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Quién se acuerda de los cines de barrio?

Quién se acuerda de los cines de barrio?
Casi todos los cines se perdieron, y quizá ya no se recuperen jamás
sábado, diciembre 19, 2015 | León Padrón Azcuy

LA HABANA, Cuba.- El cine llegó a Cuba el 15 de enero de 1897, tras el
arribo a La Habana del francés Gabriel Veyré, representante de los
hermanos Lumière. Se sabe que unos meses antes los habaneros y los
españoles ya habían comenzado a disfrutar del quinetoscopio (el
precursor del proyector de películas) desarrollado por el fotógrafo e
ingeniero Dickson mientras trabajaba con el inventor Thomas Alva Edison.

Gabriel Veyré alquiló un local en Paseo del Prado, al lado del Teatro
Tacón, donde montó su salón oscuro, al que llamó Cinematógrafo Lumière,
con capacidad para unos ochenta espectadores. La entrada costaba “50
centavos para las personas mayores y veinte para los niños y militares
sin graduación”.

Incluso, el 7 de febrero de 1897 se tomaron las imágenes de una maniobra
del Cuerpo de Bomberos de La Habana. Dicha cinta, titulada “Simulacro de
incendio”, de un minuto de duración, se considera “la primera película
del cine cubano”. Al mes siguiente, el 16 de marzo, esta sala sufrió un
incendio real, quedando inutilizada. Para esa fecha, el francés ya había
obtenido en nuestro país ganancias ascendentes a unos veinte mil pesos.

Antes que el teatro Payret funcionara también como cine en los primeros
tiempos del siglo XX, con el advenimiento de la República de Cuba (1902)
se construyó en el Cerro el primer salón cinematográfico como tal, y no
un teatro que sirviera lo mismo para exhibir películas. Estuvo emplazado
en la Calzada del Cerro, esquina a Palatino. Su nombre fue el Florodora,
renombrado como Alaska. Luego, en esa misma dirección, surgiría el
Maravillas, que se mantuvo funcionando hasta la década de los 90.

CubaNet conversó con varias residentes de este territorio y recorrió el
municipio para indagar el estado actual de los siete cines con que contaba.

“El cine Maravillas, comenta Sierra, un anciano de 82 años, era
propiedad de Valentín Díaz, español, dueño también del cine Valentino,
ubicado en la Esquina de Tejas, y derribado en 1960. Recuerdo que a
veces los domingos en el Maravillas se daban funciones artísticas; por
aquí pasaron Olga y Tony, Tintán, y Tongolele (Yolanda Montes), actriz y
bailarina exótica, muy celebrada como rumbera”.

También Catalina, nacida en el Cerro hace 88 años, asevera: “Este barrio
fue uno de los más industrializados de Cuba hasta 1959”. Cuando este
reportero le recordó que el Cerro poseía siete cines, contestó apurada:
“¿Quién se acuerda ya de los cines de barrio? Esta gente lo ha dejado
destruir todo. Yo llevaba a mis jimaguas a la matiné de los domingos,
para ver los muñequitos en el Valentino, que fue demolido por este
gobierno. Pero mi preferido era el City Hall, porque tenía aire
acondicionado, unas cómodas butacas forraditas con terciopelo rojo, y no
se formaba esa gritería como pasaba en los otros”.

En el mencionado “City Hall”, situado en la Calzada de Ayestarán, pero
es ahora un cine-teatro donde exhiben filmes de video y de 35
milímetros. También posee una videoteca para alquilar DVD y VCD, y se
ponen obras a cargo de la Compañía de Teatro Caribeño de Cuba.

En cuanto al resto de los cines: el “México”, en la calle Salvador,
esquina a San Anselmo, es la sede de un grupo teatral infantil. El
“Edison”, sita en Calzada del Cerro #1951, esquina a Zaragoza, pertenece
al grupo de teatro “Cimarrón”, pero como la instalación corre peligro de
derrumbe, no pueden trabajar en él. “El Principal”, Calzada del Cerro,
esquina a La Rosa, cerró hace más de 25 años. Por el frente, donde antes
estuvo la entrada, vive una familia, y al lado, en lo que fue la
cafetería, hay una casita habitada por un cerrajero. La techumbre del
cine desapareció, y el espacio de los asientos y la pantalla, se
transformó en patio que sirve de carpintería y reparación de autos. “El
Coloso” se levantó en Las Cañas, y pasó a ser una discoteca, pero los
vecinos protestaron por los problemas que generaba en derredor, y fue
clausurado. Con el paso del tiempo se desplomó y la gente se fue
llevando los ladrillos y todo aquello que le fuera útil. Entonces les
dieron el terreno a cuatro funcionarios del Ministerio de la Agricultura
que levantaron sus viviendas. Finalmente, el “Maravillas” está desactivado.

El fenómeno parece ir más allá de la tendencia global a la desaparición
de los cines producto de las nuevas tecnologías que hacen la estancia en
casa más atractiva para muchos. En Cuba, aunque quisieran recuperar el
circuito de cines que existió en otra época, tendría éste que competir
con “el paquete” semanal y todas las demás opciones de audiovisuales.

Juan Carlos, conocedor del séptimo arte, comenta que los críticos de la
cinematografía cubana únicamente aluden a las 80 películas producidas
antes del 59 y a los filmes cubanos Lucia, Memorias del subdesarrollo,
los documentales de Santiago Álvarez u otros materiales, pero jamás se
pronuncian sobre el deterioro generalizado de la mayoría de los cines
del país.

leonpadron16@gmail.com

@leonlibredecuba

Source: ¿Quién se acuerda de los cines de barrio? | Cubanet –
www.cubanet.org/actualidad-destacados/quien-se-acuerda-de-los-cines-de-barrio/

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