Cuban agriculture
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Insumos más baratos, pero escasos y peores

Insumos más baratos, pero escasos y peores
JUAN CARLOS FERNÁNDEZ, Pinar del Rio | Agosto 15, 2015

Comandante y Coronel, así se llaman los bueyes con los que Jesús
Morejón, de 63 años, prepara un trozo de tierra para la siembra de
arroz. Enterrado hasta las rodillas en el fango, grita los nombres de
sus animales para exigirles que se esfuercen hasta el límite. El
productor es uno de los tantos campesinos de Pinar del Río que ven con
ojos críticos la rebaja de insumos agrícolas que ha implementado el
Ministerio de la Agricultura (Minagri).

Vestido con ropa militar, la indumentaria más extendida entre los
trabajadores del campo, Morejón cuenta que hace poco se enteró de los
nuevos precios “y me fui a la tienda”. Cuenta: “me trataron muy bien y
creo que los horarios son buenos, pero no había nada, todo se había
acabado”. El desabastecimiento es uno de los problemas que más señalan
los agricultores respecto al programa que ha sido ampliamente difundido
por la prensa oficial.

La tienda de insumos agrícolas de la ciudad de Pinar del Río se llama La
Capitana y se ubica en la céntrica calle Máximo Gómez. Una vez al mes
llegan los productos que se le ofertan a los campesinos de la zona. El
establecimiento abre de lunes a domingo y en sus anaqueles se ven
ocasionalmente guatacas (azadones), guantes, calzado de trabajo y
coladores de leche. Sin embargo, otras mercancías como las mangueras
para el regadío o las cercas para delimitar un terreno apenas aparecen.

Los insumos rebajados duran poco, pues una avalancha de necesitados
agota las existencias en pocas horas. “Lo único que queda son sombreros,
así no se puede avanzar”, se queja Morejón. Mientras habla, sigue
faenando entre el lodo y los gritos de “¡Comandante! ¡Coronel!”, aunque
tiene un minuto para comentar que “esta tierra es lo único que me queda
para darle de comer a mi familia”. Hasta hace poco, este hombre de
profundas arrugas militaba en el Partido Comunista, pero ahora ya no es
“ni del CDR”, dice.

Como muchos otros agricultores de la zona, se muestra escéptico con una
posible rebaja de los productos agrícolas en las tarimas de los
mercados, una demanda muy extendida entre la población cubana. “Los
precios no van a bajar; loco está el que piense eso”, refiere el
guajiro, que no ve una relación directa entre la venta de insumos
rebajados y la libra de arroz más asequible para el bolsillo de los
compradores.

Durante la última sesión de la Asamblea Nacional, en la Comisión
Agroalimentaria, se expusieron las profundas incongruencias e
insatisfacciones con la aplicación en la comercialización de insumos,
equipamiento tecnológico, piensos y subproductos para la alimentación
animal. Las críticas apuntaron fundamentalmente a la falta de eficiencia
en el suministro de piezas, partes y agregados para la reparación y
mantenimiento de la maquinaria y los implementos agrícolas.

Según informó en esa ocasión Rodolfo Rodríguez Expósito, director
general del Grupo Empresarial de Logística del Minagri, el país cuenta
con centros para la comercialización de insumos en 148 municipios y 21
subcentros ubicados en zonas llanas y montañosas. “Una cifra que deberá
aumentar”, aseguró el funcionario.

Sin embargo, más allá de los números, la calidad sigue siendo el blanco
fundamental de las críticas. Así lo cree Leandro Escobar, usufructuario
de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Frank País, en el
kilómetro cinco de la Carretera hacia el poblado de San Juan. A la
espera de que el bravío sol “baje”, el hombre accede a conversar sobre
unas rebajas de insumos que considera “buena”, pero a la que le reprocha
que los productos se rompen con facilidad y tienen poca durabilidad.

“Las guatacas que venden son de fabricación cubana y de muy mala
calidad”, detalla. Con las botas de agua ocurre otro tanto, aunque
explica que “las que compro por la izquierda, conocidas como focas, son
buenísimas”. Las autoridades agrícolas han reconocido a la prensa
nacional que en el primer semestre de este año este producto “no entró
al país”, “aunque están asignados fondos por 700 mil pesos para su
adquisición”.

Proveniente de una familia con una larga experiencia en la labores del
campo, Escobar considera que las palas que se venden en La Capitana son
aceptables y al pico lo han rebajado a la mitad. “Ahora en lugar de 120
pesos, me sale en 60”.

El beneficio mayor de la bajada de los importes radica, según este
agricultor, en el petróleo para las maquinarias: “Antes, costaba ocho
pesos el litro y ahora lo han puesto a tres, pero a través de la
cooperativa”. No obstante, confiesa que “cuando costaba más se
encontraba y ahora no hay… esto no lo entiende nadie”.

Tampoco cree que el actual programa impulsado por el Minagri redunde en
una reducción de los costos de los alimentos en las tarimas. “Al
contrario, con la sequía y lo que uno tiene que gastar para producir,
posiblemente suban”, vaticina mientras aprovecha una nube pasajera para
tomar el trillo hasta el surco.

Las autoridades del sector aseguran que se ha llevado a cabo una
ampliación de los financiamientos para la adquisición de equipos,
tecnologías e implementos. La facturación por concepto de compra de
estos insumos ha llegado a mil 200 millones de pesos anualmente, pero
aún es insuficiente.

Sentado al borde de un “tope” de arroz, Raidel Ramos, de 45 años y
usufructuario de la CCS Carlos Hidalgo extrae agua de una laguna con un
motor. “Yo nunca he ido a esas tiendas”, se excusa. “Es que nada más que
rebajan los insumos, vuelan, y la calidad de las guatacas, las limas y
las botas, es mala. La demanda es mayor que la oferta”, concluye.

El campesino se lamenta de la ausencia de un producto tan vital como el
llamado alambre de púas, que permite cercar y proteger una propiedad. En
cuanto a las maquinarias, apunta que “hay motores eléctricos, pero no de
regadío”. Las bombas de agua que una vez llegaron a costar 2.130 pesos
cubanos a través de esa red minorista, ahora se comercializan en 570,
pero escasean.

El hombre no avizora una disminución de los precios de los productos
agrícolas, en parte por la poca fuerza de trabajo con la que cuenta el
sector. “¿De los 11 millones de cubanos, cuántos hay directamente en la
agricultura?, pregunta en voz alta sin esperar respuesta. “La tierra se
ha quedado sin gente, todo el mundo se ha ido para las ciudades”. Y
concluye: “El campo en Cuba está peor que cuando la colonia. Seguiremos
en las mismas o peor si no se invierte en grande”.

Source: Insumos más baratos, pero escasos y peores –
http://www.14ymedio.com/nacional/Insumos-agricolas-historia-acabar_0_1834616526.html

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