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La señora que me ayuda en la casa

“La señora que me ayuda en la casa”
En Cuba tener criados ya no es un “rezago burgués”
Lunes, julio 18, 2016 | Gladys Linares

LA HABANA, Cuba.- “Apenas me jubilé, comencé a trabajar con Lourdes.
Somos amigas hace años. Su hija se fue y le pidió que buscara alguien de
confianza”, me dice Gloria, de 80 años, profesora de biología retirada
con una pensión de 240 pesos, que recibe 40 CUC mensuales por hacer las
labores hogareñas y acompañar a Lourdes. No son pocos los ancianos que
recurren a este método, financiado por sus hijos emigrados.

Con la llegada al poder del gobierno castrista el oficio de criada fue
demonizado como un “rezago capitalista”. La nueva clase en el poder se
apoderó de las propiedades de los ricos —casas, autos, etcétera— y
también tenían sirvientas, solo que camufladas con uniformes verde olivo.

Con el objetivo de “rescatar” a las empleadas domésticas, la Federación
de Mujeres Cubanas creó cursos de corte y costura y de chofer, y ofreció
plazas en talleres de costura y manejando taxis y tractores. Así,
aquellas que aprendieron a manejar los tractores italianos GM4 Goldoni,
llamadas popularmente “picolinas”, eran famosas en el Cordón de La
Habana. “Ellas son un pedazo del éxito de este plan agrícola que
alimentará a los habitantes de la capital”, decía la propaganda
gubernamental.

Pero no todas ellas se incorporaron al estudio, la agricultura, las
fábricas, el transporte o las milicias. Hubo algunas como Onelia
Fundora, que con 16 años vino a La Habana desde Pinar del Río a limpiar
en una casa en La Víbora, y con el tiempo se ganó el afecto de la
familia, que quiso llevársela con ellos. Pero Onelia no se fue por
miedo. Dice que pudo quedarse en la casa porque el CDR (Comité de
Defensa de la Revolución) la ayudó.

Se fue a trabajar a la fábrica de cigarros de Luyanó, pero por poco
tiempo, porque tenía que hacer guardias y horas extras en la
agricultura. Entonces se dedicó a lo que sabía: comenzó a lavar y
planchar a domicilio, a escondidas del Comité y la Federación de Mujeres
Cubanas, que no aprobaban que fuera criada.

En un caso similar estaba Eugenia, que iba dos días a la semana a casa
de Loló, donde había sido cocinera, pero ahora a limpiar. Cuenta que
Loló cerraba la casa para que los del CDR no la denunciaran. También
limpiaba en otra casa. Eugenia nunca quiso trabajar para el gobierno,
pues decía que en esos trabajos tenía que estar todo el día, y ella
tenía una niña que atender.

Otras, como la abuela de Jorge, sí se fueron para los Estados Unidos con
la familia con que trabajaban. Para ella fue una decisión difícil en
aquel momento, pues no se permitía ninguna comunicación entre los que se
iban y los que se quedaban, pero aun así se las arregló para ayudarlos.
Me cuenta Jorge que cuando autorizaron las visitas de la comunidad
cubana en EE.UU., su abuela pudo venir en diciembre y trajo muchas cosas
para celebrar la Nochebuena. Luego regresaba todos los años en la misma
fecha.

Ha pasado el tiempo y por mucho que el gobierno revolucionario trató de
prohibir este oficio y presentarlo como una forma de explotación de la
burguesía, en nuestros días este es uno de los empleos más
generalizados. Hoy vemos cómo personas de todas las edades y de ambos
sexos lo practican, no solo por ser una buena fuente de ingresos, sino
también por las facilidades que permite en cuanto a horarios. Lo que sí
ha cambiado es la forma de nombrarlos. Hoy escuchamos decir “la muchacha
que limpia”, “la señora que me ayuda en la casa”, “el que me hace los
mandados”, etcétera.

Hace unos días, una vecina me comentaba que le pagaban 10 CUC semanales
por limpiar y cocinar un día a la semana en la casa de un piloto. “Este
trabajo es bueno. No tengo horario fijo ni tengo nada que ver con el
gobierno. Si sabes de alguna otra casa para limpiar, avísame”. Le
pregunté si sabía que para este trabajo necesita una licencia, y
molesta, me respondió: “Hay que pagar 30 pesos, ya lo sé, pero no me da
la gana de que me tengan controlada”.

Source: “La señora que me ayuda en la casa” | Cubanet –
www.cubanet.org/actualidad-destacados/la-senora-que-me-ayuda-en-la-casa/

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