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El eterno funeral del central Río Cauto

El eterno funeral del central Río Cauto
Su imagen se repite a todo lo largo de la que alguna vez fue la “Isla
del azúcar”
lunes, enero 11, 2016 | Roberto Rodríguez Cardona

GRANMA, Cuba.- En el corazón del poblado, custodiados por la vieja
chimenea, están los restos del central azucarero que otrora le diera
nombre al municipio Río Cauto. Incluso en el escudo que identifica al
territorio, la imagen del antiguo central se destaca sobre un fondo
verde claro que representa las grandes plantaciones de caña de azúcar,
una de sus principales fuentes de empleo y renglón productivo.

Entre 1910 y 1913, la compañía Cuban Sugar hizo estudios de esta zona e
inició la construcción del ingenio azucarero y el batey aledaño.
Ubicado en el Alto de la Gloria, fue bautizado con el nombre de “Río
Cauto”. Más tarde la influencia del central creció, por ser la fuente
económica principal de todo el territorio. Su primera zafra comenzó el
14 de febrero de 1914 y duró de 90 días.

Tras el desmantelamiento del central azucarero a comienzos de siglo por
los bajos precios del azúcar en el mercado mundial, insuficiente
mantenimiento, maquinaria obsoleta, escasez de repuestos y recursos
económicos, entre otros factores; la vida cambió radicalmente para casi
todos los trabajadores de la industria cañera y los residentes locales.

“El abandono ha destruido la vida de muchos riocautenses. La gente que
vivía del central perdió su empleo de la noche a la mañana, muy pocos
salieron reubicados y el resto ha tenido que vérselas negras”, cuenta
José Antonio Álvarez, ex trabajador del central. “Si no servía para
moler, al menos se podían conservar los talleres y darle otra utilidad a
algunas instalaciones; pero no: acabaron con todo, como de costumbre”.

El mecánico industrial Carlos Marichal Benítez se remonta al pasado: “Yo
estudié en el politécnico cercano y las prácticas laborales las hacíamos
en el central, que tenía los mejores talleres de maquinado del
municipio, y obreros experimentados nos adiestraron como profesionales
en el manejo de varias maquinarias. Ahora a los aprendices los ubican en
cualquier tallercito y se gradúan con mucha teoría, pero sin
conocimientos prácticos de la maquinaria”.

Varios pobladores entrevistados al respecto, coinciden en que han
sufrido una merma en el transporte y carencia de productos y alimentos.
Carlos Marrero, residente local, alega: “Después que desbarataron el
central, las opciones de empleo se redujeron a cuentapropistas o
usufructuarios (de tierras), pero con la cantidad de impuestos y tantas
trabas para la obtención de tierras, a cualquiera se le quitan las ganas
de pedirlas (…) quedan pocos de los que optaron por ellas, los que no
desistieron, se fueron a la quiebra”.

Los indicadores productivos de la zafra son devastadores, la provincia
arrastra varios años de incumplimientos en la producción de azúcar, y la
agricultura cerró el 2015 con un déficit de 40 millones de pesos por
incumplimiento en los planes productivos, generando deudas y una cadena
de impagos, según informó recientemente el semanario provincial “La
Demajagua”.

Desde un trillo que atraviesa sus antiguos terrenos, se puede ver la
verdadera magnitud del desastre provocado por la destrucción de los
centrales en la década pasada. Rodeando la chimenea, perdidos entre
montones de escombros y semicubiertos de maleza, se halla todo un
reguero de hierros, vigas, motores y pedazos de maquinarias expuestos a
la intemperie y al olvido.

Ninguna empresa estatal aprovecha todo este material que se oxida por
días. Sin embargo, existe la prohibición a los particulares de
reutilizar piezas, materiales o partes aprovechables de las naves que
ocupaban las maquinarias.

“Todo eso que tú ves se va a echar a perder bajo el sol y la lluvia,
porque ni lo recogen ni dejan que nadie lo aproveche, con la falta que
hacen. El lema del gobierno es ‘ni pa mí, ni pa nadie’, y cuidaito con
llevarte algo de eso, que te echan una pila de años en Las Mangas
(prisión provincial)”, dijo un anciano que se detuvo, entre curioso y
extrañado, al ver a este reportero tomar fotografías del lugar,
señalando los restos de maquinaria y materiales reutilizables regados
por todo el terreno que ocupaba el central.

En las cercanas vías férreas que daban acceso, también se corroen
algunos vagones abandonados, tanques y grúas, que junto a los restos
metálicos del central. Es una imagen se repite a todo lo largo del país,
donde se pueden encontrar decenas de centrales desmantelados, dando una
visión de abandono y desolación.

Source: El eterno funeral del central Río Cauto | Cubanet –
www.cubanet.org/actualidad-destacados/el-eterno-funeral-del-central-rio-cauto/

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