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El usufructo de la tierra, una propiedad a medias

El usufructo de la tierra, una propiedad a medias
JUAN CARLOS FERNÁNDEZ, Pinar del Río | Enero 14, 2016

La tierra y el hombre que la trabaja terminan pareciéndose. La piel se
vuelve áspera y oscura como el suelo recién arado y el rostro se llena
de surcos donde podrían plantarse semillas. Así es Juan José Muñoz,
quien a sus 83 años se ha fundido con el terreno que recuperó hace pocos
años en usufructo, después de que se lo quitaran, décadas atrás.

Al anciano, de ojos vivos, se le puede encontrar en el kilómetro ocho de
la carretera a La Ceniza, próxima a la ciudad de Pinar del Río. Forma
parte de los 2.596 agricultores que desde 2012 han recibido tierras en
usufructo en la provincia, para un total de 14.486 hectáreas que ahora
están gestionadas por campesinos privados.

“Sembrar tabaco me calma el alma, es lo que aprendí de mi padre desde
que tengo uso de razón, y me gusta”, dice Muñoz. A pesar de su avanzada
edad, le quedan energías no sólo para el cultivo, sino también para
cortar leña, cocinar y hasta hacer alguna que otra broma cuando alguien
pasa junto a su humilde casa.

“Yo nací aquí y me crié trabajando con mi padre, mis tíos y dos hermanos
varones, en este mismo lugar”, narra. Sin embargo, a finales de la
década del sesenta la planificación estatal decidió utilizar el terreno
para cultivar cítricos. “Nos prohibieron sembrar tabaco”, cuenta con
pesar, aunque afirma: “No me la pudieron quitar toda y me quedé con una
hectárea”.

Al perder lo que había sido el centro de la vida que conocía, a Muñoz lo
emplearon en el combinado de cítricos ubicado en la carretera hacia La
Coloma, pero, refiere, “no nací pa’ estar ocho horas dando vueltas
dentro de una fábrica, así que pedí la baja y volví pal campo”. En la
única hectárea que le quedaba crió gallinas, cerdos y hasta cultivó un
poco de tabaco. “No me lo podían prohibir porque esta era mi tierra”,
reafirma con un brillo un tanto salvaje en la mirada.

“Así estuve una tonga de años hasta que volvieron a permitir cultivar
tabaco en grande, porque el cítrico nunca dio resultados; después llegó
eso del usufructo y pedí las cinco hectáreas que siempre nosotros
habíamos sembrado de tabaco”, y recalca, señalando alrededor de su casa:
“Las de siempre, las de cuando yo era chiquito”.

Con la aprobación en 2008 del decreto ley 259, sustituido por el decreto
ley 300 en 2012, el Gobierno de Raúl Castro permitió “entregar en
usufructo bienes de propiedad estatal a personas naturales o jurídicas”.
Los interesados pudieron a partir de ese momento solicitar terrenos no
mayores de 13,42 hectáreas y por un término de hasta diez años,
renovables en plazos de 10 años.

Así fue como el viejo Muñoz volvió a trabajar aquellos campos que habían
sido de su familia. Ahora, siembra arroz, maíz, tomates, boniato y
frutas, especialmente para su autoconsumo. “La vida está dura y ya la
tierra no da lo que antes”, comenta mientras cuela un poco de café en su
cocina de leña.

El suministro eléctrico no ha llegado oficialmente a la casa de Muñoz ni
de los otros 15 campesinos que viven en los alrededores. Una tendedera
ilegal les suministra el servicio, no sin contratiempos. “Eso me ha
traído problemas, han venido inspectores a amenazarnos con multas”. El
bajo voltaje sólo le permite encender “un bombillo y ya”, por eso no se
ha comprado refrigerador ni televisor: “porque se me echan a perder”.

Este año la sequía le ha pasado factura a los campos del octogenario.
“Se me han echado a perder todas las posturas que la Cooperativa de
Producción Agropecuaria Fructuoso Rodríguez, me entregó. Ahora la tierra
está pelada, peladita” y tendrá que “comprar las posturas a un
particular”, explica.

Los problemas por los que atraviesa son compartidos por la mayoría de
sus vecinos. La entrega de tierras en usufructo no ha funcionado en la
región como se esperaba y a finales de 2015 la prensa local informó que
se le habían retirado los terrenos a 3.504 personas que en Pinar del Río
se habían acogido a esa modalidad. Según la versión oficial, se
encontraron irregularidades como el “abandono del área por más de seis
meses y no dedicar las tierras a los fines por los cuales se otorgaron”.

Muñoz ve la situación desde un ángulo muy diferente. Aunque ha podido
sacar adelante su trozo de tierra, asegura que la mayor parte de las
veces no obtiene a tiempo el fertilizante, los tractores están rotos o
no hay petróleo. “Este año las semillas no sirvieron” y denuncia que no
puede confiar en asegurar la cosecha contra inclemencias naturales.
“Hace tres años mi cosecha de tabaco cogió mancha verde y pata prieta,
fui a ver a los del seguro y todavía los estoy esperando”.

En toda la provincia quedan 47.000 hectáreas disponibles para ser
entregadas en usufructo, especialmente en los municipios Sandino,
Mantua, Consolación del Sur y Los Palacios. Son terrenos intrincados y
llenos de marabú, así que hasta los más osados desisten de solicitarlos.

A pesar de las pocas ventajas que el empecinado agricultor ha encontrado
en el usufructo de la parcela, asegura que aprecia “la tranquilidad” del
trabajo en la vega de tabaco. El sosiego, sin embargo, podría estar a
punto de terminar: “Ya vinieron a verme y me dijeron que si este año no
cumplo con mi plan me van a rescindir el contrato”. Sería la segunda vez
que le quitan su tierra.

Source: El usufructo de la tierra, una propiedad a medias –
www.14ymedio.com/sociedad/usufructo-tierra-propiedad-medias_0_1925207474.html

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