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Emprendedores privados, escépticos con el VII Congreso del Partido Comunista

Emprendedores privados, escépticos con el VII Congreso del Partido Comunista
“Cuando ganas más de 50.000 pesos al mes, debes pagar el 50% en
impuestos. Por eso casi todos los cuentapropistas tienen doble
contabilidad y hacen trampas a la hora de declarar al fisco”, subraya
Ignacio, quien maneja un taxi colectivo
APERTURA
LA HABANA.-IVÁN GARCÍA
Especial

La Habana. Desandando por un trillo desnivelado bajo un sol abrasador y
brillante, el añejo tractor de la era soviética, con ronquido asmático,
arrastra una carreta de hierro con pilotes de madera rumbo a una finca
intricada en la provincia de Artemisa, 60 kilómetros al oeste de La Habana.

Para donde quiera que usted mire, solo ve hectáreas de tierra rojiza y
reseca producto de la dilatada sequía. Luzardo, 56 años, propietario de
un pequeño rancho, en sacos y cajas traslada varios quintales de frutas
y cebollas moradas.

Luego de pasar un horcón transversal que delimita su propiedad, la
carreta sigue hasta el fondo de un antiguo contenedor reconvertido en
frigorífico. Dentro de la cámara fría, apilados ordenadamente en bolsas
de nailon de cinco kilogramos, hay mangos, piñas y mameyes troceados.

También, algunos cientos de kilogramos de cebollas blancas y moradas,
ajos y seis o siete perniles de cerdo y carnero. “Las piernas de puerco
y el carnero son para el consumo familiar. Además de sembrar aguacates,
mangos y otros frutos, mi negocio es comprar en tiempo de cosecha todas
las cebollas y frutas que pueda. Cuando termina la temporada, me dedico
a revenderlo al por mayor a dueños de cafeterías y paladares”, cuenta el
campesino.

Luzardo invirtió el equivalente a seis mil dólares en transformar dos
viejos contenedores en frigoríficos. En su finca tiene un corral con
unos 60 cerdos raza canadiense, decenas de gallinas y un puñado de carneros.

“A pesar de que producen el 60 por ciento de hortalizas, frutas y
vegetales en Cuba, las fincas particulares no son bien vistas por el
Estado. Hace unos años, Acopio nos exigía venderles el 70% de lo
cosechado. Lo pagaban a precios de entonces. Las cosas han cambiado,
ahora le vendemos el 50 por ciento a mejor precio, pero los
intermediarios y vendedores privados los pagan muchos mejor y te compran
toda la cosecha. El Gobierno no nos subsidia ni un tanto así -y hace un
gesto con su dedo índice y pulgar- y, encima, nos venden los insumos,
aperos y petróleo en moneda convertible”.

Según Luzardo, los países más desarrollados del mundo, cuando hay
problemas meteorológicos o pérdidas en la producción, subsidian la
agricultura. “Y es que con la comida no se juega. El Estado pretende dar
poco y ganar mucho. Por eso la crisis agropecuaria y las miles de
hectáreas repletas de marabú en la isla”.

La entrega de tierras arrendadas ha sufrido tres o cuatro enmiendas por
parte del régimen verde olivo. Han sido cedidas más de 1,7 millones de
hectáreas de tierras en usufructo a unas 200.000 personas desde 2008,
dentro de una política estatal para aumentar la producción de alimentos,
aunque fueron rescindidos los contratos de 43.000 usufructuarios por mal
uso de los terrenos.

Luzardo no cree que el VII Congreso anuncie medidas que beneficien a los
campesinos privados. “Desde que triunfó la revolución, el finquero
particular es visto como un bicho raro. El Gobierno hace todo lo posible
por jodernos. Cooperativas de todo tipo, arrendamientos de tierra, pero
la cuenta nunca les da. Y es que nadie puede trabajar mejor la tierra
que su dueño. Lo ideal sería que bajaran los precios de semillas,
fertilizantes, aperos de labranza y combustible. Pero el Estado se lo
piensa cuando es algo que puede favorecer al trabajador privado”.

Setenta kilómetros al noroeste de la finca de Luzardo, en el populoso
barrio de La Víbora, Osbert, dueño de una cafetería de sándwiches y
comida criolla, sonríe con ironía cuando se le pregunta sobre las buenas
nuevas que espera del congreso partidista.

“Nada, responde. Corren rumores de que van autorizar a los
cuentapropistas a tener negocios con empresas capitalistas. Cuando lo
vea lo creo. Pienso todo lo contrario, que seguirá el acoso impositivo y
de los inspectores estatales hacia los particulares”, expresa Osbert.

Doce emprendedores consultados por DIARIO LAS AMÉRICAS, entre ellos
taxistas, peluqueras, dueños de hospedaje y negocios gastronómicos, son
escépticos.

“Todavía los trabajadores privados estamos esperando por un mercado
mayorista y por impuestos razonables. Recuerda que cuando ganas más de
50.000 pesos al mes, debes pagar el 50% en impuestos. Por eso casi todos
los cuentapropistas tienen doble contabilidad y hacen trampas a la hora
de declarar al fisco”, subraya Ignacio, quien maneja un taxi colectivo
en la ruta Centro Habana-Santiago de las Vegas.

El VII Congreso del Partido Comunista, y que pudiera ser un parteaguas
para los autócratas que gobiernan el país, no despierta grandes
expectativas entre los emprendedores privados.

Tampoco entre los cubanos de a pie. La cita más importante de los
comunistas locales, que sesiona desde este sábado y hasta el 18 de abril
en La Habana, provoca más interés en políticos fuera de Cuba que dentro
del país.

Es obvio. Si los seis congresos que le antecedieron nada han resuelto,
quienes desayunan solo café presumen que el venidero será más de lo
mismo. Sin penas ni gloria.

Source: Emprendedores privados, escépticos con el VII Congreso del
Partido Comunista :: Diario las Americas :: Cuba –
www.diariolasamericas.com/4847_cuba/3753205_emprendedores-privados-escepticos-con-el-vii-congreso-del-partido-comunista.html

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