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Cuba… sigue sin reformas

Cuba… sigue sin reformas
Los líderes de la isla ponen el freno al impulso de liberalización de la
economía, luego de seis décadas de un gobierno hegemónico.
MARC FRANK/JOHN PAUL RATHBONE
03/04/2017 06:00 AM

El presidente cubano Raúl Castro se prepara para dejar el cargo el
próximo año, Venezuela redujo millones de dólares en ayuda y la reciente
elección de Donald Trump proyecta una sombra sobre la naciente
distensión entre Estados Unidos (EU) y la isla. Nerviosa por los
cambios, La Habana permitió que el impulso de su reforma interna se
frenara, ya que el partido comunista se prepara para la tormenta.

Marino Murillo, el alto funcionario que dirige las reformas en Cuba, no
habla en público desde hace casi un año. Su ausencia desconcertó a los
cubanos y afectó las altas expectativas del impulso liberador de Castro
que se fomentó alguna vez, tanto internamente como en el exterior.

“Hay tres razones para una pausa en las reformas, y digo pausa, porque
las reformas continuarán en algún momento”, dice Richard Feinberg,
académico de Cuba en la Brookings Institution en Washington. “El alto
liderazgo se centra en manejar la austeridad y se prepara para la
sucesión, ya que Raúl deja su cargo. También maneja la reacción en
contra de la creciente desigualdad, los bajos salarios y la inflación”.

Castro hizo de las reformas el sello distintivo de su presidencia cuando
sucedió a su hermano mayor, Fidel, en 2008. Buscó descentralizar la
economía y aumentar la productividad al permitir el autoempleo, reducir
la burocracia estatal, recibir la inversión extranjera y unificar el
sistema doble de divisas de Cuba. Murillo, a quien se llegó a conocer
como “el zar de la Reforma Económica” de Cuba, cuando lo nombraron
ministro de Planeación y Economía en 2009, fue el tecnócrata a cargo de
implementar los cambios.

De alguna manera, él y Castro construyeron un equipo de rotación que
empujó a la apática burocracia de la isla hacia las reformas. Mientras
que la estatura revolucionaria de Castro ofrecía una cobertura moral,
Murillo ofreció largas presentaciones a los miembros del partido y del
gobierno donde les explicó los cambios. Pero Murillo no ha dicho una
palabra en público desde julio.

Al mismo tiempo, los controles de precios fueron golpeados por el
floreciente sector empresarial privado en agricultura y transporte. El
revés llega cuando Castro, de 85 años, se prepara para cumplir con su
promesa de dejar el cargo de presidente el 24 de febrero del próximo
año. Si lo hace, 2018 será la primera vez en seis décadas que Cuba no es
gobernada por un Castro, aunque se espera que se mantenga a la cabeza
del Partido Comunista y de las Fuerzas Armadas.

“De cierta manera, las reformas no fueron lo suficientemente lejos, pero
al mismo tiempo han ido demasiado lejos”, dice Bert Hoffman, experto en
Cuba del Instituto Alemán de Estudios Globales y Regionales. “No lo
suficientemente lejos como para elevar el crecimiento, pero lo
suficientemente lejos como para que aumenten las desigualdades sociales,
el costo de la vida va en aumento y el Partido Comunista teme el
descontento que esto produce”.

Estas tensiones quedaron claras en un congreso del partido en abril de
2016, en el que se admitió que las reformas no lograron cumplir con las
expectativas populares en términos de crecimiento económico, suministro
de bienes y salarios más altos. De muchas maneras, Cuba ha estado aquí
antes.

A menudo se cortaron las alas de funcionarios reformistas después de que
la gente de línea dura, que teme la pérdida de control, sofocó los
impulsos liberalizadores. Pero ahora parece que Murillo todavía disfruta
de la bendición oficial. Lo promovieron al poderoso Politburó en 2011 y
permanece en la presidencia de la Comisión de Política Económica del
gobierno.

La desaceleración de las reformas internas sugiere que el ala ortodoxa
del Partido Comunista se fortalece, dice Carmelo Mesa-Lago, profesor
emérito de economía de la Universidad de Pittsburgh y analista de Cuba.
Considera que los opositores a las reformas utilizan a Murillo como
chivo expiatorio para fortalecer su posición antes de que Castro deje el
cargo.

Desde hace mucho tiempo, Venezuela suministra a La Habana 100,000
barriles de petróleo subsidiado al día, pero las crisis económicas y
políticas de Venezuela la obligaron a reducir los envíos casi 40%. En
gran medida como resultado, la economía de Cuba se redujo casi 1% en
2016, con lo que entró en su primera recesión desde el colapso de la
Unión Soviética.

En otro revés para los reformistas, Trump prometió reevaluar la
distensión que comenzó bajo su predecesor, Barack Obama, aunque el
presidente de EU todavía no lleva a cabo medidas concretas. Algunas
empresas estadounidenses redujeron su entusiasmo inicial sobre las
oportunidades en Cuba.

En una encuesta privada, algo poco común que se realizó en Cuba a
finales del año pasado, elaborada por el grupo independiente de
investigación NORC de la Universidad de Chicago, 46% describió la
economía como “mala o muy mala”. La mitad de los cubanos encuestados
dijeron que querían salir del país.

Source: Cuba… sigue sin reformas – Grupo Milenio –
www.milenio.com/financial_times/raul_castro-cuba-reformas-sucesion-estados_unidos-ftmercados-negocios_0_931107178.html

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