Cuban agriculture
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Cuba – la cosecha se planifica tras un buró

Cuba: la cosecha se planifica tras un buró
mayo 16, 2016
Iván García Quintero

La mayoría de los campesinos en Cuba consideran que para aumentar las
cosechas, primero deben crearse condiciones de vida y trabajo.
Las gotas de lluvias tintinean en el techo de zinc de un cobertizo
grasiento, utilizado para guardar sacos de fertilizantes, aperos de
labranza y algunos armatostes viejos que siempre molestan en una casa.

Osvaldo, 65 años, dueño de una finca al suroeste de La Habana, fuma
sosegado su mocho de tabaco, se rasca la cabeza con unos dedos gruesos
que parecen garfios torcidos y le pregunta al hijo “dónde carajo
guardaste la llave inglesa para cebar el motor de agua”. Luego, cuando
echa andar la turbina, trota bajo la lluvia hasta el portal de su casa.

Antes de responder la pregunta de por qué la agricultura cubana no es
capaz de suministrar suficientes alimentos al pueblo, bebe un buche de
café y se mece en un sillón de hierro. Después, me dice:

“No hay que darle más vueltas. El culpable que la agricultura no
funcione es el Estado. Ya yo perdí la cuenta de cuántas medidas y
estrategias han trazado los que dirigen la agricultura. El problema es
que detrás de un buró no se puede hacer una cosecha. Cada siembra es
diferente. La cantidad de malanga o la carne de vaca no se puede
planificar desde una oficina en La Habana”.

Sigue desgranando ideas sobre el agujero negro en la agricultura
nacional. “La tierra es pa’ los campesinos. Si el Estado quiere comprar
todo lo que se cosecha, debe pagarlo a un precio justo. Ahora han
prometido pagar bien, pero cuando pasan dos o tres meses empiezan los
impagos de Acopio y otras entidades del gobierno. A mí han llegado a
deberme 20 y hasta 30 mil pesos. Los intermediarios de La Habana te
compran la cosecha entera, al cash”.

Osvaldo es consciente de que la escasez genera especulación. “Pero el
gobierno tiene que poner los pies en la tierra. A los finqueros
particulares nos venden muy caro todo, combustible, semillas, ropa de
trabajo, y los aperos de labranza son de mala calidad. También los
tiempos son otros. Ya nadie quiere trabajar la tierra. To’el mundo va
echando pa’La Habana o ‘Mayami’ y a la hora de contratar gente para las
cosechas, tienes que pagar no menos de cien pesos diarios. Eso eleva el
costo de lo cosechado. Si el Estado le entregara como propiedad la
tierra al que la trabaja, en Cuba se producirían alimentos hasta para
exportar”.

Cuando usted conversa con campesinos privados, cooperativistas o
arrendatarios, los criterios varían, pero la mayoría considera que para
aumentar las cosechas, primero deben crearse condiciones de vida y trabajo.

“A mí se me echaron a perder alrededor de tres quintales de plátanos y
boniatos por falta de transporte en Acopio. Es un relajo. Hay gente
honesta, pero la mayoría de los funcionarios son unos corruptos”, apunta
un agricultor de una cooperativa de crédito y servicio que prefirió el
anonimato.

Cuando Fidel Castro llegó al poder en enero de 1959, comenzaron a
aplicarse innumerables formas de gestión productiva en la agricultura.
Desde enormes granjas estatales, cooperativas hasta arrendamientos de
tierra.

Pero las cosechas no despegan. Para tapar las carencias, los burócratas
siempre se refugian en pretextos. Culpan al egoísmo desmedido de los
intermediarios, a los huracanes, las lluvias o la sequía.

Y para paliar el déficit, orientan controles de precios que al poco
tiempo generan mayor escasez aún. Pero las razones pudieran ser otras.
Al economista Juan Triana Cordoví no se puede acusar de disidente. En el
artículo Los precios topados, publicado en OnCuba Magazine, Triana
intenta encontrar respuestas al acertijo. Para el economista, topar los
precios es solo una punta del iceberg.

Las claves son otras. Según Triana, si se compara la producción de
viandas del 2015 con la del 2009, “la cosecha fue un 15% menor, y con
respecto a la papa, la caída es de un 50%. En el caso de las hortalizas,
la tasa de crecimiento promedio en ese mismo período no alcanzó el 1%,
mientras que la producción de tomates fue un 30% menor.

En 2009 se sembraron 34,558 hectáreas de viandas (de ellas, 4,245 de
papas), mientras que en 2014 se sembraron 16,494 hectáreas (de ellas,
596 de papas). En síntesis, en 2009, el año más reciente del que se
tienen datos, fueron sembradas menos viandas (el 50%) y menos papas
(14%). De hortalizas, se sembraron 32,174 hectáreas en el 2009 y, cinco
años después, solo 21,397 hectáreas, que equivale al 66% de lo plantado
un lustro antes.

Menos áreas sembradas, producciones menores, demanda incrementada,
costos más altos… “¿Qué podemos esperar entonces de los precios sino que
suban?”, se pregunta el economista Triana.

Pero el gobierno está jugando a corto plazo. Ante las quejas de millones
de cubanos, la solución es un remedio casero para aliviar el dolor, y
seguir postergando el cambio radical que la agricultura necesita.

Los cubanos de a pie aprueban las nuevas medidas del Estado de topar los
precios y cerrar el mercado mayorista El Trigal, al sur de La Habana. El
viernes 13 de mayo, Martí Noticias recorrió quince agromercados, unos
estatales, otros particulares, arrendados o cooperativas.

En los agros con precios topados, la tablilla de venta mantenía un
surtido de 9 a 15 productos. El tomate, como promedio, costaba 2 pesos
la libra. La guayaba de 1.50 a 3 pesos, un plátano macho 2 pesos, y la
yuca y el boniato a peso la libra. Las viandas, frutas, frijoles y
hortalizas costaban entre un 20 y un 50 por ciento menos que hace dos meses.

En los mercados privados existía más variedad, limpieza y mejor calidad,
aunque los precios eran dos veces más caros. Dos mangos del Caney, por
ejemplo, costaban 30 pesos y 25 pesos un melón de seis libras.

Osvaldo, el campesino entrevistado, considera que topar los precios no
va incrementar las cosechas. E insiste en su teoría: “Cuando las tierras
sean de los campesinos y se permita importar y exportar sin contar con
el Estado, la comida va sobrar”, asegura.

En ninguna autocracia, ya sea Viet Nam, China o la extinta URSS,
funcionó la estatización de la tierra. Cuba tampoco tiene por qué ser la
excepción.

Source: Cuba: la cosecha se planifica tras un buró –
www.martinoticias.com/a/cuba-agricultura-planificacion-campos/122202.html

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