Cuban agriculture
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Peligrosa cruzada contra los intermediarios

Cuba: peligrosa cruzada contra los intermediarios
enero 23, 2016
Osmel Ramírez Álvarez

HAVANA TIMES — Un refrán muy conocido nos advierte: “cuando el río suena
es porque piedras trae”. Desde que en diciembre pasado se debatió en la
Asamblea Nacional el problema de los altos precios de los productos
agrícolas, todos los dedos apuntan hacia un culpable: los intermediarios.

Raúl se comprometió públicamente a bajarlos y al otro día ya la capital
padecía desabastecimientos. Por temor a los decomisos, que antes de la
apertura cuentapropista eran muy frecuentes, muchos intermediarios no se
atrevieron a operar. Mercados vacíos, clientes desesperados y productos
en riesgo de descomposición retenidos en las fincas, ese fue el
resultado inmediato de aquel sensible compromiso.

Desde entonces no hay día que no toquen el tema por todos los medios de
comunicación. Entrevistan a campesinos, dirigentes del sector o clientes
descontentos. Todos, casualmente, culpan a los intermediarios. Es lógico
que estos últimos estén muy asustados y quietecitos, esperando el “golpe”.

Está probado que el Estado es incapaz de mantener un suministro estable
de los productos del agro. ACOPIO, que es la empresa o la entidad
encargada, jamás ha sido eficiente y no ha desaparecido porque aquí las
empresas nunca quiebran. Solo los abastecedores privados lo han logrado
en los últimos años, a pesar de no contar con las ventajas legales y
logísticas que posee ACOPIO.

El Estado estableció para el mercado no estatal los precios libres de
acuerdo a la oferta y la demanda. La ley regula que solo puede
comercializarse por esta vía el excedente productivo no comprometido con
ACOPIO. Es decir, el 30%.

Claro que en la práctica no sucede así. Las entidades estatales casi
nunca cumplen sus compromisos contractuales con los campesinos y no
tienen fuerza moral para exigir la entrega, o les falla el transporte.
Entonces se invierten las cifras y el sector privado, siempre listo para
obtener ganancias, termina comercializando un volumen mucho mayor.

Pero, ¿Acaso es cierto que los altos precios se deben a la labor
especulativa de los intermediarios?

En parte sí, pero no es la razón principal. La especulación es un mal
generalizado en la sociedad cubana y en todos lados se debe a la misma
causa: -la insuficiente oferta.

Con los productos del agro pasa lo mismo que con los de primera
necesidad que se venden en CUC en las Shopping. Como la oferta siempre
es menor que la demanda, genera especulación. Una persona con dinero y
habilidades mercantiles siente deseos de aprovechar las fallas del
Estado para obtener ganancias a costa del pueblo. Es una manera de
vivir, de resolver, de luchar, como se dice aquí, aunque resulte injusto
y abusivo.

La causa principal de la especulación y de los altos precios agrícolas
está en la producción insuficiente; la producción insuficiente se debe a
la ineficiencia del modelo económico cubano; y la ineficiencia del
modelo económico cubano se debe al exceso de planificación y
centralización. Es el socialismo ortodoxo que todavía impera en nuestro
país, a pesar de los “cambios”. Estos son puro barniz.

Un campesino ve encarecida su producción porque casi todos los insumos
los compra en el mercado negro. Allí hay de todo y es robado. Este
comercio ilegal se incentiva por la incapacidad estatal para
comercializar sin que medien un sinnúmero de trabas y regulaciones que
solo promueven la corrupción.

Por otro lado, la gran mayoría de los suministros que el país compra o
produce van dirigidos al sector estatal, que con más tierras y recursos,
produce menos que el particular. Gran parte de su privilegiado
abastecimiento termina en el mercado negro, porque los salarios son tan
bajos que los trabajadores deben completarlo robando.

El cuadro es deprimente y los intermediarios son capitalistas ávidos de
ganancias, no hacedores de caridad. No lo dudan en aprovechar las
oportunidades y el pueblo es quien sufre las consecuencias con los altos
precios. Por supuesto que sería muy bien acogida alguna medida estatal
que ayude a disminuir el margen de ganancia o establezca precios
límites. Pero solo sería una atenuante, jamás una solución.

La especulación es una consecuencia de la disfuncionalidad del modelo
económico cubano, no una causa. Si queremos resolver el problema y
ayudar al pueblo de verdad debemos enfrentar la última, no la primera.

Los intermediarios cumplen una función social de suma importancia.
Mientras ACOPIO desestimula la producción con su ineficiencia, ellos la
estimulan con su eficaz comercialización y rápido pago en efectivo. Si
pudiesen crecer competitivamente y crear infraestructura, seguramente se
incrementaría la producción agrícola cubana y tendríamos precios más justos.

Lincharlos y tomarlos como chivo expiatorio de un modelo económico que
no funciona es una injusticia y un error muy peligroso para la “mesa
cubana”. El pueblo, atosigado por la miseria, puede hasta apoyar una
medida drástica; pero cabe recordar la experiencia funesta que causó,
por esta misma razón, la eliminación del mercado libre campesino en los 80.

Cortar la cabeza, ni machacarla, será jamás una cura razonable para
aliviar el dolor de cabeza: hay otras opciones.

Source: Cuba: peligrosa cruzada contra los intermediarios – Havana Times
en español – www.havanatimes.org/sp/?p=112429

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