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De qué transparencia están hablando?

¿De qué transparencia están hablando?
[09-06-2016 00:09:43]
Elías Amor
Economista

(www.miscelaneasdecuba.net).- La verdad es que los comunistas que están
al frente de la dirección económica del régimen castrista ya no saben
qué inventar para atraer titulares de prensa. La expectación
internacional con los supuestos cambios en Cuba, que ha llevado a la
isla a un sin número de empresarios, hombres de negocios, políticos y
artistas de toda índole, se encuentra ahora con los mensajes en favor de
una pretendida “transparencia, entendida como la proa en la
actualización del modelo económico cubano”.
De ese tipo de cosas se ha hablado en un taller internacional sobre
auditoría, control y supervisión que se ha celebrado en La Habana y del
que se ha hecho eco Granma en una de sus informaciones de hoy. Este
taller, en su segunda edición, contó con la intervención del inefable
Marino Murillo máximo responsable de la economía castrista, como
vicepresidente del consejo de ministros y ministro de economia y
planificación. Murillo ha vuelto a lanzar uno de esos mensajes que
últimamente recorren la geografía de la isla comunista, en un intento de
atraer el interés internacional. En sus palabras, “la planificación en
nuestro país tiene que cambiar, con el fin de incrementar las fuerzas
productivas”.

En eso estamos completamente de acuerdo. La planificación comunista y
estalinista que ha controlado el funcionamiento de la economía desde
1959, ha sido un desastre. Una decisión inteligente sería, ya lo he
dicho en otras ocasiones, cerrar la Juceplan y poner a sus profesionales
a realizar cursos de gestión empresarial privada, dejarles libertad para
la creación de iniciativas empresariales. Los tiempos que tenemos por
delante exigen cambios de gran calado. Los titulares sobran, y hay que
ponerse a trabajar.

Murillo dijo también algo que es cierto: “no es posible hoy dirigir un
país sin transparencia”. En esto podemos ponernos a trabajar. En
numerosas ocasiones, he tratado la falta de transparencia de la
estadística castrista, como allá por 2007 cuando se enfrentó a los
organismos internacionales especializados para hacer valer e imponer
sus criterios de medición estadística de los servicios en un intento
baldío de incrementar el valor del PIB. De poco sirvió, la realidad es
contundente y año tras año, el crecimiento del PIB de la economía no dió
motivos de alegrías. Por supuesto que hay que ser transparentes en
lascuentas de los dineros recibidos procedentes del exterior, de
las deudas condonadas(por supuesto, de todas), en el coste de las
subvenciones que se destinan a mantener la actividad de empresas
estatales insolventes, a sufragar el coste de alimentos importadosque se
podrían producir en la agricultura cubana, y así, de tantas y tantas
cosas que permanecen en una nebulosa de oscuridad, muy propia de
aquellos regímenes políticos que, al no ser electos democráticamente, se
ven libres de la rendición real de cuentas, la transparencia y la
credibilidad. En ese sentido, cualquier avance que el comunismo
castrista haga en esta dirección, debe ser bienvenido.

Y sobre todo, lo que no conviene es confundir las churras con las
merinas. Porque si es verdad que la transparencia es necesaria por
cuanto la misma inspira el funcionamiento de “gobiernos eficientes y
honestos”, lo que ya parece de risa es creen que “la estrategia de
desarrollo a largo plazo, cuyas normas jurídicas queden bien claras para
todos los actores económicos” deba servir como base a esa mayor
transparencia.

En mi opinión, esta afirmación de Murillo va justo en la dirección
opuesta a la transparencia y la credibilidad. Y yo le pregunto, ¿de
verdad cree que dentro de 30 años las tendencias actuales que el régimen
castrista proyecta al futuro serán las dominantes de la economía de
Cuba? Eso es ser muy optimista. Tanto que se puede pecar de exceso de
optimismo.

El llamado proceso de perfeccionamiento del modelo económico, que tiene
su arranque en el anterior “perfeccionamiento empresarial” que Murillo
impulsó desde finales de los años 80, y de forma especial durante el
período especial, está orientado hacia la construcción del socialismo,
manteniendo un supuesto “carácter humanista de la revolución; así como
también un Partido único e inclusivo, y la propiedad social sobre los
me­dios fundamentales de producción” es una receta que cuesta realmente
creer que pueda existir en Cuba dentro de 30 años, incluso me atrevo a
decir que en 10 años puede haber desaparecido.

Por supuesto que “la planificación tiene que cambiar”. Mucho mejor es
que desaparezca para siempre, como he señalado antes. Si se pretende
“incrementar las fuerzas productivas, cuyo desa­rrollo actual es
insuficiente”, hay que hacerlo como las reglas básicas de la Economía
apuntan: libertad de mercado, extensión de los derechos de propiedad, y
dejarse de utilizar términos absurdos para llamar a las cosas por su
nombre: empresas privadas.

No es posible sacar a la economía estalinista de los Castro mediante el
fomento de las actividades de baja dotación de capital en pequeñas y
medianas empresas, que tributen a encadenamientos productivos con
empresas principales y al desarrollo local. Las pequeñas empresas
crecerán, acumularán capital, invertirán para mejora

Source: ¿De qué transparencia están hablando? – Misceláneas de Cuba –
www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/575897a73a682e1774f276d4#.V1lOPZF95h0

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