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El hombre ardilla

El hombre ardilla
En varias ocasiones, le preguntaron a varias personalidades de la
historia cubana cómo era José Martí
Sábado, enero 28, 2017 | Tania Díaz Castro

LA HABANA, Cuba.- En varias ocasiones, le preguntaron a varias
personalidades de la historia cubana cómo era José Martí.

Enrique Collazo, Gonzalo de Quesada Miranda, Jorge Mañach y Cintio
Vitier, fueron los indicados para esa tarea. Coincidieron en que el
Apóstol fue un hombre singular, tan singular, como un cubano de ayer, un
cubano típico puesto que era pequeño de cuerpo, —apenas 5 pies y seis
pulgadas— de cabellos y ojos negros, delgado, de vestir modesto y
pulcro. Hablaba en voz baja, de registro medio, entre la viola y el
oboe, de finos modales.

Mostraba sus sentimientos abiertamente, aunque no era muy propenso a
reír, y aristócrata por sus gustos, hábitos y costumbres, llevó la
democracia hasta el límite.

“Hombre ardilla”, lo llamó Collazo, por nervioso, por su andar de prisa,
como su pensamiento, y, según Gonzalo de Quesada y Miranda, se destacaba
por su altísima moral, por ser un trabajador infatigable.

Pero su excepcionalidad recaía en un cerebro que alcanzaba mucho. Según
Cintio Vitier, quien lo estudió durante años, José Martí poseía el
misterio del genio, “…un genio apostólico que explica cómo pudo cultivar
tan tremenda grandeza como ser humano, habiendo nacido en los estratos
populares de La Habana, de condición humilde”.

También hay otros que lo ven de otra forma. La dictadura comunista de
Fidel y Raúl Castro lo usa de escudo y bandera, de cómplice, de autor de
hechos en los que Martí no hubiera participado.

¿Concebimos a Martí dirigiendo un ataque a un cuartel militar, de
madrugada, disfrazado, atacando por sorpresa y quedando fuera, sin
ocupar la vanguardia y encima de eso, acusando de torturar a los que
entraron a matar y cayeron heridos, asesinados según los métodos de
entonces?

¿Concebimos a nuestro Martí ordenando fusilar a los enemigos derrotados,
a asesinar a tres jóvenes negros “para dar un escarmiento”, según el
General Castro, jóvenes que no habían cometido delitos graves?

¿Concebimos a Martí permitiendo violaciones de los derechos civiles, él
que dijo: “…de derechos y opiniones de sus hijos todos está hecho un
pueblo y no de derechos y opiniones de una sola clase de sus hijos”?

Por mucho que la dictadura cubana quiera vestir de socialista a nuestro
Apóstol, no lo ha logrado.

José Martí sigue vestido de traje y corbata negra, en símbolo de luto
por la Patria esclava y puesto su anillo de hierro, donde grabó la
palabra Cuba, hecho de un pedazo de cadena que llevó cuando era el preso
113, en honor de todos los presos políticos de la Cuba de Fidel,
plantados hasta lograr la verdadera libertad de Cuba.

Nuestro querido José Martí no se habría apoderado de Cuba, porque para
él, “es rica una nación que cuenta con muchos pequeños propietarios”,
porque “el pueblo que quiera ser libre, sea libre en negocios”, porque
“va por buen camino el país que piensa más en la agricultura que en la
política”, porque “la tiranía es la misma en sus varias formas, aunque
se vista algunas de ellas de nombres hermosos y de hechos grandes”,
porque “la larga posesión del poder, quita el sentido”, porque “en un
régimen totalitario todos los ciudadanos deben ser soldados en
cumplimiento de la prescripción constitucional de armarse en defensa de
la patria: característica del fascismo”.

Ese es nuestro José Martí, liberal y demócrata.

Source: El hombre ardilla | Cubanet –
www.cubanet.org/opiniones/el-hombre-ardilla/

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