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Periodismo cómodo y economía de incomodidades

Periodismo cómodo y economía de incomodidades
HILDEBRANDO CHAVIANO MONTES | La Habana | 11 de Enero de 2017 – 08:35 CET.

El periódico Granma publicó recientemente un artículo de opinión de
Iroel Sánchez, exdirector del Instituto Cubano del Libro, que ocupa toda
una página. Allí explica, defiende y justifica el inexplicable,
injustificable e indefendible desastre que constituye la economía cubana
de cara al 2017.

Para todos está claro hace mucho tiempo que las potencialidades de la
economía cubana van más allá del embargo comercial y financiero o
bloqueo, como mejor guste cada quien llamarle. En todos y cada uno de
los congresos del Partido Comunista (PCC) anteriores a la era de Raúl
Castro, en el informe central se lanzaba una trompetilla al bloqueo, el
cual no se hacía sentir gracias a la ayuda solidaria de la Unión
Soviética y el campo socialista. En un alarde de bravuconería, el líder
de la revolución rechazó incluso cualquier posibilidad de cambiar el
comercio establecido con el campo socialista por unas relaciones
normales con el vecino del norte.

Solo a partir del colapso del socialismo real en la antigua URSS y sus
satélites europeos comenzó a sentirse el apretón. ¿Por qué repercutió
de una forma tan desastrosa la pérdida súbita de las ventajas económicas
que brindaban la URSS y sus acólitos?

La explicación es sencilla, se pensó que la ayuda era eterna. El
Gobierno revolucionario cubano no dedicó los enormes ingresos
provenientes de 30 años de subsidios a desarrollar la industria
nacional, ni crear infraestructuras, ni siquiera la agricultura se
benefició en todos esos años de experimentos, guerras africanas y
guerrillas latinoamericanas. Baste un ejemplo: técnicos vietnamitas
entrenados por científicos cubanos en el cultivo del café hace varias
décadas hoy imparten cursillos sobre cultivo del café nada menos que en
la Sierra Maestra.

En realidad el temido ajuste ya comenzó cuando el actual gobernante
cubano lanzó a las calles a cientos de miles de empleados públicos
sobrantes, los que tuvieron como única opción de supervivencia trabajar
como “cuentapropistas”, es decir, microempresarios privados. Fue también
parte del ajuste la orden dada por el nuevo mandatario de que el Estado
pagara a los campesinos lo que se les debía dado que una de las causas
de la falta de alimentos fue la decisión fidelista de no pagarles más
porque ya habían ganado bastante y se estaban haciendo ricos. La entrega
de tierras estatales infestadas de marabú a productores privados también
es parte del ajuste.

De hecho, Raúl Castro ha realizado ajustes para poder sobrevivir, pero
aún faltan muchos. La Ley de Inversión Extranjera es un ajuste que
requiere ajustes. La existencia de un empleador estatal es una traba a
las inversiones porque el mundo no funciona así, lo mismo sirve para las
empresas estatales intermediarias, las cuales son inútiles y generadoras
de corrupción. La proscripción de la acumulación de capital no es
precisamente un estímulo para los inversionistas que buscan hacer crecer
su capital.

La gradual privatización de otros sectores productivos y de los
servicios es un ajuste que se nos viene encima aunque a algunos
estalinistas ortodoxos no les guste la idea. En realidad la economía de
un país no depende solo de las buenas intenciones de un grupito de
burócratas honestos y brillantes, suponiendo que lo sean, sino de
medidas que han demostrado su efectividad en los países latinoamericanos
que han mantenido la senda del liberalismo económico y político. Los que
han probado el camino populista del socialismo lo están pagando ahora.
En el caso de Europa del Este, Rusia, China y Vietnam, el comunismo es
un mal recuerdo al que nadie en su sano juicio quiere regresar, ni
siquiera Putin, pregúntenle.

Este proceso de los cambios no funciona como las revoluciones con su
secuela de terror y odio, esto es diferente, pero inevitable y cada país
asume su propio paso, no es primera vez que Cuba se queda atrás. Cuando
este país alcanzó su independencia de España, ya las guerras
independentistas en América eran historia y sus héroes poblaban las
plazas públicas en briosos corceles estáticos. Los responsables del
derrumbe del campo socialista todavía andan por ahí, dando conferencias
y escribiendo libros. Todo llega, cada cosa a su tiempo.

El fracaso del modelo económico cubano no se puede evaluar porque ni
siquiera es un modelo, justo ahora se pretende conformar ese modelo.
Hasta el momento solo se puede hablar de fracaso de la gestión del
gobierno unipersonal de Fidel Castro y del fracaso de los socialismos
todos, desde el estalinista hasta el del siglo XXI, como sistemas
económicos viables.

Dejo para la meditación esta frase del discurso pronunciado por Raúl
Castro en la clausura del octavo periodo ordinario de sesiones de la
Asamblea Nacional del Poder Popular, en la octava legislatura: “A
diferencia de sesiones anteriores, no se realizó en esta ocasión la
evaluación de la marcha del proceso de actualización del Modelo
Económico y Social, teniendo en cuenta que se continúa trabajando en la
propuesta de su Conceptualización…”

Por lo que parece ni los ideólogos del PCC ni sus alabarderos y cómodos
escribientes saben a ciencia cierta hacia dónde va Cuba. Espero que al
menos Raúl Castro sepa que se trae entre manos, porque en las
dictaduras no vale cuantos estén a favor o en contra, estamos indefensos
y solo nos queda esperar el desenlace.

Source: Periodismo cómodo y economía de incomodidades | Diario de Cuba –
www.diariodecuba.com/cuba/1483971549_27987.html

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