Cuban agriculture
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Cuba, el monopolio cafetero del Estado

Cuba, el monopolio cafetero del Estado
A los campesinos no se les permite comerciar su cosecha dentro de la
Isla, mucho menos exportarla
Lunes, junio 13, 2016 | Alberto Méndez Castelló

LAS TUNAS, Cuba.- “Nadie puede pensar que un pequeño productor agrícola
puede exportar directamente a los Estados Unidos. Para que esto sea
posible tienen que participar empresas cubanas de comercio exterior y
tienen que producirse transacciones financieras en dólares que hasta
ahora no se han podido concretar”, decía el pasado mayo el Buró Nacional
de la Asociación de Agricultores Pequeños (ANAP), apropósito de la
autorización del Departamento de Estado para que productores privados
cubanos exportaran café a Estados Unidos.

Pero no pocos agricultores cubanos se preguntan cómo llevar su café a
Estados Unidos si en el propio suelo cubano no pueden disponer
libremente de sus cosechas, situándose fuera de la ley cuando entre
particulares realizan operaciones comerciales cafeteras.

Una persecución equivalente a la ejercida sobre el narcotráfico
internacional sufren en Cuba quienes se arriesgan a comerciar café por
cuenta propia burlando el monopolio del Estado.

Pero aunque la policía ha empleado hasta perros amaestrados para
detectar café oculto en medios de transporte tanto público como
particular, los cafeteros se las ingenian para traer de la montaña
cargas de café que oscilan entre las pocas libras que pueden camuflarse
en compartimientos ocultos de un vehículo ligero, ya sea un jeep o un
automóvil, hasta la muy valiosa carga que puede transportarse en un
camión cisterna con el tanque debidamente compartimentado. Y esto no
constituye secreto.

Es vox populi que hasta los policías consumen café de contrabando porque
el derecho consuetudinario (la costumbre) ha invalidado las
prohibiciones del régimen. El cafetero cubano, tanto el caficultor como
el comerciante, es valiente, persistente e ingenioso; lleva más de 50
años haciendo su trabajo bajo persecución sistemática, tanto policial
como política: pero si no fuera por él, en Cuba no se tomara café
legítimo cada mañana.

Pero otra cosa es llevar un alijo de café a Estados Unidos.

En fecha tan temprana como el 22 de junio de 1962, el régimen promulgó
la Ley No.1035 mediante la cual sancionó con 180 días de cárcel “a los
acaparadores de productos agrícolas”.

Ahora el vigente Código Penal cubano, por el delito de “especulación y
acaparamiento”, sanciona con privación de libertad de tres meses a un
año o multa de cien a trescientas cuotas o ambas (las cuotas pueden ser
de uno a 50 pesos, por lo que una multa puede ser de 15 mil pesos) al
particular que “adquiera mercancías u otros objetos con el propósito de
revenderlos para obtener lucro o ganancia” o, “retenga en su poder o
transporte mercancías o productos en cantidades evidente e
injustificadamente superiores a las requeridas para sus necesidades
normales”.

Pero aunque ahora, con su política de despenalización de algunas figuras
“delictivas” el régimen no sanciona con privación de libertad (salvo
concurrencia de delitos de peligro) el mercadeo de café que burla el
monopolio estatal, sí prosigue persiguiendo con el mismo encono de hace
más de 50 años a los violadores del estanco cafetero.

“Sin piernas no paraba de reírse”, así refería el teniente coronel de la
Seguridad del Estado Tamayo, a cargo de la policía económica de la
provincia Las Tunas en los años 80 del pasado siglo, el estado de estrés
postraumático sufrido por el cafetero Grillo, cuando huyendo de la
policía a campo traviesa, el camión en que transportaba una carga de
café se volcó, cercenándoles ambas piernas.

Mutilado, hoy Grillo va en un carretón tirado por un caballo, o a pie,
en muletas, víctima del monopolio que el Estado cubano ejerce sobre el
comercio del café, y cabe preguntarse: ¿Por qué y para qué el embargo
cafetero en Cuba; no a Cuba por los Estados Unidos, sino del régimen que
gobierna la Isla sobre los cubanos? ¿Para darles a tomar café mezclado
con chícharos?

Una mujer que no quiso identificarse para este reportaje sufrió
quemaduras y estrés postraumático por la explosión de una cafetera
mientras preparaba el desayuno. Ya el sólo borboteo de cualquier
cafetera la hace alejarse de ellas.

Otra ama de casa que prefiere el anonimato salió ilesa de una explosión
parecida de puro milagro: “tocaron en la puerta y cuando fui a abrir la
cafetera explotó”, dice.

La explosión de cafeteras mientras filtran chícharo mezclado con café ya
es causa de choteo en Cuba. “Choteo, porque en Cuba son raros los
procesos por daños y perjuicios incoados por los ciudadanos contra las
empresas estatales”, dice un abogado.

Con todo, en las etiquetas de los paquetes de café mezclado con
chícharos que el Estado vende a los cubanos a través de la cartilla de
racionamiento ya advierte: “Coloque la cafetera sobre la hornilla
preferiblemente a fuego lento.”

Como el perro del hortelano, pero no tanto. Según información del propio
gobierno cubano, en 1961 Cuba producía 60 mil toneladas de café en las
167 mil hectáreas cultivadas por caficultores particulares. Pero la
cosecha 2015-2016 sólo produjo 5 687 toneladas, y con todo
“sobrecumplió” el plan estimado que era de 5 503 toneladas, según dijo
el pasado marzo a medios gubernamentales en conferencia de prensa Alexis
Legrá, director de Café, Cacao y Coco del estatal grupo empresarial
Agroforestal del ministerio de la Agricultura. En Cuba hoy sólo unas 67
mil hectáreas están dedicadas al cultivo del café con “deprimidos
rendimientos de 0,14 toneladas por hectárea”, dijo el director Legrá a
medios oficiales.

Cuba exporta café de primera calidad e importa chícharos y café inferior
para el consumo interno, que el gobierno distribuye a la población
mediante la libreta de racionamiento. Un kilogramo de café Serrano en
las Tiendas Recaudadoras de Divisas (TRD) cuesta 14,50 pesos
convertibles (equivalentes a dólares), esto es 362,50 pesos o más de la
mitad del salario mensual promedio nacional.

¡Bandidos…! ¿Dónde están los bandidos? Contaba el general Tomasevich
–jefe de las tropas que enfrentaban a quienes, contrarios al régimen
comunista primero negado y luego adoptado por Fidel Castro, lo combatían
con las armas en las montañas del Escambray en los años 60–, que trataba
de explicar al Comandante la situación operativa de los sublevados, unas
veces llamándolos alzados, otras rebeldes, otras guerrilleros, cuando
Fidel Castro lo atajó diciendo: no divagues más chico, llámalos “bandidos”.

Huelga decir que entre las 100 mil hectáreas que hoy no producen café en
Cuba están las expropiadas a los colaboradores de “bandidos” en virtud
de la Segunda Ley de Reforma Agraria del 3 de octubre de 1963 la que en
su primer acápite decía: “(…) poseedores burgueses retienen en sus manos
en detrimento del pueblo trabajador, bien obstruccionando la producción
de alimentos para la población, especulando con los productos o
utilizando con fines antisociales y contrarrevolucionarios los elevados
ingresos que obtienen de la explotación del trabajo.”

Pero no son “poseedores burgueses” quienes durante años vienen pagando
el café de forma inicua al campesino cubano: el Estado pagaba al
agricultor 50 pesos por quintal (100 libras) de café, luego subió el
precio a 200 pesos y ahora paga 392. Cualquiera pudiera pensar que se
está haciendo justicia con el alza de precios a zancadas, pero no es tan
así.

“En el proceso de torrefacción el café pierde alrededor de un tercio de
su peso,” dijo a este corresponsal un antiguo operario del tostadero de
café que existió en Puerto Padre donde hoy tiene su sede la Fiscalía del
territorio.

Siendo así, un quintal –esto es 46 kilogramos salidos del secadero del
caficultor– rendiría unos 30,60 kilogramos de café tostado que vendidos
en TRD producen 379,44 CUC.

En las TRD, cuatro paquetes de café El Arriero, de 250 gramos cada uno,
cuestan 12,40 CUC. Con lo que produce un quintal de café El arriero
vendido en TRD el Estado cubano puede comprar 24,19 quintales de café a
los agricultores que trabajan para él.

Mientras ese monopolio de Estado exista y opere con semejantes
ganancias, aunque el Departamento de Estado de Estados Unidos lo haya
autorizado, difícil será ver en ese país a campesinos llegados de la
Isla con café cubano.

Source: Cuba, el monopolio cafetero del Estado | Cubanet –
www.cubanet.org/mas-noticias/cuba-el-monopolio-cafetero-del-estado/

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