menos azúcar que en 1919,
se designó a un General al frente del Ministerio del Azúcar y se
implementaron medidas dirigidas a lograr 54 toneladas de caña por cada
hectárea, extraer 11 toneladas de azúcar por cada 100 de caña y cerrar
las fábricas “ineficientes”. Sin embargo, el tozudo declive continuó su
marcha. Entonces, se sustituyó al General, se creó el Grupo Empresarial
de la Agroindustria Azucarera (AZCUBA) y se proyectó un crecimiento
productivo anual del 15% hasta 2016; pero de nuevo se ignoraron las
causas esenciales.

Ante el incumplimiento de las zafras de 2011, 2012 y 2013, AZCUBA,
después de tomar las medidas correspondientes, anunció que la siguiente,
la de 2013-2014, sería la mejor zafra de la última década. Se
planificaron 1,8 millones de toneladas, 200.000 por encima de la zafra
anterior, que había sido de 1,6 millones. Con ese propósito Machado
Ventura, segundo secretario del PCC, recorrió una buena parte de los
centrales azucareros apelando a la conciencia para sembrar más y mejor,
pues según sus palabras “la principal limitación estaba en la caña
insuficiente y en los bajos rendimientos agrícolas”. A pesar de todo,
“lamejor zafra de la última década” penosamente sobrepasó la precedente,
a pesar de que los centrales se mantuvieron activos hasta el mes de
junio, cuando el rendimiento de azúcar en la caña merma
considerablemente y las lluvias paralizan la cosecha.

Una vez más, sin introducir a fondo lo que la industria azucarera
demanda o implementando medidas limitadas por la concepción totalitaria,
se lanzó la nueva meta para la zafra 2014-2015. Se llegará a los 2
millones de toneladas, 400.000 por encima de la zafra precedente; cifra
producida en Cuba en 1912.

A juzgar por la prensa oficial, las reparaciones comenzaron en julio y a
fines de noviembre el 80% de los centrales habían concluido esa labor;
los recursos llegaron al país a tiempo; se incorporaron otros dos
centrales azucareros; se indujo mayor acumulación de sacarosa en la caña
con el madurador sintético Fitomas-M en más de 100.000 hectáreas; se
diseñó una estrategia tecnológica para hacer viable y sostenible la
zafra en condiciones de humedad; se trabajó en la reconstrucción y
alistamiento de los más de 3.400 remolques existentes; se destinaron 15
millones de dólares para comprar equipos destinados a recuperar sistemas
de riegos y caminos; más del 90% de la cosecha se haría de forma
mecanizada; y se incrementaría al 50% el tiro directo de la materia
prima al basculador.

Según el presidente de AZCUBA, con esas medidas se garantizarían las
cinco estrategias fundamentales de la presente zafra: 1- rescatar la
eficiencia agroindustrial; 2- organizar el sistema de cosecha y
transporte; 3- aprovechar la capacidad potencial; 4- garantizar la
calidad e inocuidad del azúcar; y 5- trabajar con el capital humano. En
consecuencia se planificó crecer en un 23% en la producción de azúcar,
aprovechar la capacidad potencial por encima del 70% y lograr un
rendimiento cañero no inferior a 43 toneladas por hectáreas.

Como de costumbre, para darle un toque distintivo, el segundo secretario
del PCC reinició el recorrido por las provincias.

En el mes de diciembre elogió la zafra en el central Boris Luis Santa
Coloma, de Madruga, donde confirmó la calidad en las inversiones y
reparaciones. El 25 de diciembre departió en Cienfuegos con directivos y
trabajadores de los centrales Antonio Sánchez, 14 de julio y Ciudad
Caracas, donde apreció un buen comportamiento en la recta inicial de la
campaña. Recorrió áreas cañeras y centrales de Villa Clara y visitó al
coloso Uruguay en Sancti Spiritus. En Ciego de Ávila conversó con los
directivos de los centrales Ciro Redondo, Primero de Enero y Enrique
Varona. Y en Camagüey hizo lo mismo con los ingenios Batalla de las
Guásimas, Argentina y Brasil.

En enero revisó la zafra en los cinco centrales y las áreas cañeras de
la provincia Granma. En Santiago de Cuba visitó el América Libre, el
Julio Antonio Mella y el Dos Ríos, donde reiteró la necesidad de contar
con más caña para garantizar el crecimiento sostenido. Estuvo en Holguín
y en Mayabeque, donde exigió transformar los resultados, en especial el
negativo comportamiento del Héctor Molina, donde según sus palabras “ha
prevalecido la incapacidad para buscar soluciones a los problemas
técnicos presentados”,y reconoció la buena marcha del Boris Luis Santa
Coloma, de Madruga, y al Manuel Fajardo, de Quivicán.

Al concluir la llamada zafra chica el 31 de diciembre, en la que
molieron 42 de los 50 centrales, se pudo apreciar una situación mejor
que el año anterior en el plan de azúcar y el rendimiento industrial.
Todo indicaba que estaba garantizado el crecimiento planificado para la
presente contienda. Sin embargo, la caña dejada de moler, el tiempo
industrial perdido y las deficiencias en la cosecha y el transporte,
hicieron su reaparición. Al finalizar enero ya se habían acumulado cinco
días de atraso por concepto de molida. Al finalizar febrero se había
molido solo el 91% de la caña planificada. El lunes 23 de marzo, la
periodista Ana Margarita González escribió en el semanario Trabajadores
que, debido fundamentalmente a las roturas, la norma potencial se
aprovecha al 68% y el tiempo perdido es alto (6,93%). El incumplimiento
en la tercera semana de marzo ya era de 8%.

Ante el fracaso se acudió nuevamente al tan recurrido como fracasado
recurso del llamamiento. Teniendo en cuenta que en la primera semana de
abril la producción estaba al 77,2%, el sindicato del ramo y AZCUBA
convocaron a los trabajadores, técnicos y directivos a una jornada
especial por el cumplimiento del plan. El llamamiento, denominado “¡Por
un abril de victorias!”, decía: “Los azucareros tenemos el compromiso de
cumplir el plan de producción asignado a cada empresa y central. La
victoria de la zafra se decide con los resultados que alcancemos durante
este mes”.

A pesar de ello, el 23 de abril el plan de producción ya tenía 9% de
atraso respecto al cronograma. El ritmo, como es característico para esa
fecha, comenzó a disminuir. De 14 centrales que cumplieron sus
compromisos tres terminaron sin cumplir sus planes. Finalmente el 17 de
mayo, José Machado Ventura, dijo: “Vamos a hacer casi 300 000 toneladas
más que el año pasado, pero no cumplimos”.

Si la ineficiencia agrícola e industrial emergieron precisamente del
monopolio estatal de la propiedad, de la eliminación del colonato
(institución que desde el siglo XIX garantizó la caña necesaria sin que
ningún funcionario político tuviera que hacer llamamientos ni indicar a
los productores lo que tenían que hacer), de los salarios insuficientes
y de la pérdida de interés de los productores; los fracasos, antes y
durante los 25 años que van de 1989 a 2014, constituyen una prueba de la
ineludible del fracaso del sistema de planificación de la economía, de
la necesidad de reformar la estructura de la propiedad, de elevar los
salarios en correspondencia con el costo de la vida y de liberar todas
las trabas burocráticas que impiden el despegue. Una decisión que
constituye la única forma de despertar el interés de los trabajadores
para que la industria azucarera, antes principal rubro de producción y
exportación, pueda influir en el crecimiento del Producto Interno Bruto
y reflejarse en el bienestar de los cubanos.

Source: ‘Más, pero no cumplimos’ | Diario de Cuba –
http://www.diariodecuba.com/cuba/1432467135_14758.html

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