Cuban agriculture
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El azúcar, un caso particular en la crisis de la agricultura

El azúcar, un caso particular en la crisis de la agricultura
DIMAS CASTELLANOS | La Habana | 10 Feb 2016 – 12:24 pm.

El viernes 29 de enero de 2016, el segundo secretario del Partido
Comunista de Cuba (PCC), José Ramón Machado Ventura, confirmó el
retroceso sufrido por la industria azucarera. “La zafra está muy mal”,
dijo, “es la realidad, la zafra tiene problemas, porque esta época es
precisamente que la zafra necesita estar seca, hasta un poquito de frío…”

Aunque los factores climáticos han afectado las labores agrícolas, la
causa principal de que la zafra esté muy mal, hay que buscarla en otra
parte. No se trata de la presente zafra sino de un declive pronunciado
que comenzó en 1990 y cuyas causas apuntan al proceso de estatización
que se inició en 1959, lo que se puede argumentar con una breve ojeada
al pasado.

Cuba —principal productora y exportadora de azúcar del mundo— en 1894 ya
producía un millón de toneladas. Luego, a pesar de la destrucción
causada por la tea incendiaria durante la guerra de independencia, en
1904 sobrepasó el millón de toneladas; en 1925 produjo 5,16 millones; y
en 1952 estableció el record de 7,13 millones. ¿Qué sucedió entonces?

Con el voluntarismo y el monopolio de la propiedad, el Gobierno
revolucionario intentó producir 10 millones de toneladas. Para ese fin,
con una campaña monumental que dislocó toda la economía, alcanzó 8,5
millones. A esa cifra se aproximaron las zafras de 1982 y 1990. A partir
de entonces comenzó un descenso sostenido que redujo la producción a 3,5
millones en el año 2001, una cifra casi similar a la producida en 1918.

La respuesta del Gobierno fue designar a Ulises Rosales del Toro —quien
de soldado llegó a general de división y jefe del Estado Mayor General—
ministro del Azúcar para detener el declive. El flamante ministro
presentó una nueva arquitectura del azúcar, consistente en dos medidas:
la “Reestructuración de la industria azucarera” y la “Tarea Álvaro
Reynoso”, con las cuales pronosticó una recuperación que alcanzaría la
cifra de 6 millones de toneladas.

La nueva arquitectura tenía por objetivo lograr un rendimiento mínimo de
54 toneladas de caña por hectárea —cuando el promedio mundial, según la
FAO era de unas 63 toneladas— y un rendimiento industrial del 11%, que
significa extraer 11 toneladas de azúcar de cada 100 toneladas de caña.
Una vez puesta en marcha la operación, con el argumento de la baja de
los precios en el mercado internacional, cerró 71 de los 156 ingenios
existentes y redistribuyó para otros cultivos el 60% de las tierras cañeras.

La zafra 2002-2003 produjo 2,1 millones de toneladas, lo que puso al
Gobierno ante la disyuntiva de importar azúcar para el consumo interno o
incumplir los compromisos exteriores. La segunda, 2003-2004 logró un
ligero aumento, para descender en la de 2004-2005 hasta 1,3 millones de
toneladas: la menor de los últimos 100 años y similar a la cifra
producida en el año 1907. Ese resultado demostró la gran diferencia
entre la dirección de tropas, donde las voluntades individuales no
cuentan y la labor económica, donde el interés individual constituye un
factor determinante; lo que confirmó aquel pronunciamiento de José Martí
dirigido al General Máximo Gómez: “un pueblo no se funda, general, como
se manda un campamento”.

En 2008, ante la crisis —calificada por el presidente del Consejo de
Estado como asunto de máxima seguridad nacional—, el Gobierno creó las
Delegaciones Municipales de la Agricultura para controlar más cerca de
la base productiva, ignorando que los controles desde el Estado padre a
los productores niños, en medio del desequilibrio existente entre
salario y costo de la vida, convierte las inspecciones en una forma de
corrupción. Agrónomos, pecuarios y veterinarios fueron convertidos en
especialistas integrales, dotados de transporte y combustible para
controlar informes y fiscalizar a los productores. Sin embargo las
zafras concluidas en 2009 y 2010 no reportaron ningún avance.

Con el andamiaje de control, unido a los Lineamientos de la Política
Económica y Social, y la sustitución del Ministerio del Azúcar por el
monopolio AZCUBA, el Gobierno intentó incrementar la producción de
azúcar y los derivados de la caña.

En la zafra 2011-2012, a pesar de que se contó con suficiente caña y con
el 98% de los recursos contratados, el plan de 1,45 millones de
toneladas de azúcar presentó las mismas deficiencias de las anteriores.
En “Radiografía de una zafra: el salto que no se dio”, publicado en
Granma el 18 de mayo de 2012, los periodistas Juan Varela y Sheyla
Delgado, plantearon que para la fecha de cierre, la zafra estaba al 94%.

En la zafra 2012-2013, AZCUBA planificó producir 1,7 millones de
toneladas y aseguró que la mayoría de las fábricas cerrarían antes del
mes de mayo. El resultado fue más de lo mismo. Las fábricas continuaron
moliendo fuera de tiempo y se incumplió el monto planificado. Cuando era
evidente el incumplimiento, el segundo secretario del PCC, dijo el 17 de
mayo de 2013: “Vamos a hacer casi 300.000 toneladas más que el año
pasado, pero no cumplimos”.

A pesar de los fracasos, AZCUBA anunció que la zafra 2013-2014 sería la
mejor de la última década. Se planificaron 1,8 millones de toneladas
(200.000 por encima de la anterior). Para mayor garantía, Machado
Ventura recorrió una buena parte de los centrales azucareros apelando a
la conciencia. Al final, la mejor zafra de la última década, aunque los
centrales molieron hasta el mes de junio, penosamente sobrepasó la zafra
precedente.

En la zafra 2014-2015, con la misma audacia, AZCUBA planificó producir 2
millones de toneladas (cifra que se produjo en Cuba en 1912, pero que
ahora representaba un enorme reto). Las reparaciones comenzaron en julio
de 2014, los recursos llegaron a tiempo, se incorporaron otros dos
centrales azucareros, se indujo mayor acumulación de sacarosa en la caña
con el madurador sintético Fitomas-M, se diseñó una estrategia
tecnológica para hacer viable y sostenible la zafra en condiciones de
humedad, se trabajó en la reconstrucción y alistamiento de unos 3.400
remolques, se destinaron 15 millones de dólares a comprar equipos para
recuperar sistemas de riegos y caminos, más del 90% de la cosecha se
realizó de forma mecanizada, y se incrementó al 50% el tiro directo de
la materia prima al basculador. Para mayor seguridad, el segundo
secretario del PCC reinició su acostumbrado recorrido por casi todos los
centrales del país.

Hasta el 31 de diciembre todo indicaba el cumplimiento del plan. Sin
embargo, la caña dejada de moler, el tiempo industrial perdido y las
deficiencias en la cosecha y el transporte hicieron su reaparición. Al
finalizar enero ya se habían acumulado cinco días de atraso y al
finalizar febrero se había molido solo el 91% de la caña planificada. El
lunes 23 de marzo, la periodista Ana Margarita González, en
Trabajadores, escribió que debido fundamentalmente a las roturas, la
norma potencial se aprovecha al 68% y el tiempo perdido era alto
(6,93%). El incumplimiento en la tercera semana de marzo ya era del 8%.

Ante el fracaso, se acudió nuevamente al fracasado recurso del
llamamiento. El sindicato del ramo y AZCUBA convocaron a una jornada
especial por el cumplimiento del plan, denominado “Por un abril de
victorias”. A pesar de ello, el ritmo comenzó a disminuir. El 17 de
mayo, José Machado Ventura, anunció: “Vamos a hacer casi 300.000
toneladas más que el año pasado, pero no cumplimos”.

En resumen, el cambios de dirigentes, la reestructuración de la
industria azucarera, la Tarea Álvaro Reynoso, el cierre de unas 100
fábricas de azúcar, la redistribución para otros cultivos de un alto por
ciento de las tierras destinadas a las plantaciones de caña, la
sustitución del MINAZ por AZCUBA, un variado paquete de medidas
económicas y estructurales y los llamamientos ideológicos, no lograron
la cantidad de caña por hectárea ni el rendimiento industrial planificados.

Ahora, apenas iniciada la zafra 2015-2016, en el quinto año de AZCUBA se
repiten los mismos problemas, con la novedad de que no hubo que esperar
la terminación de la cosecha para anunciar el último fracaso. Machado
Ventura lo hizo en el mes de enero.

La conversión del mayor complejo azucarero del mundo en uno de los
productores menos eficientes es un caso particular de la crisis general
en la agricultura, cuyas últimas manifestaciones son los altos precios,
la escasez de productos agrícolas y el anuncio adelantado del fracaso de
la presente zafra.

Source: El azúcar, un caso particular en la crisis de la agricultura |
Diario de Cuba – www.diariodecuba.com/cuba/1455053129_20104.html

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