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Con cuánto dinero del tabaco se queda el Estado?

¿Con cuánto dinero del tabaco se queda el Estado?
Vegueros entrevistados estiman que, con solo una parte de esas
ganancias, se harían ‘millonarios’
Lunes, mayo 1, 2017 | Alejandro Tur Valladares

VILLA CLARA, Cuba.- El 15 de enero del 2015, la administración del
presidente Barack Obama anunciaba que a partir de ese momento los
estadounidenses que viajasen a la isla podrían importar tabacos cubanos
por un monto de hasta 100 dólares. El gesto, tenido como simbólico por
estudiosos de las relaciones entre Washington y La Habana, dada la poca
cantidad de habanos que podrían ser adquiridos con tan escuálido
presupuesto, sirvió en su momento para revalorizar el interés de
inversores foráneos por el producto.

Para conocer cómo el nuevo escenario afecta al agricultor tabacalero
cubano, nos fuimos al campo y entrevistamos a vegueros experimentados.

Un nuevo escenario, nuevas reglas de pago

Elpidio Ramírez Cruz tiene más de 50 años cultivando el tabaco en su
natal Manicaragua. Cuenta que, luego del anuncio, altos funcionarios de
la agricultura visitaron la cooperativa “La Escogida”, en la que
trabaja, y hablaron de la nueva política de pago que el Estado
implementaría en la compra del tabaco.

“Hasta ese entonces cobrábamos unos 1 500 pesos por el quintal de tabaco
de primera, en la actualidad nos pagan 2 385 pesos. Si el tabaco es de
calidad inferior existen otras escalas que cubren cada categoría”, comenta.

Osbell Miranda, un joven tabacalero de la localidad, con diez zafras
tabacaleras a su espalda, reconoce que el aumento en el pago por el
quintal de la hoja de tabaco es un paso positivo, aunque insuficiente.

“Me han dicho que un tabaco en cualquier hotel del país tiene un precio
elevadísimo, me aseguran que se venden hasta en 50 dólares. De ser
cierto te digo que con un quintal de tabaco el Estado cubre lo que paga
a todos los campesinos de la cooperativa”, asegura.

Ramírez Cruz y Miranda están obligados a vender su cosecha al Estado,
quien se posiciona como intermediario entre el campesino y el comprador
foráneo. Ni uno ni otro conocen cuál es el margen de ganancia que
obtiene el Estado por la venta de su tabaco en el mercado internacional.

“Bueno, realmente nosotros no conocemos eso, pero imagino que nosotros,
con un tercio de lo que debe ganar el Estado, de las ganancias que le
deben quedar libres, seríamos millonarios”, nos dice sonriendo Miranda.

Mientras las autoridades pagan 2 385 pesos el quintal de hojas de tabaco
secas (unos 100 dólares), un catálogo de las mejores marcas de habanos
de la isla nos muestra que un Bolivar Petit Coronas se vende en $250, o
un Cohiba Doble Coronas Edición Limitada 2003 en $256. Otras muchas
marcas y ediciones se cotizan en similares precios.

El dinero entra por una mano y sale por la otra

Camilo Chinea es famoso en la comunidad de Manicaragua por la excelencia
en la calidad de su cosecha de tabaco. Cada año entrega unos 30
quintales de hojas de primera calidad, que tasada al precio de
referencia le deja una factura anual de 3 000 CUC.

Para un país donde el promedio salarial ronda los 30 CUC mensuales, la
cifra que se le paga a Chinea puede parecer extraordinaria. Sin embargo,
esta no refleja un conjunto de pagos posteriores que el agricultor debe
hacer a la misma entidad que le compra el tabaco por concepto de insumos
y servicios prestados.

Con esos dineros el campesino deberá pagar la semilla para la próxima
cosecha, abono, plaguicidas, petróleo, cujes (varas para colgar las
hojas a secar en las casas de cura de tabaco), materiales para reparar
las casas de secado, el transporte, el personal que le ayuda en el campo
y otros muchos gastos casi interminables de mencionar. “Después que uno
ha pagado todo apenas le queda un poco de dinero para ir sobreviviendo”,
asegura Chinea.

Ni con dinero aparecen las cosas

De todos los retos que debe enfrentar el agricultor tabacalero, la
falta, o retraso en la llegada de los insumos que aseguran la cosecha es
el más perjudicial.

“Hay problemas serios con la llegada de los recursos para la campaña,
muchas veces llegan cuando ya los cultivos no los necesitan, cuando ya
el cultivo está dañado. Por ejemplo, el plaguicida es una cosa que no le
puede faltar al tabaco. Si por ejemplo a ti te mandan el producto cuando
ya tienes la afectación en el tabaco, ya no surte efecto y tienes que
cortar por lo sano, ya tienes pérdida y el poco tabaco que logras
cultivar es un tabaco afectado”, explica Ramírez Cruz, asegurando además
que en la campaña 2016-2017 perdió 30 quintales por esta situación.

Cuando de falta de recursos se trata, el tópico más recurrente entre los
campesinos es el referido al petróleo.

“Eso sí está duro, casi nunca aparece. Entre mi papá y yo poseemos unos
140 cordeles de tierra y tan sólo nos dieron 60 litros de petróleo para
toda la campaña de siembra y recogida. Esto nos obliga a pagarle al
tractorista particular ocho pesos por cordel de tierra. Y el precio del
petróleo que compramos por la calle está por las nubes, tenemos que
comprarlo en lo que quieran venderlo, y eso (es) andando con cuidado
porque te buscas un problema”, describe Diosvani León Lara Díaz,
agricultor con siete años de experiencia.

“Nos están dando un litro de petróleo para un cordel de tierra, eso nada
más que da para pasar la picadora, para lo demás lo tienes que luchar.
¿Tú sabes cuánto tuve que comprar yo ahora? 100 litros de petróleo: mil
pesos, a diez pesos pagué el litro de petróleo”, dice irritado Ramírez Cruz.

Otras quejas escuchadas se refieren a la escasez de cujes o de puntillas
para reparar las casas de secado, o del plaguicida, que muchas veces
debe ser adquirido por la izquierda a 1 000 pesos el litro.

Sumidos en la desinformación

Queriendo indagar el grado de conocimiento que tienen estos hombres
acerca del funcionamiento de la empresa del tabaco, descubrimos, por
ejemplo, que el campesino ignora cuáles son los mercados a los que irá a
recalar su cosecha o el margen de ganancia adquiere el Estado en su
función de intermediario. A todos les preguntamos sobre este último
aspecto y ninguno pudo aclarar la interrogante.

Sin embargo, logramos arrancar a Ramírez Cruz el siguiente comentario:
“Recientemente escuché en la cooperativa que por la situación del
‘bloqueo’ (embargo) que nos tiene implantado el imperialismo
norteamericano, el Estado pierde cada mes un millón 300 mil dólares por
la venta del tabaco en el mercado mundial”.

Video:
https://youtu.be/4l7S1HuV3Tk

Source: ¿Con cuánto dinero del tabaco se queda el Estado? CubanetCubanet

www.cubanet.org/mas-noticias/con-cuanto-dinero-del-tabaco-se-queda-el-estado/

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