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Cuota azucarera por inversiones – el error económico de Castro

Cuota azucarera por inversiones: el error económico de Castro
[09-07-2015 01:00:07]
Elías Amor
Economista

(www.miscelaneasdecuba.net). Menos mal que todo se sabe. Un artículo
publicado en Granma, hoy, titulado “Sin cuota, pero sin amo” nos lleva a
los comienzos de 1960 cuando Fidel Castro, en el apogeo de la locura
revolucionaria comunista, dijo y cito textualmente, “nos quitarán las
cuotas, ¡pero no nos podrán arrebatar la república ni nunca podrán
ponernos de rodillas!”.
Es una frase muy importante, que resume no sólo una clara estrategia
premeditada para romper relaciones con el vecino del norte, lo que
estaba claro desde el principio en los postulados del movimiento 26 de
julio, sino que, además, y esto es lo que más nos puede interesar, desde
la perspectiva del análisis económico, muestra un claro desconocimiento
de cómo funciona una economía racional y confirma, una vez más, las
profundas raíces ideológicas del desastre en que se ha convertido la
economía castrista.

Vayamos por partes

Primero, porque existen algunas cuestiones en el artículo que, no siendo
ciertas, pueden confundir al lector. El artículo sitúa en el presidente
Eisenhower el inicio de los movimientos contra la llamada “revolución”
manejando el instrumento de la cuota azucarera. No es cierto, los
estadounidenses reaccionaron desde 1959 cuando comenzó la
nacionalización masiva de sus propiedades, empresas y negocios, e
incluso, desde la secretaría de Estado hubo un requerimiento formal al
régimen castrista para el pago de las expropiaciones, reconociendo al
nuevo gobierno su competencia en la materia. Pero ante la falta de
respuesta de Castro, EEUU tuvo que defenderse.

Y para ello recurrió a la cuota azucarera. Los que conocen bien la
historia económica de Cuba, saben que este acuerdo fijó las condiciones
para el desarrollo y prosperidad de la Isla desde la década de los años
40, tras las tribulaciones de los años 20 y 30, derivadas de la primera
posguerra mundial y de la gran depresión. La cuota azucarera permitía a
Cuba determinar con precisión sus objetivos de producción para el vecino
del norte, a unos precios muy rentables y en unas condiciones de pago
que contribuían a estrechar y reforzar unas relaciones que permitieron a
Cuba despegar en sus principales indicadores. Era el sueño de Arango y
Parreño desde los tiempos coloniales, hecho realidad. Los datos están
ahí, y no hace falta escarbar mucho para encontrarlos.

Las presuntas represalias contra la economía castrista, acordadas por
EEUU, actuando discrecionalmente sobre el monto de la cuota cubana, era
un poderoso argumento para negociar. En Cuba, sin embargo, se quiso
interpretar como una maniobra de desestabilización de la revolución con
el ánimo de hacerla fracasar.

Fidel Castro lo tuvo muy claro. El 24 de junio, en una comparecencia
televisiva y radial por el llamado, Frente Independiente de Emisoras
Libres amenazó al Gobierno de EEUU que Cuba respondería a cada agresión,
elevando el tono del discurso y preparando las condiciones para una
confrontación que, de antemano, sabía que podía ganar. Como los papeles
quedan para la historia, en aquel discurso Castro detalló cuál sería la
respuesta cubana a lo que él calificaba como “agresión económica
norteamericana” a partir de las inversiones que los norteamericanos
poseían en Cuba.

Esto, que yo califico como el “error económico Castro” viene a mostrar
el deficiente conocimiento de la realidad del funcionamiento de una
economía que tenía el caudillo, y cómo, cuando la ideología política
pasa a ocupar un papel central en las decisiones económicas, nada puede
salir bien. El error básicamente consistió en comparar el valor de la
inversión de EEUU en Cuba con el importe de la cuota azucarera.

Y lo explicó con rotunda claridad “¿nosotros podemos perder parte de
nuestra cuota azucarera? Ellos pueden perder parte de sus inversiones.
¿Podemos perder toda la cuota azucarera? Ellos pueden perder toda su
inversión en Cuba. Cambiaremos cuota por inversión”.

Parece mentira que alguien que aspira a dirigir los destinos de una
nación pueda cometer un error de estas dimensiones, ni siquiera los
alumnos de 1 curso. Me explico.

El stock de la propiedad existente en una economía es el resultado de la
construcción de las infraestructuras privadas y públicas, durante
décadas, gracias a esfuerzos de ahorro e inversión, trabajo productivo y
éxito en la gestión de los negocios. De algún modo, se puede interpretar
como la columna vertebral de una economía, y el origen de todos sus
procesos de generación de renta, empleo y beneficios. Si el stock de
propiedad de una economía se destruye, como ha demostrado la experiencia
en Cuba, la economía se derrumba y nunca más vuelve a recuperar su
funcionamiento inicial.

La cuota azucarera era un instrumento de mercado sobre uno de los
resultados principales de una economía que facilitaba las relaciones
comerciales y financieras. Cada año, el importe de esa cuota variaba, no
sólo en función de la producción sino de los cambios en los precios de
los mercados mundiales, la aparición de nuevas tecnologías o la entrada
de productores competitivos, entre otros. La cuota podía existir o no.
La cuestión era su sustitución por operaciones de mercado con otros
países que tuvieran la misma capacidad de demanda que los Estados
Unidos. Por desgracia en 1959 no existían esos mercados, y mucho menos,
detrás del bloque soviético.

EEUU no tuvo problema para sustituir la oferta de azúcar cubano. Los
productores de esta mercancía en otros países pudieron afrontar la
demanda, e incluso sus nacionales, ciertamente menos competitivos que
los expertos industriales cubanos de los años 50.

Pero los Castro, al destruir el patrimonio de la Isla, nunca pudieron
volver a crear las condiciones para la prosperidad. Simplemente,
destrozaron la columna vertebral del sistema para generar un sistema de
planificación central, impuesto por la fuerza, obsoleto, ineficiente y
dominado por criterios ideológicos.

Los propios EEUU tuvieron sus dudas sobre qué influencia podrían tener
sobre la revolución con una legislación azucarera. Así queda recogido en
el artículo de Granma. Es más, el Secretario del Tesoro, Robert B.
Anderson dijo con no poca ingenuidad: “Castro pensaría que a una o dos
medidas severas sin dudas le seguirían otras, y suponiendo que Castro
sea un hombre inteligente, cosa que debemos suponer, encontrará formas
para solucionar el problema ocasionado por nuestras acciones”.

Es evidente que no quería resolver problema alguno. Sino, todo lo
contrario. En 1960 la ayuda soviética ya estaba comprometida. La
manipulación de la opinión pública cubana y la propaganda castrista se
emplearon bien a fondo en esta cuestión que ha devenido, con el paso del
tiempo, en el estridente debate del embargo. Miles de horas de discursos
interminables hablando de cosas sin sentido, como que EEUU pretendía
arrasar la economía cubana, rendir al pueblo por hambre y doblegar.

Los hechos posteriores son bien conocidos. Por un lado, la Ley de
Nacionalización de julio de 1960 autorizaba al Presidente de la
República y al Primer Ministro para “disponer la nacionalización, por
vía de expropiación forzosa, de los bienes o empresas propiedad de
personas naturales o jurídicas nacionales de los Estados Unidos de
Norteamérica o de las empresas en que tengan interés o participación
dichas personas, aunque las mismas estén constituidas con arreglo a las
leyes cubanas.”
De forma simultánea, el presidente de Estados Unidos firmaba la rebaja
de la cuota azucarera cubana en 700.000 toneladas cortas, para ese mismo
año. En Granma señalan textualmente que “Eisen­hower al anunciar la
rebaja dijo que sentía “sincero pesar” y que su gobierno había realizado
esfuerzos por “mantener la amistad tradicional en Cuba”.

Después vino el resto de confiscaciones con las leyes 890 y 891. Esta
vez a los cubanos, que emprendieron la triste marcha del exilio, al no
encontrar posibilidades de futuro en su patria y sentarse las bases de
un modelo soviético y estalinista, que destruyó para siempre, los
vínculos económicos, financieros y comerciales de Cuba, construidos
durante los primeros 55 años de su vida como República.

Aquello fue el comienzo de la guerra fría en América Latina y el Caribe.
Una guerra que aún no ha acabado, por desgracia

Source: Cuota azucarera por inversiones: el error económico de Castro –
Misceláneas de Cuba –
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/559dab773a682e11b00dae21#.VZ6Kefmqqko

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