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Dictadura – corta de dinero y de ideas

Dictadura: corta de dinero y de ideas
Adelgazan las arcas del raulismo, sin soluciones inmediatas concretas
Eugenio Yáñez, Miami | 05/11/2015 1:19 pm

Ha disminuido la disponibilidad de dineros de la tiranía. Aunque muchos
“expertos” en el tema cubano no se hayan enterado todavía.
El profesor Rolando Castañeda lo ha explicado claramente aquí en
CUBAENCUENTRO. La caída de los precios de materias primas como el
níquel, o del petróleo que la dictadura reexporta, limita los ingresos
del régimen, a pesar del aumento de turistas a la Isla. El régimen
recibe más turistas, pero menos ingresos. Y ni hablemos de ganancias
netas. Como la agricultura no produce lo que necesita el país, lo que
ocurre hace más de medio siglo, porque el Estado no sabe cómo y asfixia
a los privados y cooperativas que sí saben, cada vez hay que importar
más alimentos. Mucho peor con una brutal sequía. El dinero,
sencillamente, no alcanza.
Naturalmente, la camarilla gobernante no sufre con eso. Los familiares
del tirano, sean Tony, Alejandro, Alex, Fidelito, Vilma, Mariela, o los
demás, ni se enteran mientras pasean en yates por el Mediterráneo,
conocen las ruinas griegas, adquieren costosísimas cámaras fotográficas,
visitan China o New York exhibiendo ropa de diseñadores y zapatos y
carteras de marcas famosas, o vuelan a Sicilia a saludar suegros. ¿Qué
importa la insignificante plebe, a veces llamada “proletariado” y a
veces “pueblo cubano”, comparada con las alturas existenciales de la
corte monárquica castrista, llamada a veces “revolución” y a veces “Cuba”?
Es evidente que el dinero escasea. El petróleo venezolano revendido por
Cuba, en crudo o refinado, vale menos en estos tiempos. Los pagos de
Caracas por los médicos, enfermeras y profesionales cubanos dependen del
precio del petróleo: si baja bajan también los pagos al régimen. Y el
petróleo venezolano en el último año descendió de $88 por barril a $45.
Casi la mitad. De la misma manera, el precio del níquel que produce Cuba
se redujo en el mercado mundial un 50 % desde 2014. Y los ingresos por
los médicos ubicados en Brasil se reducirán significativamente más aun
al terminar parte de los contratos firmados por el corrupto gobierno
brasileño con la dictadura caribeña.
Relaciones con repúblicas como Tatarstán, con una extensión de 68 mil
kilómetros cuadrados (aunque la inepta Agencia Cubana de Noticias la
redujo a 67,8 Km2), cuyo primer ministro visitó Cuba recientemente, no
aportan demasiado a La Habana, ni siquiera votos en organismos
internacionales, pues esa republiqueta pertenece a Rusia. Pero en la
prensa controlada por el régimen esa noticia da la impresión de un nivel
y alcance de las relaciones internacionales de la Isla comparables a la
de una gran potencia.
Gran potencia en la que, sin embargo, después de cumplir siete años no
se garantiza a las personas tomar leche fresca a precios apropiados para
sus ingresos, y la carne de res cuesta muchas veces más cara que los
pequeños envases de bebidas alcohólicas de mala calidad, mientras los
salarios promedio no alcanzan 560 pesos cubanos mensuales, en un país
donde una libra de carne de puerco cuesta 30 pesos, una de tomates 16, y
una barra de pan 10. ¿Cómo se pueden alimentar los cubanos de a pie,
además de pagar alquiler, electricidad, agua, medicinas, vestuario y
transporte? Mientras, la moneda nacional no vale más allá del muro del
Malecón, y los cubanos siguen escapando de la Isla como puedan. En esas
condiciones, las aspiraciones declaradas de crecer un 4 % este año
serían más que dudosas. A esta debacle la prensa castrista le llama
“socialismo próspero y sustentable”.
Como ocurre siempre en las tiranías populistas o “revolucionarias”, para
enfrentar las crisis se impone más austeridad a la población, sin
pedirle su opinión: para los de abajo, apretarse el cinturón. Para los
de arriba, reducir el gasto de varios galones de agua en las piscinas de
sus casas, o consumir camarones en vez de langostas, para “ahorrar”.
Corta de ideas, la camarilla gobernante es incapaz de dinamizar la
economía eliminando trabas y regulaciones absurdas, restando prioridad y
recursos que desperdician a las permanentemente ineficientes empresas
estatales, cesanteado inspectores corruptos y burócratas inútiles, o
dando facilidades a los campesinos privados y cooperativistas para
producir alimentos.
Mantienen los mismos conceptos que está comprobado que no funcionan.
Mientras la legislación nacional es opaca sobre protección de
inversionistas, y la independencia del poder judicial no existe, no son
demasiados los inversores deseosos de arriesgar su dinero en la isla con
tanta falta de garantías. Las ofertas ahora presentadas por el régimen
en la Feria Internacional de La Habana (FIHAV2015) para nuevos proyectos
de inversión padecen del mismo limitante de siempre: sin garantías
legales, no será fácil que los potenciales inversionistas decidan
arriesgar su dinero en la Isla.
De manera que el régimen ha reducido las importaciones de alimentos y
otros productos de primera necesidad, e incrementa su propaganda para
acusar al “criminal bloqueo imperialista” de las limitaciones y penurias
que provoca la mentecatez gubernamental, pregonando que no puede obtener
créditos por culpa del embargo, y solicitando a acreedores y
suministradores que extiendan los plazos de pago de los habituales
90-180 días a 365: ¡todo un año para pagar lo que compren!
Diplomáticos e inversionistas extranjeros en Cuba recuerdan que en
2008-2009 existió un “corralito” que congeló cuentas bancarias y forzó a
acreedores y suministradores a aceptar las condiciones del régimen,
parecidas a las de El Padrino.
Sin embargo, consideran que esta vez no se llegará a esos extremos. Que
Raúl Castro ha logrado acumular reservas de divisas con sus medidas de
austeridad (contra la población), y que el general sin batallas cuida
mucho la credibilidad del régimen para poder acabar de insertarse en la
comunidad internacional, por lo que utilizaría las reservas acumuladas
para cumplir las obligaciones internacionales.
Así que mientras los inversionistas y suministradores terminarían
cobrando sus facturas a pesar de los sustos, el régimen mantendría su
credibilidad de jinetera virgen.
Los defensores del régimen —abiertos o solapados— hablarán de
exageraciones, mentiras, distorsiones, provocaciones, y presentarán
números manipulados, declaraciones de personajillos internacionales, o
descalificaciones del articulista —¡son tan predecibles!— para convencer
a quienes quieran creerles que Cuba es un paraíso, que los poquísimos
problemas menores que pudieran existir están en vías de solución, y que
peor están en Burundi, Burkina Faso o Sierra Leona.
Y según los simpatizantes de la dictadura, ¿qué pueden hacer los cubanos
de a pie?
Leer la prensa castrista o los comentarios de los apologistas del
régimen a este artículo, para que vean que todo es una maravilla en el
paraíso tropical del proletariado.

Source: Dictadura: corta de dinero y de ideas – Artículos – Opinión –
Cuba Encuentro –
www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/dictadura-corta-de-dinero-y-de-ideas-324010

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