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Decadencia intelectual y moral de Fidel Castro

Decadencia intelectual y moral de Fidel Castro
Industria Alimenticia, Grecia, estulticia y falsedades
Eugenio Yáñez, Miami | 09/07/2015 1:14 pm

Fidel Castro, que evidentemente no tiene nada que hacer, y sin
preocuparse para nada por las inmoralidades de su hijo “Tony” en Grecia
y Turquía, decidió el pasado 3 de julio irse a pasear y hablar
incoherencias al Instituto de Investigaciones de la Industria
Alimenticia, en El Guatao, lugar donde una fiesta indeterminada terminó
aparentemente en tragedia, o al menos en serios problemas, aunque el
imaginario popular no detalla cómo ni por qué.
Y lo más “brillante” que se le ocurrió decir en sus disquisiciones
durante cuatro horas en esa institución fue que “los problemas que
afectan los niveles de alimentación de la población” pueden resumirse,
fundamentalmente, “en el cambio climático y las frecuentes guerras”.
Resulta reconfortante y tranquilizador conocer que la falta de calabaza,
boniato, malanga, yuca, carne de puerco, frijoles, arroz, harina,
pollos, huevos o ajonjolí en Cuba, no se debe a la ineficiencia
congénita de las empresas estatales socialistas y del “socialismo real”
en general, ni a las barbaridades que él mismo implantó que acabaron con
la fértil agricultura cubana y destruyeron sus bases productivas, ni al
“criminal bloqueo imperialista”, sino al cambio climático, tal vez en
territorios tales como Remates de Guane, Guaracabuya o La Loma de La
Farola, y a devastadoras conflagraciones planetarias como La Guerra de
Los Mundos, la Guerra de las Galaxias o la Guerra de Pan Duro. Porque,
después de 1959, con excepción de las menos de 72 horas de combates
cuando la invasión de abril de 1961, y la lucha guerrillera de los
alzados anticastristas en los primeros años de la década de los sesenta
del siglo pasado, que en general no afectó la producción agropecuaria,
Cuba no ha sido escenario de combates en su territorio desde 1898, hace
ya 117 años.
Quienes llevan en su alma La Bayamesa castrista saltarán condenando al
capitalismo salvaje y los potajes de lentejas, destacarán los
coeficientes de cualquier cosa, dirán que el tema es intrascendente y
que es preferible hablar de la inmortalidad del cangrejo, o que las
“frecuentes guerras” son financiadas por enemigos de “Tony” Castro que
envidian sus exploraciones en yates de cincuenta metros por mares
griegos y turcos pagados por millonarios interesados en la fauna
coralina mediterránea, la posibilidad de vida en exoplanetas localizados
en galaxias relativamente cercanas, y la ortopedia socialista aplicada a
peloteros que regresan a Cuba después de viajar a Estados Unidos.
Los que no hacemos coro a la propaganda castrista ni nos embelesamos con
veleidades del decrépito, nos reiremos sabiendo que el “invencible”
Comandante departió durante más de cuatro horas con “19 maestros
queseros que cursan un ciclo de preparación” en esa institución y que,
sin dudas, después de las orientadoras y esclarecedoras palabras del
“compañero Fidel”, habrán aprendido no solamente a fabricar quesos de
elevada calidad para turistas y extranjeros, nunca para cubanos de a
pie, y, gracias al Comandante y su sabiduría, a multiplicar panes y
peces, y producir quesos de calidad mundial a partir de productos
lácteos elaborados por murciélagos, manatíes o jutías congas, porque la
producción de carne y leche cubana fue condenada a la ruina y el fracaso
desde la fatídica ley de reforma agraria en mayo 1959, fracaso
multiplicado posteriormente con la lamentable segunda ley de reforma
agraria en octubre 1963, tiro de gracia a la producción agropecuaria y
el emprendimiento privado en la agricultura cubana durante los últimos
más de cincuenta años. Por si no bastara, el desastre fue reforzado con
“genialidades” de Planes Especiales, Cordón de La Habana, café Caturra,
cortinas rompevientos, proyectos hidráulicos, e inseminación artificial,
entre otros prodigios del ahora quesero en jefe.
Si todo lo anterior no fuera suficientemente escandaloso y
desvergonzado, tres días después —despreciando todos los niveles de
protocolo y apropiándose atribuciones que no le corresponden— escribió
una carta al irresponsable primer ministro griego, felicitándole por la
victoria en un plebiscito en que, simplemente, decidieron no pagar sus
deudas y, además, solicitar más créditos.
La inmoralidad alcanza el tope cuando Castro escribe al gobernante
griego: “Grecia es muy familiar entre los cubanos. Ella nos enseñó
Filosofía, Arte y Ciencias de la antigüedad cuando estudiábamos en la
escuela y, con ellas, la más compleja de todas las actividades humanas:
el arte y la ciencia de la política”.
Sin embargo, esconde que, cuando él se adueñó del poder, olvidó todo lo
que Grecia aportó a la humanidad en filosofía, arte y ciencias, para
imponer el marxismo-leninismo como filosofía; el realismo socialista y
el “dentro de la revolución todo, fuera de la revolución, ningún
derecho” en el arte; y la tecnología soviética como ciencia, a la que
añadió sus propias “genialidades”, como las vacas enanas o las
microbrigadas, con lo que en Cuba se perdió todo el aporte de la cultura
griega a la humanidad. Y mucho menos menciona que “la más compleja de
todas las actividades humanas, el arte y la ciencia de la política” la
desnaturalizó en Cuba, la convirtió en posesión exclusiva de su persona
y sus jenízaros, y puso a todo un pueblo a obedecer fantasías y
majaderías, considerando enemigo a castigar a quien no estuviera
dispuesto a seguirle incondicionalmente y sin chistar, práctica que
continúa su hermano menor hasta nuestros días.
Así que, con los quesos “orientados” por el Comandante, más moringa, se
resolverían los problemas de alimentación de la población mundial, que
interesan al decadente líder, porque la agricultura y la industria
alimentaria cubanas ya hace mucho tiempo no le interesan, después de
haberlas destruido.
Y con relación a Grecia no dice todo: solo lo que le conviene, para
parecer culto, y es lo que hace al referirse a la nación que en la
antigüedad aportó filosofía, arte, ciencia, e inventó la democracia, que
no tiene nada que ver con lo que ha sido y es el castrismo.
Cercano a ochenta y nueve años, edad que debería utilizar para mirar
todo lo que ha hecho en la vida y lo que ha logrado, Fidel Castro, lejos
de meditar con humildad sobre su propia obra, es más cínico y
desfachatado que nunca, y asusta con guerras termonucleares inminentes o
el fin de los humanos, para que esos sustos pronosticados y nunca
materializados diluyan sus responsabilidades por el daño hecho a Cuba
durante su funesta tiranía.
Sería absurdo pensar que fuera capaz de disculparse ante los cubanos por
los errores que cometió, el daño que ha hecho y sigue haciendo, o las
mentiras y promesas incumplidas: para eso hacen falta niveles de
dignidad y honestidad que nunca tuvo.
Sin embargo, lo menos que podría hacer es quedarse callado y no hablar
disparates.

Source: Decadencia intelectual y moral de Fidel Castro – Artículos –
Cuba – Cuba Encuentro –
http://www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/decadencia-intelectual-y-moral-de-fidel-castro-323173

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