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La historia lo condenó – rasgos fascistas de Fidel Castro

La historia lo condenó: rasgos fascistas de Fidel Castro
ROBERTO ÁLVAREZ QUIÑONES | Los Ángeles | 5 Ago 2015 – 9:18 am.

Al llegar a la universidad se sabía ‘Mein Kampf’ casi de memoria y
recitaba fragmentos de discursos de Mussolini y de Primo de Rivera.

Embriagado como el Quijote con sus apasionadas lecturas, en este caso
de artículos, discursos y ensayos de Adolf Hitler (incluyendo Mein
Kampf, Mi lucha), Benito Mussolini, y José Antonio Primo de Rivera
mientras estudiaba bachillerato en el Colegio de Belén, Fidel Castro en
su alegato de defensa en el juicio por el asalto al cuartel Moncada
exclamó dramáticamente: “¡Condenadme, no importa, la historia me
absolverá!”.

Aquel joven abogado, que ahora cumple 89 años, estaba convencido de que
muy pocos, o tal vez nadie en Cuba reconocería su plagio disfrazado y
resumió una frase pronunciada por Hitler 30 años antes.

Siendo líder del Partido Nacional Socialista Obrero Alemán (Nazi),
Hitler, atacó con grupos paramilitares el Ministerio de Defensa en
Múnich en noviembre de 1923. Subyugado por la Marcha sobre Roma de
Mussolini (que lo llevó al poder en 1922), el plan de Hitler era
iniciar en Baviera una rebelión nacional y marchar sobre Berlín para
tomar el poder.

El ataque fracasó, Hitler fue herido pero escapó y se escondió en el
ático de la casa de su amigo Ernst “Putzi” Hanfstaengl, donde dos días
después fue sorprendido y arrestado. En el juicio, el Führer, como ya
le llamaban, declaró: “Aun cuando los jueces de este Estado puedan
condenar nuestra acción, la historia, diosa de la verdad y de la ley,
habrá de sonreír cuando anule el veredicto de este juicio y me declare
libre de culpas”.

Recibió una condena de cinco años. Cumplió menos de un año y en su celda
escribió Mein Kampf, la plataforma programática del nazismo.

Cualquier parecido con los planes del asalto al cuartel Moncada para
iniciar la guerra en Oriente, avanzar hasta La Habana y tomar el
poder; la huída del jefe del asalto y su captura después mientras
estaba escondido, y su prisión en la que escribió el programa político
de “su” revolución, no parecen ser pura coincidencia. Basta hurgar en
los orígenes políticos de Fidel Castro.

El sacerdote jesuita Armando Llorente, profesor, mentor y amigo de Fidel
en el Colegio de Belén, quien con 94 años fue entrevistado en Miami hace
algunos años —entrevista reproducida por el semanario Elveraz.com—,
cuenta que Castro pidió en la biblioteca del colegio el libro de
Hitler, que impresionó mucho al joven.

”Estudiaba y leía mucho, con especial predilección libros sobre los
conquistadores españoles y escritos de los líderes del nazismo y del
fascismo, como Hitler, Mussolini y José Antonio Primo de Rivera”,
explicó el prelado español al periodista.

El religioso agregó: “(Fidel) cantó conmigo el ‘Cara al sol’ veinte mil
veces y con el brazo en alto”. “Cara al sol” era el himno de la Falange
Española, el partido fascista.

Y según José Ignacio Rasco, amigo y colega de estudios de Fidel en el
Colegio de Belén y en la Universidad de La Habana, al llegar a la
Escuela de Derecho Castro se sabía Mein Kampf casi de memoria y
recitaba fragmentos de discursos de Mussolini y de Primo de Rivera, el
líder falangista. De este último Fidel tenía ensayos y artículos en la
comandancia de la Sierra Maestra, según contó José Pardo Llada. Por
cierto, el padre de Fidel, Ángel Castro, era un falangista convencido.

El parecido Hitler-Mussolini-Castro

Pero lo importante aquí no son las simpatías de Castro por el fascismo,
como las tuvieron Juan Domingo Perón, Getulio Vargas y otros
populistas latinoamericanos, sino su parecido con Hitler y Mussolini
a la hora de gobernar, y los rasgos fascistas que le imprimió a la
revolución “tan verde como las palmas”.

De palabra fácil, con el mismo afán narcisista de escucharse a sí
mismos, los tres dictadores convencían a las “masas” de que lo blanco
era negro. En los discursos de Hitler muchas mujeres se desmayaban de
la emoción. Documentales de la época muestran cómo Hitler, Mussolini
y Castro, al hablar en actos públicos, adoptan las mismas poses
histriónicas.

Mussolini creó las Camisas Negras, bandas paramilitares con las que
entró en Roma, y Hitler las Camisas Pardas, milicias nazis. Castro
organizó las Brigadas de Respuesta Rápida (BRR), fascistas de pies a cabeza.

Las BRR, sin camisas pardas o negras para que parezcan “pueblo”,
hostigan y dan palizas a los disidentes y defensores de los derechos
humanos. La más hitleriana de ellas, el Contingente Blas Roca, golpeó
con hierros y bates de béisbol a los manifestantes del llamado
Maleconazo, en agosto de 1994.

Salvo los guardias rojos netamente fascistas de Mao Tse Tung, que en
China sembraron el terror y asesinaron a miles de personas durante la
“revolución cultural”, en ningún otro país comunista hubo este tipo de
milicias represivas de civiles fanáticos manipulados por el dictador.
Durante el terror estalinista en la Unión Soviética y otros países
comunistas era la policía gubernamental la que se encargaba de reprimir.

Hay testigos de cómo en un policlínico de El Vedado, cerca de la Unión
Nacional de Escritores y Artistas (UNEAC), una turba convocada por el
Partido Comunista sacó a una empleada que deseaba emigrar y, agarrada
por dos hombres, fue conducida por un tramo de la calle 17. Le
pusieron en la cabeza un capirote medieval (gorro en forma de
cucurucho) como los que en la Edad Media se les colocaba a los acusados
de herejes durante la Santa Inquisición, para que la población los
insultara.

Los actos fascistas de repudio, que incluyeron tirar huevos, pintura,
piedras, y romper puertas y ventanas de las viviendas de los aspirantes
a emigrantes, han continuado hasta el día de hoy en medio del “deshielo”
con EEUU, ahora contra las Damas de Blanco y opositores políticos.

Hitler llamaba “gusanos” a los judíos, y Fidel así llamó a los que
no estaban de acuerdo con él. Mussolini resumía al fascismo con una
frase: “Todo en el Estado, nada fuera del Estado, nada contra el
Estado”. Castro dijo lo mismo en 1961: “Dentro de la Revolución, todo;
contra la Revolución, nada”.

La consigna de”Comandante en Jefe, ordene” más fascista no podía ser,
al igual que la frase”Pa’ lo que sea, Fidel, pa’ lo que sea”. Como en
Alemania e Italia, el régimen castrista ha sido estrictamente militar.
Desde 1959 las posiciones cumbres han sido ocupadas por comandantes
“históricos”. La agricultura y la construcción se dirigían desde
“puestos de mando”. Cinco de los siete vicepresidentes del Consejo de
Ministros son militares. A Fidel, que nunca se quitó su uniforme, le
encanta que le llamen “Jefe”, palabra que en alemán se dice Führer.

Discípulo de Goebbels

Castro es el dirigente latinoamericano que más se ha ajustado a la
lógica fascista de Joseph Goebbels de que una mentira repetida muchas
veces se convierte en verdad. Nadie nunca mintió tanto por tanto tiempo.

Aferrarse a ideas fijas desconectadas de la realidad y dar órdenes
disparatadas es otro rasgo común Hitler-Mussolini-Castro, así como el
poder omnímodo como tirano. El Führer, el Duce y el Jefe gobernaron a
capricho, como emperadores romanos, por encima del bien y del mal.

El psicópata nazi devino el tirano más letal en la historia europea
moderna, y el también psicópata Fidel Castro el peor dictador habido
nunca en las Américas.

Habría que agregarle un décimo círculo al infierno de Dante para que
ambos cumplan la condena dictada por la “diosa de la verdad y de la ley”.

Source: La historia lo condenó: rasgos fascistas de Fidel Castro |
Diario de Cuba – http://www.diariodecuba.com/cuba/1438626680_16108.html

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