Cuban agriculture
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El arroz amenaza con perderse de la mesa

El arroz amenaza con perderse de la mesa
La prolongada sequía que azota a la isla hace que los precios del grano
en el mercado negro se disparen
miércoles, septiembre 2, 2015 | Osniel Carmona Breijo

PINAR DEL RÍO, Cuba.- La prolongada sequía que azota a la isla no ha
sido menos intensa en Pinar del Río, donde la cosecha de arroz este
verano sufrió importantes afectaciones en el sector estatal y campesino.
Como consecuencia, los precios del grano en el mercado negro fluctúan
con tendencia al alza en tanto el gobierno provincial se muestra incapaz
de abastecer la demanda en las ventas liberadas.

Según un trabajador de la Dirección Provincial de la Asociación Nacional
de Agricultores Pequeños (ANAP), producto del estrés hídrico el macizo
arrocero compuesto por los polos productores de Los Palacios, Alonso
Rojas y Ovas, alcanzará aproximadamente el 50 por ciento de la
recolección prevista en los planes pre contienda.

De acuerdo con la fuente, que pidió no divulgar su identidad por temor a
represalias, son varios los factores que imposibilitan cumplir con los
estimados sobre el cultivo del grano. Entre ellos, resalta los atrasos
generados por la sequía para el inicio de la cosecha, la insuficiencia
de los volúmenes de agua destinados a la adecuación de las tierras y el
riego de las plantaciones y, el bajo por ciento del área total que se
pudo sembrar con relación a lo que estaba planificado.

Como botón de muestra ilustra que en la presente cosecha, la Empresa
Agroindustrial de Granos Los Palacios, principal productora en el
occidente del país, solo pudo plantar cerca de 15 mil hectáreas de las
25 mil que tenía habilitadas. Algo similar ocurre en Alonso Rojas y
Ovas, en donde se habían preparado cerca de 20 mil hectáreas de tierra
de las cuales se llegaron a utilizar unas 11 mil.

Precisamente, no alcanzar las metas de siembra en conjugación con la
deshidratación de las plantaciones, incide potencialmente en el
rendimiento final de la cosecha.

De las 300 mil toneladas métricas de arroz que se esperaba producir,
hasta la primera quincena de agosto, señala el funcionario, en el macizo
ya se habían acopiado alrededor de 100 mil toneladas métricas, y a tono
con sus valoraciones pudieran recogerse otras 70.

“Esta cosecha ha sido muy mala, prácticamente la perdimos, y si no
cambian las condiciones climatológicas para la de invierno –septiembre a
diciembre-, los niveles de almacenamiento van a perjudicar el inventario
del 2016”, apunta la fuente. “Desde hace algún tiempo se viene
trabajando para eliminar estos riesgos, o al menos para poder
enfrentarlos por cierto tiempo”.

Aunque en menor magnitud, los problemas de sequía existían ya en 2014.
Preventivamente, a principios de año se comenzaron obras hidráulicas
para unir con canales a varias de las 11 presas que abastecen de agua a
la cosecha arrocera en los polos de Los Palacios, Alonso Rojas y Ovas,
situados al sureste de la provincia.

“Las obras debieron estar listas para apoyar la cosecha, pero se
atrasaron y el resultado ya se sabe. El porqué de la demora lo
desconozco, eso sí no me compete, no obstante pronto entrará a funcionar
y será muy beneficioso”, comenta la fuente y luego amplía que en estos
momentos los embalses que nutren las plantaciones almacenan
aproximadamente el 10 por ciento de su capacidad de llenado. Otras
estadísticas de medios provinciales ofrecen cifras inferiores.

También sufren los agricultores pequeños

Paralelo a la producción estatal, los pequeños agricultores sortean las
dificultades que impone la inusual sequía. Su producción reviste gran
importancia, pues de ella se abastecen fundamentalmente los mercados
agropecuarios y significa la principal fuente de sustento y alimento de
numerosas familias.

Las lluvias de la última semana resultan pocas, no ofrecen garantías de
éxito para comenzar una cosecha, relatan algunos campesinos. Sin
embargo, presurosos trasladan los bueyes hacia los diques y empiezan las
labores de “fangueo” –habilitación de tierras-, mientras que otros
“arrancan” a plantar con los dedos, las posturas de arroz en el fango.
Saben que esta pudiera ser la última oportunidad de obtener el valorado
alimento.

Yasmani Llamazares, joven campesino del municipio San Luis, destaca que
a causa de la escasez de lluvias la mayoría de los “guajiros” se
quedaron sin sembrar arroz en la cosecha de verano. Para esta etapa del
calendario, ya deberían haber plantado el cultivo para cosechar en invierno.

“Aquí nada más pudo sembrar alguna gente con tierra cerca de ríos. Si el
gobierno nos hubiera entregado turbinas eléctricas o motores de
combustión apropiados, a lo mejor hubiéramos podido regar los diques y
cosechar arroz aunque sea para el consumo del hogar. Incluso ahora
aunque llueva es un poco tarde para arreglar la tierra”, resaltó Llamazares.

Lo situación preocupa al sector campesino, a quien los ingresos que
percibe una vez al año por la producción de tabaco, no alcanza para
costear los gastos más básicos de las familias.

Crescencio Avidal, afiliado de la Cooperativa Fortalecida de Créditos y
Servicios Gilberto Barcón, explica que el arroz amén de ser un alimento,
en el territorio funciona como una moneda de cambio.

“La entrada de dinero es muy baja, resolvemos cambiando arroz por
productos que a veces no podemos comprar con dinero. Mucha gente viene
de la ciudad a intercambiar ropas, aseos, electrodomésticos y hasta
otros alimentos como son carnes y grasas”, argumenta Avidal.

Contradictoriamente, una representación de comercio visita a los
agricultores privados para pedirles que, en carácter de “donación”,
renuncien a la cuota de arroz que corresponde a la canasta básica,
alegando que ellos pueden producirlo. Bajo un pretexto similar hace dos
años les suprimieron la mensualidad de huevos.

La especulación con la realidad de la cosecha provoca inestabilidad en
los precios. Por estos días, en una época donde lo natural es la
abundancia del grano, los campesinos venden la libra a seis pesos -el
valor fijado por el estado para el tipo de arroz que producen es de 3,50
pesos-, mientras que en el mercado negro alcanza un precio de ocho
pesos. En 2014, por estos días, el arroz criollo -como se le llama al
que producen los campesinos- se vendía a 2,50 pesos en el mercado
subterráneo.

La sobrevaloración del producto y el insospechado futuro de la cosecha
de invierno, mantiene en vilo a una población que todavía lleva fresco
el recuerdo del 2010, cuando una crisis de causas diferentes provocó la
desaparición del grano y los precios se situaron por encima de los
quince pesos.

Source: El arroz amenaza con perderse de la mesa | Cubanet –
https://www.cubanet.org/destacados/el-arroz-amenaza-con-perderse-de-la-mesa/

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