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Oggún, el tractor matador

Oggún, el tractor matador
ALBERTO MÉNDEZ CASTELLÓ | Puerto Padre | 22 Feb 2016 – 8:27 am.

“Tal parece que los ministros en La Habana desconocen las reglas mínimas
de dirección y que sus asesores se la pasan durmiendo”, dice un
jurista.”Pero la ignorancia de las leyes no excusa su cumplimiento”.

Tiene ante sí la edición extraordinaria de la Gaceta Oficial de la
República de Cuba del jueves 26 de junio de 2014.

“La empresa Cleber LLC es la primera firma estadounidense establecida en
Cuba en más de medio siglo y ya comenzaron metiendo la pata. Aquí y
allá”, dice.

“Washington y La Habana dieron luz verde a la fabricación de Oggún
violando leyes vigentes en Cuba. Y Oggún es el tractor que
específicamente Cleber LLC ha diseñado para los agricultores
independientes cubanos. ¡Querrán matarlos!”

Según él, el conductor de Oggún puede ser azotado por las ramas de los
árboles. Arbustos espinosos son los que sobran en Cuba. O puede morir
aplastado en caso de accidentes: en Cuba la gente utiliza los tractores
como camionetas y automóviles. El mismo Fidel Castro lo ha reconocido.

Exigir antecedentes que avalan el conocimiento y pericia en la actividad
que se propone desempeñar la parte extranjera es un requisito de la Ley
de Inversión que debió exigir la parte cubana, considera. Pero no fueron
exigidos.

“Los propietarios de la firma Cleber LLC, Horace Clemmons y Saul
Berenthal son informáticos”, reconoce. “¿Qué conocimientos y pericia
tienen en la fabricación de tractores? Según Berenthal, a Clemmons se le
ocurrió la idea de construir un tractor, y recurrió a un modelo Allis
Chalmers de los años 40 del siglo pasado.”

“El ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Rodrigo
Malmierca, preside la Comisión de Evaluación de Negocios. ¿Qué
evaluación hizo esa comisión sobre el tractor Oggún, de Cleber LLC?”, se
pregunta.

“¿Utilizaría Malmierca el ‘Reglamento de Seguridad de la Maquinaria
Agrícola’ como papel higiénico? Muy jodidos estamos si a ese nivel no
respetan el Código del Trabajo”, concluye.

Ignorado el Código del Trabajo

El 16 de junio de 2014, el ministro de Agricultura Gustavo Rodríguez
Rollero emitió la Resolución 299, contentiva del Reglamento sobre
“requisitos de seguridad y salud en el trabajo relacionado con el uso de
tractores”, que forma parte de la Ley 116, Código del Trabajo, que en su
artículo 3 expresa: “La entidad autorizada para la importación,
fabricación y montaje de la maquinaria agrícola garantiza que esta
cumpla lo establecido en las Normas Técnicas Nacionales de Seguridad y
Salud y además posea la tarea técnica certificada por el Instituto de
Ingeniería Agrícola del Ministerio de la Agricultura”.

Si la parte estadounidense posee tal certificación, la parte cubana fue
somera al emitirla. Cleber LLC dice que ideó el tractor Oggún pensando
en el campesino cubano, pero sus intenciones no son congruentes ni con
el sol de Cuba ni con la legislación que protege al tractorista cubano.

La citada resolución del ministro de Agricultura, en su artículo 11,
apartados 2, 3 y 6 expresa: “La explotación de los tractores está sujeta
a los requisitos de seguridad laboral: los tractores y equipos se dotan
de una cabina o armazón de seguridad suficientemente fuerte y
sólidamente fijada; la cabina o la armazón debe ser espaciosa, de modo
que el operador tenga amplia libertad de movimiento al conducir; la
cabina o la armazón debe contar con botiquín, recipiente para el agua
potable y como mínimo un espejo retrovisor”.

Pero Cleber LLC ahorró materia prima. Diseñó su tractor Oggún sin
“cabina o armazón de seguridad suficientemente fuerte y sólidamente
fijada” y, por supuesto, ¿cómo fijar botiquín, recipiente para agua o
espejo retrovisor en una cabina o armazón protectora inexistente?

Cleber LLC fue en contra del Código del Trabajo de Cuba concerniente a
su artículo 155 d), referido al Reglamento de seguridad y salud en el
trabajo de importación, fabricación, instalación y explotación de la
maquinaria agrícola.

Pero como si el quebrantamiento no fuera suficiente en una sala de
diseño o en la soledad de un taller de prototipos, el tractor fue
exhibido en la Feria de La Habana, a la vista pública, como un producto
terminado, con la anuencia por acción u omisión (para el caso reporta
igual) de las autoridades cubanas, que es lo verdaderamente grave por
el precedente que entraña.

“Si los operadores de la Ley de Inversión Extranjera se inician con esta
permisión, qué podemos esperar luego de la holgura creada por el paso
del tiempo”, razonó un abogado.

¿Un tractor con motor de gasolina?

“El tractor Oggún no debe tener gran aceptación entre los agricultores
cubanos mientras tenga ese diseño”, sostiene un exsubdirector económico
de empresa agrícola. “Primero que todo, porque tiene un motor de
gasolina según dice la promoción, y eso lo hace de bajo rendimiento y caro.”

“En Cuba ya no hay tractores de gasolina”, añade, “fíjese que, hasta a
los carros viejos, el que puede pagar 2.000 o 3.000 dólares le cambia el
motor de gasolina por uno diésel”.

“Lo otro es que no es el tractor de servicio al que están acostumbrados
los cubanos”, opina, “ese al que le quitan el arado y le enganchan un
tráiler para irse a la playa”.

“¿Un tractor con motor de gasolina? Oye, no lo quiero ni aunque me lo
regalen. Me costaría más la mecha que el candil”, dice el propietario de
un Ford de 1948, ahora con motor diésel.

Un exoficial conocedor de operaciones encubiertas se pone a sospechar:
“Mira, cuando yo vi el tractor me dije, es como si tuviera un cartel de
‘No Se Vende’. Es como si lo hubieran fabricado con el propósito de no
venderlo, al menos de no venderlo con éxito. Hay algo en esto que no me
huele bien. El negocio de tractores es muy competitivo, difícil de
expandir, ya es muy ancho lo ocupado por las firmas internacionalmente
reconocidas, pero ya ellos están hablando de Latinoamérica. Pero ojalá
sea paranoia mía y a ellos (los de Cleber LLC) les vaya bien, ojalá y
solo estén ocupando una buena posición, comercial, por supuesto”.

Fuera de especulaciones, lo cierto es que el tractor Oggún costará unos
10.000 dólares según los propietarios de la firma, y ese es un precio
inaccesible para la mayoría de los agricultores cubanos, incluso, para
los que tienen familiares en Estados Unidos o los que hacen cosechas
valoradas en cientos de miles de pesos, quienes por menos dinero y con
más prestaciones, modernizan viejos Ford o MTZ soviéticos.

“Quizás unos cuantos cultivadores de tabaco y otros cosecheros
especializados adquieran el tractor de Cleber LLC, pero es poco probable
la generalización de Oggún en la Isla como en su día la tuvieron Ford,
Fergunson o Caterpillar. De hecho las ‘mulas’ (tractores) de Allis
Chalmers nunca fueron populares en Cuba”, dice un ingeniero agrónomo.

Pese al abanico de opiniones habrá que esperar. El tiempo tiene la
última palabra en esta historia de Oggún. Pero más que el éxito
comercial del tractor, importa que sus fabricantes y los encargados de
velar por su legalidad olvidaron lo que vale más: la vida del
tractorista y la vida de los que el tractorista no puede ver por carecer
de donde colgar un espejo. Y son, sobre todo, los operadores de la ley
los que han olvidado velar por la vida de la gente.

Source: Oggún, el tractor matador | Diario de Cuba –
www.diariodecuba.com/cuba/1456084568_20375.html

One Response to Oggún, el tractor matador

  • alexander says:

    Que te hace pensar que no se cumplieron todos los requisitos en este proceso, por lo que leo usted es un simple especulador que habla aparentemente desde sólidas posiciones pero en su escrito sólo se observan interrogantes e hipótesis sin respaldo.

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