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Lo que queda por hacer en materia de turismo

Lo que queda por hacer en materia de turismo
ELÍAS AMOR | Valencia | 31 Mayo 2016 – 9:05 am.

La llegada de turistas a Cuba aumenta en este primer tramo de 2016.
Rápidamente, las autoridades del régimen han intentado apuntarse el
éxito, sin tener en cuenta que otras zonas turísticas del planeta vienen
registrando resultados similares, ya que se observa una mejoría en la
situación económica de las clases medias de los mercados emisores al
tiempo que —no se debe restar importancia— la visita de Obama con el
deshielo, el concierto de los Stones, el desfile de Chanel y todo lo
demás, están despertando un interés por viajar a una isla que ha
permanecido ajena a las grandes tendencias del turismo mundial.

El objeto de este artículo es tratar de aportar alguna luz sobre la
ecuación fatídica que maneja la dirigencia castrista, según la cual
cuantos más turistas lleguen al país, más desarrollo para el sector. La
experiencia nos dice que esto no es del todo cierto y que, si se
pretende mejorar el sector turístico para que actúe como motor de la
economía, hay que hacer primero unos deberes que el régimen,
simplemente, ignora. La idea de que cuantos más hoteles y restaurantes
mejor, es errónea. Es condición necesaria, por supuesto, pero nunca
suficiente, y puede acabar dando al traste con las expectativas.

Entonces, nos debemos preguntar qué hacer.

En primer lugar, mejorar la cualificación de los recursos humanos. El
régimen castrista ha vendido al mundo la idea que Cuba es el paraíso de
la educación, pero, ¿realmente hay escuelas para formar a empleados del
sector turístico y directivos con calidad? Esto es fundamental.

Segundo: las infraestructuras. No sirve de nada que los hoteles sean
magníficos, si llegar a ellos se convierte en una pesadilla con riesgo
de accidentes incluido.

Tercero: los servicios complementarios. El turista huye de los guetos,
quiere libertad de movimiento, y sentirse ajeno a cualquier consigna. Es
probable que el turismo “comunista” pueda funcionar algunos años, pero
es un segmento marginal que, en absoluto, se puede recomendar como
relevante.

Cuarto: cuidado con los apagones y las carestías. Cierto es que muchos
hoteles tienen fuentes propias de energía y sus tiendas bien surtidas,
pero cuando el turismo sale a visitar las ciudades, puede presenciar la
imagen lamentable de un apagón y sus consecuencias. Personas deambulando
en busca de malanga o cualquier vianda, ancianos mendigando cualquier
cosa. Mucho cuidado en ello.

Quinto: el turista que repite y vuelve, porque le gusta Cuba y sus
encantos (no cabe dudas de que en poco tiempo serán muchos miles) puede
estar interesado en adquirir una vivienda para sus vacaciones en Cuba,
lo mismo que en Cancún o Punta Cana. ¿A quién se dirige? ¿Cómo se puede
comprar una vivienda de vacaciones por un turista extranjero? ¿A qué
precio de mercado?

Sexto: cuidado con modelos como el turismo de salud o el del
golf. Pueden ser buenas opciones para sectores turísticos maduros, pero
es que en Cuba hay que empezar y cuanto antes, porque todo,
absolutamente todo, se tiene que hacer, y se corre el riesgo de que la
imagen internacional quede sesgada. Luego no se puede cambiar ni
siquiera con grandes inversiones.

Séptimo: la calidad hotelera. Cierto es que existen resorts paradisíacos
por explorar, pero en las ciudades algunos alojamientos necesitan
inversiones de mantenimiento, porque las paredes hacen ruido, los
ascensores no funcionan, aparecen molestos insectos en las habitaciones,
los aires acondicionados no corrigen el sórdido calor, etc. ¿Quién va a
dar solución a todos estos problemas?

Octavo: los accesos a la Isla. Hoy por hoy se realiza mayormente en
avión, cuando existen posibilidades reales de alcanzar un crecimiento
sostenido integrando a Cuba en los circuitos náuticos del Caribe, lo que
exige prestar la atención debida a los puertos existentes e idear nuevas
marinas en explotación.

Noveno: en qué condiciones se establecen los suministros de productos
agropecuarios a los hoteles es una cuestión que sigue sin ser resuelta y
que se maneja aún por las autoridades con esos experimentos que no
quieren dejar atrás el modelo estalinista de base de la economía. Los
turistas quieren comer productos de calidad, que la inoperante
agricultura castrista es incapaz de promover, así que el recurso a la
importación aparece como la única posible solución.

Y décimo: por qué no se reestructura la administración burocrática e
ideológica de partido que rige la política turística del país y que, a
mi modo de ver, no está ayudando al desarrollo del mismo. Para la
política de turismo es conveniente crear organismos especializados de la
administración en vez de estructuras jerárquicas como los ministerios
comunistas. Tal vez los hoteleros deberían ayudar en ello, porque los
dueños de los paladares siguen siendo objeto de dominio y control por el
régimen. Sinceramente, en materia de turismo queda mucho, prácticamente
todo, por hacer.

Este artículo apareció en el blog Cubaeconomía. Se reproduce con
autorización del autor.

Source: Lo que queda por hacer en materia de turismo | Diario de Cuba –
www.diariodecuba.com/cuba/1464626140_22734.html

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