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“No queremos volver a Cuba”, dicen refugiados en México

“No queremos volver a Cuba”, dicen refugiados en México
En mayo de 2016, Elaine subió a un avión como turista, tenía cuatro
semanas de embarazo; viajó por nueve países y al llegar a México la
alcanzó la noticia: ya no puede entrar a EU
22/01/2017 03:50
MARÍA DE JESÚS PETERS

Elaine Miranda no sonríe. Sentada en la orilla de una vieja cama
matrimonial, que comparte con su esposo y su hija de 40 días, dice que
la está pasando muy mal, pero no quiere regresar a Cuba, de donde salió
huyendo en mayo pasado con la ilusión de alcanzar el sueño americano.
“Ya no tenemos nada allá, ni casa ni muebles y nos iría peor, seríamos
señalados por nuestros compatriotas y el gobierno de Raúl Castro nos
obligaría a trabajar en los campos agrícolas, casi como esclavos”, indica.

La joven madre detalla que antes de llegar a México atravesaron nueve
países (Trinidad y Tobago, Brasil, Venezuela, Colombia, Panamá, Costa
Rica, Nicaragua, Honduras y Guatemala) y que no han sido asaltados por
delincuentes, pero los traficantes de personas les han pedido mucho
dinero para dejarlos avanzar.

“El gobierno de Cuba dice que perdimos todos nuestros bienes para
entregárselos a los traficantes de humanos por el sueño de llegar a
Estados Unidos, ahora, después de que el presidente Obama eliminó la
política Pies Secos Pies Mojados, quedamos a disposición de ellos
[autoridades de cubanas] que nos van a mandar a trabajar a los campos
agrícolas alejados de nuestra provincia, si nos deportan, vamos a estar
presos”, asevera.

La joven mujer narra que abandonó La Habana con un embarazo de
aproximadamente cuatro semanas, acompañada de su esposo Marco Delgado,
debido a la difícil situación económica, pero sobre todo porque no hay
libertad de expresión ni respeto a los derechos humanos.

Elaine explica que lograron juntar unos 3 mil dólares del trabajo de su
esposo, quien era contador y tenía un sueldo de 15 dólares al mes,
mientras que ella vendió sus alhajas, electrodomésticos y pidió
préstamos de familiares que radican en Estados Unidos. “Nosotros
buscamos una vía de escape económico, libertad en otro país, el que
sea”, expresa la joven madre.

“El 11 de mayo del año pasado decidimos viajar como turistas y abordamos
un avión a Trinidad y Tobago, ya que ese lugar es de libre visado, para
instalarnos en la ciudad de Guyana, Venezuela, donde trabajamos de 15 a
17 horas diarias”, explica.

“Todo el embarazo lo pase trabajando en un restaurante de cajera y los
fines de semana en un club nocturno, junto con mi esposo, logrando
juntar unos 4 mil dólares para el viaje”, dice.

A finales de noviembre del año pasado, Elaine, con 37 semanas de
gestación, junto con su esposo Marco, decidieron continuar el “sueño
americano”, viajando a Brasil, Venezuela y Colombia, donde a pocas
semanas de dar a luz caminó largas horas por la selva.

Después cruzaron a Panamá, donde nació su hija Liz María, quien ahora
tiene un mes y siete días de edad. Después del parto viajaron por Costa
Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala y, finalmente, la semana pasada
llegaron a Tapachula, Chiapas.

—¿Los asaltaron en el camino?

—No, pero se le tiene que pagar a los traficantes de personas, quienes
cobran entre 800 y mil dólares para evadir los controles migratorios de
algunos países, como Colombia, donde cruzas la selva y se le tiene que
pagar a la guerrilla; Venezuela, que es muy violento, donde los policías
te quitan el dinero; Nicaragua es un lugar donde no nos quieren, hay que
pagar por todo.

La pareja de jóvenes y su pequeña hija comparten un pequeño cuarto con
ocho personas más. Es el departamento de un edificio que se ubica en el
centro de la ciudad, donde se hospedan más de un centenar de cubanos.

Refieren que después de cruzar a territorio nacional de forma ilegal a
por el río Suchiate, que sirve de división entre México y Guatemala, a
través de embarcaciones construidas con neumáticos de tractos y tablas,
se entregaron al Instituto Nacional de Migración, pero como les faltaban
documentos de su hija no fueron aceptados para tramitar el
salvoconducto, por lo que, decidieron contratar a un abogado.

La pareja considera que en pocos días podría registrarse una crisis
humanitaria en la frontera sur o la norte de México, por la llegada de
decenas de isleños que vienen en camino; no quisieron detenerse a pesar
de que fue cancelado el programa de Pies Secos, Pies Mojados ni por las
amenazas de deportación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Los profesores

Yeni y Elizandre son vecinos de Elaine y Marco. Los profesores,
originarios de Guantánamo, reposan sobre colchonetas raídas y
descoloridas. Cabizbajos comentan que están tristes y desesperados por
el anuncio de la eliminación del decreto Pies Secos, Pies Mojados que
hizo el entonces presidente de EU, Barack Obama.

“No entendemos porqué nos hizo ésto, nuestra única esperanza es que
Trump se compadezca de los miles de cubanos que vienen en camino”,
señala Yeni.

Asegura que su intención nunca fue quedarse en México. Aun tienen la
esperanza de que algo pase y puedan entrar a Estados Unidos.

Añade que como profesores, en Cuba percibían un sueldo de 24 dólares al
mes, con lo que tenían que cubrir gastos de comida, pasaje, ropa y
calzado para sus hijos, de 12 y 13 años, quienes se quedaron en la isla
con familiares.

Para el deportista cubano Rafael Ocaña, de 27 años, si son deportados a
la isla les espera la cárcel, además del repudio de los castristas y
serán vistos como anticomunistas. “Manchan nuestros expedientes, no
podemos conseguir un buen trabajo”, afirma.

Ocaña explica que en la isla dejó a sus padres, quienes se dedican a la
agricultura y siembra de malanga (yuca), pero no la pueden vender
libremente, sino que es entregada al gobierno y éste les paga una mínima
cantidad y con un tiempo de hasta cinco meses.

Jaime Gracero, de Guantánamo, también está desesperado. Desde hace más
de 20 días su esposa se encuentra encerrada en la estación migratoria
Siglo 21. A él le otorgaron el salvoconducto a los 12 días de haberse
entregado al INM, pero, no quiere seguir solo.

“No me dicen nada las autoridades migratoria, si la van a deportar o le
van a entregar el documento para que podamos seguir nuestro camino”,
comenta.

Gracero calcula que hay más de 300 cubanos en la Siglo 21, en espera de
que se resuelva su situación migratoria. “No sabemos si los van a
deportar, mi esposa, al igual que todos los que están allá adentro,
tiene miedo de que la deporten”, señala.

Unos 600 cubanos se encuentran varados en esta localidad fronteriza con
Guatemala, en espera de que les otorguen el documento para que puedan
abandonar el país y continuar su viaje a Estados Unidos.

La mitad de ellos, es decir, unos 300, están retenidos en la estación
migratoria Siglo 21, el resto decidieron no entregarse al Instituto
Nacional de Migración y solicitar el salvo conducto a través de
abogados. El trámite tarda de 20 días a un mes. En tanto, viven
hacinados en pequeños cuartos donde pagan la cantidad de 100 pesos
diarios por persona.

Fuentes del INM explicaron que dicho trámite no se necesita contratar
aun abogado y pueden llevar a cabo el proceso de manera directa en las
oficinas de Migración ubicadas en Tapachula, Tuxtla Gutiérrez, San
Cristóbal de las Casas y Comitán. Los cubanos fueron entrevistados antes
de que Donald Trump asumiera la presidencia de Estados Unidos y el
Instituto Nacional de Migración (INM) decidiera enviar a 91 isleños, 20
mujeres y 71 hombres, a La Habana, el pasado 20 de enero.

Source: Historia. “No queremos volver a Cuba”, dicen refugiados en
México –
www.eluniversal.com.mx/articulo/estados/2017/01/22/historia-no-queremos-volver-cuba-dicen-refugiados-en-mexico

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