Cuban agriculture
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Una obediente periodista oficial

Una obediente periodista oficial
OSMAR LAFFITA ROJAS | La Habana | 27 Nov 2015 – 8:01 am.

Dicen que el que paga, manda. A los dueños les gusta que sus subalternos
digan lo que desean oír, aunque no se corresponda con la realidad. El
que haga lo contrario, sabe que pueden ponerlo de patitas en la calle.
Eso es lo que ocurre con los periodistas que trabajan en los medios
propiedad del Gobierno, que son todos en Cuba.

El encargado de que se cumplan las órdenes es Rolando Alfonso Borges,
jefe del Departamento Ideológico del Partido Comunista. Es el amo y
señor de los medios oficiales, el que impone las reglas, el que decide
lo que los medios tienen que informar.

Los periodistas que desobedezcan saben que ponen en juego su puesto de
trabajo. Y como no tienen vocación de mártires, callan y entran en el
juego de la simulación y la doble moral.

Ese es el caso de la periodista del diario Granma, Sheyla Delgado Guerra
di Silvestrelli.

Un artículo suyo, titulado “Del surco al mercado, soluciones integrales”
está totalmente alejado de la realidad. Centrado en los problemas que
hoy confronta la producción agrícola y su comercialización en Cuba, la
periodista reflejó solo lo que sus jefes deseaban.

Al referirse a las tierras cultivadas, pasó por alto el informe sobre el
uso de la tierra en 2014 del Comité Nacional de Estadística e
Información (ONEI), por tanto, sus valoraciones son puramente
especulativas y carecen de credibilidad: no hay referente que pueda
sustentar lo que ella afirma.

Como el desarrollo de la economía cubana descansa en la inoperante e
ineficiente planificación, las relaciones mercantiles en las diferentes
entidades económicas de la agricultura no están sujetas a las leyes del
mercado, sino que se establecen entre los diferentes sujetos económicos,
que en la mayoría de la ocasiones acuerdan cifras que por lo general no
se cumplen. Es por ello que la periodista reconoce que “hay que sacudir
los contratos del lastre de las formalidades”.

Admite que la contratación es deficiente, lo que provoca que la
producción de alimentos no logre satisfacer la creciente demanda de la
población. Se muestra alarmada por los altos precios de los productos
del agro y no explica a qué se deben, cuáles son las causas de esos
precios. Pasa por alto los datos del informe de la ONEI referido al
sector agropecuario, indicadores seleccionados, enero-junio 2015.

Dicho informe refleja que la producción de viandas, hortalizas, arroz,
frijoles y frutas ascendió a 5.724.900 toneladas. De ese total, las
empresas agrícolas y las Unidades Básicas Producción Cooperativas
(UBPC), con las mejores tierra cultivables y recursos, solo produjeron
el 10%. El resto correspondió a las cooperativas, los campesinos y los
usufructuarios.

Resulta incierta la afirmación de la periodista de Granma de que los
altos precios de los insumos determinan que los precios en los mercados
agropecuarios sean cada días más elevados. La causa es que la
producción alcanzada no responde a la demanda de la población.

Desde junio el Gobierno acordó rebajar de manera ostensible los insumos
que adquieren los agricultores y se está a la espera de que se aplique
una política de precios que responda a dichas rebajas, pero todavía no
acaba de materializarse.

La eficiente empleada de la prensa oficial está totalmente de espaldas a
la situación de la mayoría de los cubanos, que tienen, como se dice
popularmente, que inventar para mal comer todos los días, debido a los
misérrimos 23 dólares de salario mensual que cobran.

La periodista se pone del lado del Gobierno, que es contrario a la
política de subsidiar a los productores agrícolas, como hacen en EEUU,
la Unión Europea, Australia y Japón. Esta política de subsidio está
dirigida a que los precios de los alimentos no estén sujetos a los
vaivenes del mercado y que estén al alcance de la mayoría de las
personas: el Estado les vende los insumos más baratos a los
productores, lo que facilita que vendan a precios asequibles.

Sheyla Delgado Guerra di Silvestrelli opina que si el Estado cubano se
decidiera aplicar la política de subsidio a los productores, esto
“generaría una nueva burguesía agraria que acumularía mucho dinero”. Tal
política, de acuerdo a la periodista de Granma, es “incompatible con
la abrumadora mayoría del campesinado”.

Ella no dice que son la ineficiencia y el mal trabajo de las empresas
agrícolas y las UBPC las que han ocasionado la caída de la producción
agrícola y que los precios de los productos del agro estén por lo cielos.

Resulta descabellado afirmar que “las dificultades en la
comercialización de los productos del agro” se deba a la diversidad de
formas de venta de estos productos: mercados agropecuarios estatales,
mercados agropecuarios convertidos en cooperativas no agropecuarias,
mercados agropecuarios de oferta y demanda, puntos de ventas y
carretilleros.

En estas formas de venta, los precios son de naturaleza oligopólica, y
la competencia no existe. Los suministradores de las mercancías son los
intermediarios y revendedores, que imponen leoninamente los precios, que
pueden ser el doble o el triple de lo que les costó cuando las
compraron a los productores. Los dueños de tarimas, para no perder
dinero, a su vez, duplican y triplican el precio de la mercancía. Un
círculo vicioso. El cuento de nunca acabar.

Sobre el asunto de los altos precios de los productos del agro, la
periodista de Granma se limita a señalar que tal problema se origina en
la cadena producción-acopio-venta minorista, y los atribuye a “la
negligencia, a la falta de control, al oportunismo de aquellos que hoy
lucran con este anormal estado de cosas”.

Pero la periodista no dice que la responsabilidad de que esto ocurra
recae en los directivos de las diferentes instancias del Ministerio de
la Agricultura, de las empresas de Comercio Interior y la direcciones
de comercio del Poder Popular de provincias y municipios. Funcionarios
corruptos de estos organismos se han enriquecido por las sustanciosas
coimas que reciben de los intermediarios y revendedores con el fin de
que les permitan mantener de manera impune el control que hoy tienen de
las ventas de productos del agro en los mercados. Como están las cosas,
parece que lo han logrado con creces.

Source: Una obediente periodista oficial | Diario de Cuba –
www.diariodecuba.com/cuba/1448490274_18377.html

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