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Del sepelio de la democracia

Del sepelio de la democracia
ROBERTO ÁLVAREZ QUIÑONES | Los Ángeles | 30 Mar 2016 – 9:37 am.

Hace poco un comentarista anónimo escribió debajo de un artículo de
Dimas Castellanos sobre la concepción castrista de los derechos humanos,
publicado en este diario, que le gustaría leer detalles de “cómo
desapareció la democracia en Cuba”, con una “relación de los eventos
fundamentales y las fechas”.

Esa sugerencia, unida al rechazo público que hizo Fidel Castro del
discurso edificante de Barack Obama durante su visita a Cuba, me
animaron a hacer un aporte al tema con algunos datos históricos acerca
de cómo orgánicamente Fidel Castro dio sepultura oficial a la democracia
y las libertades ciudadanas en la Isla.

Y digo oficial porque, aunque insepulta, la democracia estaba ya de
hecho muerta desde el 10 de marzo de 1952, cuando el general Fulgencio
Batista derrocó al presidente constitucional Carlos Prío Socarrás e
inició su dictadura.

Precisamente para restablecer la democracia se produjo la rebelión
nacional que por desgracia fue encabezada por Castro, gran admirador en
su juventud de las ideas fascistas y el falangismo español.

Envuelto en la imagen de rebelde romántico y demócrata que de él
construyó Hebert Matthews en el diario The New York Times, Castro desde
la Sierra Maestra prometió que luego del derrocamiento de Batista iba a
convocar elecciones para elegir al nuevo presidente del país y refundar
una república democrática basada en la Constitución de 1940, muy
avanzada en materia social.

Tan pronto Batista huyó de la Isla, el 1 de enero de 1959, Fidel comenzó
a dirigir el país como comandante en jefe del Ejército Rebelde, por
encima del Gobierno Revolucionario provisional “burgués” por él mismo
instalado. El se había comprometido a designar como presidente
provisional de Cuba a Manuel Urrutia Lleó, el magistrado que defendió la
causa de los asaltantes del cuartel Moncada en 1953.

Pero Castro solo pudo contener por 45 días su ego narcisista, y el 16 de
febrero de 1959 asumió directamente la jefatura del Gobierno, aunque no
sin seguir mintiendo. Al tomar ese día posesión como primer ministro
declaró que lo hacía provisionalmente, por un deber patriótico, y
remató: “Yo no soy un aspirante a presidente de la República… no me
importa ningún cargo público, no me interesa el poder”.

Pura fachada. Tres días antes, el 13 de febrero, aunque con fecha 7 de
febrero, había salido de la imprenta la Gaceta Oficial de Cuba con la
llamada Ley Fundamental, redactada por el propio Castro, que echó abajo
y sustituyó a la Constitución de 1940 y convirtió en jefe de Gobierno a
la figura del primer ministro, un cargo no elegible en las urnas, por
encima del presidente de la nación.

“¿Elecciones para qué?”

O sea, además de incumplir su promesa de restablecer la Constitución de
1940, Fidel hizo lo que nunca se le ocurrió a Batista, quien suspendía
las garantías constitucionales pero no derogó la Carta Magna para
sustituirla por otra redactada por él mismo. Encima, lejos de convocar
las elecciones prometidas, lanzó la consigna de “¿Elecciones para qué?”.

Con su Ley Fundamental, Castro destrozó la institucionalidad
democrática: abolió el Congreso de la República, pasó las funciones del
Poder Legislativo al Consejo de Ministros por él presidido, y convirtió
al presidente de la República en una figura decorativa, solo para
recibir las cartas credenciales de los embajadores y firmar las leyes
dictadas por el “premier”.

Históricamente la democracia moderna surgió en EEUU tres meses antes de
que estallase la Revolución Francesa, con la toma de posesión de George
Washington el 30 de abril de 1789, como el primer presidente y jefe de
Estado de una república elegido por el sufragio universal soberano del
que hablaba Jean Jaques Rousseau. Y nació basada en la independencia de
los poderes públicos, enunciada 41 años antes por el barón de Montesquieu.

Pues bien, Castro no solo se apropió del Poder Ejecutivo y el
Legislativo, sino también del Poder Judicial, al que pulverizó con la
creación de los Tribunales Revolucionarios, subordinados a él
personalmente. Para ejecutar prisioneros masivamente, Castro se basó en
su Ley Fundamental, pues la Constitución de 1940 no contemplaba la pena
de muerte, excepto para delitos militares o espías en tiempos de guerra.

Solo en 1959 aquellos tribunales, integrados por oficiales del Ejército
Rebelde, enviaron al paredón de fusilamiento a 972 personas. De ellos,
436 eran militares y policías batistianos. Los 536 restantes fueron
fusilados por “contrarrevolucionarios”, muchos de ellos en la
fortaleza de La Cabaña, donde el Che Guevara en ocasiones les daba el
tiro de gracia.

Monarquía absoluta

Además de los tres poderes públicos, Castro era el comandante en jefe de
las fuerzas armadas, el verdadero poder en la Isla, desde entonces hasta
la fecha. Su poder total lo completó entre octubre de 1959 y mayo de
1960, cuando confiscó y estatizó todos los medios de comunicación,
suprimió la libertad de prensa y comenzó a utilizar la TV como eje
central de una asombrosa maquinaria de desinformación y propaganda
política e ideológica que resultó uno de los soportes fundamentales de
su dictadura personal.

O sea, en muy poco tiempo, el líder “altruista” no interesado en el
poder devino monarca absoluto como los de la Francia anterior a la toma
de la Bastilla, combinado con Maximilien Robespierre, el artífice del
terror político jacobino.

Ya afianzado como autócrata, Fidel abandonó la farsa de la revolución
“tan verde como las palmas”y el 13 de octubre de 1960 estatizó las 382
empresas industriales, comerciales, de la minería, la agricultura, y la
banca.

Esa confiscación total de la “burguesía criolla” y del capital
norteamericano, junto a las expropiaciones de tierras privadas desde
mayo de 1959 con la Ley de Reforma Agraria (completada luego con una
segunda ley en 1963) sentaron las bases del socialismo
marxista-leninista. Toda la economía nacional, excepto los pequeños
negocios familiares (estatizados o suprimidos luego, el 13 de marzo de
1968) pasó a manos del Estado, manejado por Castro como una finca privada.

El 16 de abril de 1961 el comandante declaró ya el carácter comunista de
“su” revolución y el 3 de octubre de 1965, formalizó el sistema
leninista de partido único al constituir el Partido Comunista de Cuba,
que desde marzo de 1962 venía funcionando con el nombre de Partido Unido
de la Revolución Socialista de Cuba (PURSC), y antes como Organizaciones
Revolucionarias Integradas (ORI), creadas en julio de 1961.

Dinastía militar

La institucionalización totalitaria completa se produjo el 24 de
febrero de 1976 con la proclamación de la Constitución socialista, que
elevó el PCC a “órgano rector de la sociedad” por encima del Estado y
del Gobierno. Y el 31 de julio de 2006 se concretó el carácter
dinástico militar del castrismo, cuando al enfermarse Fidel designó a su
hermano como nuevo presidente del país. Luego, el 19 de abril de 2011,
Raúl pasó a ser el nuevo dictador al sustituir a Fidel como primer
secretario del PCC.

Lo peor es que, al margen de esta síntesis del desmontaje institucional
de la democracia en Cuba, desde la llegada de Castro a La Habana en 1959
hasta hoy en Cuba manda una Junta Militar encabezada por Fidel y Raúl,
que estuvo originalmente integrada por un grupo de comandantes de la
Sierra Maestra y ahora por algunos sobrevivientes y otros generales más
jóvenes. Son ellos, y no el Buró Político, el Consejo de Estado, el de
Ministros o la Asamblea Nacional, quienes toman las decisiones
importantes en la Isla.

En resumen, no ha habido jamás en las Américas una mayor negación de la
democracia liberal occidental que el régimen castrista.

Sintesís cronólogica

1 de enero-16 de febrero de 1959: Fidel Castro dirige por la fuerza el
país como comandante en jefe del Ejército Rebelde, sin tener cargo
alguno en el Gobierno.
enero de 1959: Los Tribunales Revolucionarios, subordinados a Castro,
hacen trizas la independencia del Poder Judicial y aplican masivamente
la pena de muerte.
13 de abril de 1959: La Ley Fundamental, redacta por Castro, sustituye a
la Constitución de 1940, convierte al primer ministro en jefe de
Gobierno por encima del presidente de la República, y pasa el Poder
Legislativo al Consejo de Ministros, no elegido por el pueblo.
octubre de 1959-mayo de 1960: Son estatizados todos los medios de
comunicación y suprimida la libertad de prensa en el país.
13 de octubre de 1960: Expropiada y estatizada toda la economía
nacional, excepto los pequeños negocios familiares, y se sientan las
bases del sistema marxista-leninista.
16 de abril de 1961: Castro declara el carácter comunista de la revolución.
3 de octubre de 1965: Se formaliza el sistema de partico único con la
constitución del Partido Comunista de Cuba (PCC).
24 de febrero de 1976: Se institucionaliza el autoritarismo totalitario
con la proclamación de la Constitución Socialista (copiada de la
soviética) que convierte al PCC en la máxima instancia de poder del
país, por encima del Estado y el Gobierno.
31 de julio de 2006: Se concreta el carácter dinástico de la dictadura.
Fidel Castro se enferma de gravedad y designa a su hermano Raúl como
jefe de Estado y Gobierno, quien es ratificado obedientemente por la
Asamblea Nacional.
19 de abril de 2011: Raúl Castro pasa a ser el nuevo dictador al
sustituir a Fidel Castro como primer secretario del PCC.

Source: Del sepelio de la democracia | Diario de Cuba –
www.diariodecuba.com/cuba/1459267443_21298.html

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