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Los males de la economía cubana según Omar Everleny

Los males de la economía cubana según Omar Everleny
OSMAR LAFFITA ROJAS | La Habana | 11 de Julio de 2016 – 08:18 CEST.

El antiguo director del Centro de Estudios de la Economía Cubana de la
Universidad de La Habana (CEEC), Omar Everleny Pérez Villanueva, fue
destituido de su cargo y, más recientemente, expulsado de dicha
institución académica. Antes de su forzada salida del CEEC, el pasado 8
de marzo apareció publicada en Palabra Nueva, revista de la
Archidiócesis de La Habana, una entrevista a Everleny en la que se
abordan, desde una postura heterodoxa, los principales problemas que
aquejan a la economía nacional.

A los medios oficiales la dictadura le prohíbe tratar esos temas. Con
sus respuestas al entrevistador, Everleny rompió con el secretismo
reinante, algo realmente herético. Debió suponer que por diferir del
discurso oficial sería castigado, como ocurrió, con su expulsión del
mundo académico oficial.

Al asumir esa valiente postura rupturista, Everleny pasó a formar parte
de la larga lista de las víctimas de la intolerancia, los silenciados y
marginados.

En estos momentos el régimen lleva a cabo la primera temporada de
discusión en diversos sectores de la sociedad de los documentos
aprobados en el VII Congreso del Partido Comunista, la Conceptualización
del Modelo Económico y el Plan de Desarrollo hasta el año 2030, con el
solo propósito de asegurar por medio de la imposición, el miedo y la
doble moral, su modelo inamovible de economía centralizada, partido
único, sin democracia ni derechos de ningún tipo, sabiendo que los
asistentes a dicha farsa, levantarán su manos, como siempre ha ocurrido,
para aprobar la permanencia de la dictadura.

Este es el momento adecuado para analizar algunos de los planteamientos
de Everleny en la entrevista.

En torno al tema de los altos precios de los productos del agro y la
presencia de la satanizada figura del intermediario en las relaciones de
compra-venta, Everleny explica que los insumos que compran los
campesinos han aumentado de precio, y que además tienen que pagar no
menos de 100 pesos diarios a los que emplean en la recogida de sus
siembras, y por eso tienen que vender sus productos a altos precios.

Como los campesinos no disponen de tiempo para trasladar directamente
sus producciones al mercado, esa función necesariamente la ocupan los
intermediarios. Afirma que para lograr que los intermediarios disminuyan
su influencia y control de las ventas mayoristas, la solución es la
creación de cooperativas no agropecuarias comercializadoras, que ocupen
el lugar de las ineficientes y corruptas empresas de Acopio.

Los burócratas del Ministerio de Agricultura saben perfectamente que el
intermediario no puede desaparecer porque es la persona que sirve de
enlace entre el campesino y el vendedor minorista.

Everleny, con razón, plantea que hay que bajar los altos precios de los
artículos de primera necesidad. Esos altos precios se deben a la
arbitraria política rentista que hoy aplica el Gobierno como forma de
mantener el equilibrio fiscal a costa de los deprimidos bolsillos de los
cubanos.

Una muestra de esos precios exageradamente altos la tenemos en la bolsa
de leche en polvo de un kilogramo que cuesta 5,80 dólares, en momentos
en que el precio de la leche en polvo en el mercado internacional está
por debajo de los 2.000 dólares la tonelada.

Tal como plantea Everleny, el Estado puede perfectamente competir con
los comerciantes privados, desde el momento en que puede comprar grandes
cantidades de alimentos y venderlos a menor precio que en los mercados
de oferta y demanda, sin necesidad de toparlos, ya que obligaría a los
particulares a vender más barato.

El Estado debería poner fin a la injusta tasa del 260% sobre los precios
originales minoristas a los productos que se venden en la red de Tiendas
Recuperadora de Divisas (TRD).

Everleny se pregunta por qué el Estado cubano no subsidia a los
productores agrícolas, como se hace en EEUU, la Unión Europea, Japón y
Australia. De esa manera se evitaría tener que destinar cerca de 2.000
millones de dólares anualmente para la compra de alimentos en el exterior.

Subsidiar a los productores agrícolas se revertiría en el bienestar de
millones de cubanos. Si tal medida provoca que los campesinos logren
alcanzar un elevado nivel de vida, hay que aceptarlo.

La persistencia en la aplicación de la absurda y antieconómica
planificación centralizada, provoca la ineficiencia generalizada y la
baja productividad.

Everleny trató de algo que no es de dominio público: la causa de las
bajas importaciones que hoy reportan las empresas es que estas no
disponen de divisas, porque el Banco Central de Cuba (BCC) no le asigna
los certificados de liquidez necesarios para poder hacer compras en el
exterior, que no pueden ser en CUC, porque dicha moneda no es convertible.

El Gobierno tendría que concederle personalidad jurídica a los
emprendedores privados, los dueños de pequeños restaurantes, hostales,
pizzerías y cafeterías, que dan empleo a miles de trabajadores
contratados. Asimismo, tendría que autorizar a los pequeños empresarios
a importar y exportar. Solo así el país tendrá un real crecimiento
próspero y sostenible.

En 2015 se anunció que se había alcanzado un crecimiento del 4% del
Producto Interno Bruto (PIB) y en el presente año se fijó en un 2%. Está
claro que no hubo tal crecimiento. Como plantea Everleny, todavía se
está a la espera del análisis de la estructura de ese crecimiento del
4%, para saber dónde fue, porque la población no lo sintió, ni en los
bolsillos ni en la cocina.

El proceso de las Cooperativas No Agropecuarias (CNA) se ha detenido.
De las 498 aprobadas, solo se han constituido 383 CNA. En las que
funcionan, continúa sin resolverse la compra de sus insumos en los
mercados mayoristas. Las 60 constituidas en el sector de la
construcción, confrontan serias dificultades para la adquisición de
madera, medios de transportación, andamios, etc.

Los burócratas del Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión
Extranjera (MINCEX), han puesto impedimentas para evitar que las CNA,
que tienen personalidad jurídica, puedan hacer negociaciones directas
con inversores extranjeros. Hasta el momento el MINCEX no ha dictado las
normas para que puedan exportar e importar, tal como autoriza la ley.

En la Conceptualización del Modelo Económico se reconoce a la pequeña y
mediana empresa privada, pero reguladas y como complementos de la
propiedad estatal sobre los medios de producción. Quedó claro que la
actividad económica está regida por la planificación centralizada. Por
tanto, no se puede hablar de la existencia de una economía socialista de
mercado en Cuba.

Source: Los males de la economía cubana según Omar Everleny | Diario de
Cuba – www.diariodecuba.com/cuba/1467724808_23608.html

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