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La presa Mayarí arrasa con la fauna endémica

La presa Mayarí arrasa con la fauna endémica
OSMEL RAMÍREZ ÁLVAREZ | Holguín | 23 de Diciembre de 2016 – 15:59 CET.

Entre las estribaciones de dos grandes macizos montañosos, las sierras
Nipe y Cristal, se escurre el río Mayarí en su viaje hacia el mar en la
bahía de Nipe. Desde hace más de un lustro esos 30 kilómetros de
travesía zigzagueante quedaron sepultados bajo el inmenso mar de agua
dulce que es la presa Mayarí, una obra “puntera” del Gobierno de Raúl
Castro: la más importante, cara y estratégica detrás del Puerto del Mariel.

Una presa siempre tiene al menos dos aristas que condicionan su enfoque:
la economicista y la ambientalista. Desde la primera de estas, la presa
Mayarí representa una gran fortaleza pues brinda riego a la agricultura,
agua a las ciudades y electricidad barata y limpia. Desde la segunda,
representa una gran pérdida, por la destrucción y transformación
drástica e irreversible de muchos hábitats; afectando poblaciones de
diversas especies, algunas de ellas amenazadas.

Y no solo se trata del agua que cubre cientos de miles de hectáreas de
bosques, y que destruye con ello flora y fauna; ni de las especies
autóctonas de agua dulce que luego se ven reducidas y hasta extintas por
la introducción de especies comerciales; sino también por todo lo que
rodea la obra constructiva: otras miles de hectáreas son removidas en la
construcción de caminos, canales y túneles para los trabajos logísticos
y la conducción del agua hacia sus destinos.

En mis tiempos de estudiante universitario dediqué tres años al estudio
de una población de Polymita venusta como trabajo investigativo para mi
tesis de graduación, allí donde comienza el área afectada por la presa.
Fue poco antes de que se reiniciaran los trabajos para su construcción
en los inicios de este siglo, porque en los 90 había sido abandonada por
falta de recursos. Ya para entonces estaban amenazados esos bellos
moluscos terrestres que solo existen en Cuba y en nuestra región
oriental: por la contracción de su hábitat natural esencialmente, y lo
mismo le sucede a su principal depredador, el gavilán caguarero.

El Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medioambiente (CITMA) tiene
excelentes profesionales y se dedican a investigar seriamente sobre
diversas temáticas, pero jamás se atreverían a enfrentar ni intentar
frenar con sus resultados científicos ninguna obra priorizada por el
Gobierno. Es que no son autónomos ni los respalda un Estado de derecho.
Y, por supuesto, no es justo que renunciemos al desarrollo en aras de no
crear impacto ambiental (inevitablemente siempre se produce en alguna
medida), pero se trataría de provocar el menor impacto posible y de
invertir al unísono en menguarlo.

No se conoce de ninguna medida tomada al respecto. Oleadas de
ingenieros, técnicos y operarios se vieron pasar rumbo a la obra, pero
los del CITMA no se hicieron notar y si estuvieron fue brevemente, solo
para complacer a una burocracia ambientalista sin cuestionamiento. Lo
demuestra la realidad del impacto ambiental adverso.

Entrenado para “descubrir” los ejemplares de polimitas entre las ramas,
en 1998 conseguí divisar durante cuatro horas más de 200 ejemplares.
Pero eso fue antes de que construyeran allí la presa. Hace unas semanas
estuve en el mismo lugar, visiblemente cambiado por la actividad
constructiva, y tardé casi una hora en divisar el primer molusco, de
apenas nueve que logré ver en total.

¿Qué habrá sucedido con el resto de las especies de plantas y animales?
Al parecer no le interesa a nadie. En cualquier país de la región una
obra como esta moviliza a la sociedad civil y se presiona para que se
haga todo con transparencia. Incluso se logra muchas veces la no
ejecución, si no es conveniente. Pero en Cuba nadie siente ni padece,
pues tenemos el civismo castrado por cinco décadas de manipulación.

¿Qué se podría esperar de un pueblo que en gran medida ni siquiera sabe
que es “el soberano” y que le han usurpado su poder? Esta es otra
muestra elocuente de la necesidad de un cambio democrático en nuestro
país, para que ganemos voz, poder de decisión y participación. La causa
del desarrollo es loable y es de todos, pero también lo es la de
preservar el medio ambiente y protegerlo en la medida de lo posible de
nuestra acción depredadora. Todo es importante.

Source: La presa Mayarí arrasa con la fauna endémica | Diario de Cuba –
www.diariodecuba.com/cuba/1482343428_27595.html

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