Cuban agriculture
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Agricultura urbana en Cuba, orgánica por necesidad

Agricultura urbana en Cuba, orgánica por necesidad
Mientras los ambientalistas celebran la iniciativa de las granjas de la
isla que producen vegetales calificados de órganicos, los que trabajan
la tierra revelan una dura verdad.
Martinoticias.com
febrero 04, 2016

Mientras Cuba enfrenta un vacío de efectivo para la compra de alimentos,
y establece nuevas medidas para regular los precios del mercado
agropecuario, las granjas urbanas que producen vegetales para el consumo
local luchan por mantenerse en pie.

Como muchos de los países caribeños, Cuba importa más de dos tercios de
los alimentos que consume su población, a pesar de tener vastas
extensiones de tierra cultivable y cientos de granjas en las periferias
de las ciudades.

El gobierno de Raúl Castro ha dicho que una sus prioridades es producir
más comida para los 11 millones de habitantes de la isla, y algunos
medioambientalistas apoyan la labor de los “organopónicos”, granjas
urbanas que no usan pesticidas ni fertilizantes químicos, y cuyos
cultivos serían, según la definición de organismos internacionales como
la FAO, completamente orgánicos.

Pero quienes cultivan esas tierras, y los analistas económicos, no son
tan optimistas. Un reportaje de la Fundación Thompson Reuters revela que
a pesar del relajamiento de las restricciones económicas impuestas a
Cuba por el embargo estadounidense, la isla no estará en capacidad de
producir suficientes alimentos para autoabastecerse en un futuro próximo.

“El gobierno está tratando de poner en funcionamiento más organopónicos,
pero es demasiado trabajo por muy poco dinero”, dijo a la Thompson
Reuters Antonio Loma, uno de los 10 empleados que labora en la granja
localizada en la Rotonda de Cojímar, en La Habana.

Loma gana el equivalente a 25 dólares mensuales por trabajar de sol a
sol en el cultivo de vegetales en la granja, un salario muy bajo como
para atraer a empleados calificados que expandan la producción.

A los que elogian el desarrollo de cultivos orgánicos en la isla, Loma
responde con una ironía: “Es orgánica porque no tenemos fertilizantes”,
revela.

Fundada en 1994, la granja de la Rotonda de Cojímar surgió tras el
colapso del campo socialista y la profunda crisis económica en que se
sumió la isla comunista, y que paró la importación de insumos para la
producción agrícola a precios preferenciales. La agricultura orgánica en
Cuba estuvo forzada por esta situación, señaló a la Fundación Thompson
Reuters Sinan Koont, profesor de economía del Dickinson College, en
Pennsylvania.

Sin el suministro de pesticidas, maquinaria agrícola y otros insumos
necesarios para los cultivos, las granjas locales usaron los recursos
que tenían a mano, como fertilizantes naturales a partir de desperdicios
y excremento animal, pero la producción de estas granjas, en su mayoría
pequeñas, nunca ha estado cerca de satisfacer las necesidades de la
población.

Entre 1989 y 1995, el consumo de calorías promedio de los cubanos bajó
de 2.908 a 1.863, de acuerdo a datos del Gobierno de EEUU citados por la
Thompson Reuters. En 1994, los cubanos habían perdido unas 20 libras de
peso como promedio debido a la escasa alimentación, según el grupo Oxfam.

“Hoy se cuentan cerca de 4.000 organopónicos de este tipo en todo el
país”, indicó Koon. La agricultura urbana en su totalidad, produciría la
mitad de los vegetales que consume la población de la isla, según cifras
de la FAO citadas en el reportaje.

Los pequeños agricultores dicen que quieren expandir la producción de
alimentos orgánicos, pero es difícil acceder a préstamos para la
adquisición de instrumentos, semillas y otros insumos para sus granjas.
Loma, por ejemplo, piensa que la cría de pollos orgánicos sería una
actividad económica popular entre los cubanos, pero no tienen el dinero
para construir sus cooperativas.

En las granjas estatales, los empleados no tienen incentivo para
trabajar, y en los mercados los productos escasean.

“La gente no quiere trabajar en el campo porque la paga que reciben es
muy poca”, dijo Ricardo Sánchez, un vendedor de un mercado local,
mientras los compradores escogían tomates y zanahorias mustias en su
puesto de verduras.

El gobierno cubano ha dicho que está aún comprometido con impulsar la
agricultura orgánica, mientras se avecinaría una ola de importaciones de
alimentos desde EEUU, probablemente más baratos, pero no orgánicos.

El ministro de Economía y Planificación Marino Murillo prometió en
diciembre 600 millones de pesos adicionales para el desarrollo agrícola
en 2016, y los granjeros locales no están preocupados por la futura
invasión de alimentos importados.

“Los americanos van a vender un montón de comida aquí en el futuro, y
eso es bueno”, dijo Loma a la Thompson Reuters. “Eso significará más
comida para los cubanos, y nosotros siempre podremos vender nuestros
vegetales”, concluyó.

Source: Agricultura urbana en Cuba, orgánica por necesidad –
www.martinoticias.com/content/agricultura-urbana-cuba-organica-necesidad/114658.html

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